¡Hola!

¿Qué te trae por aquí?

¡Déjame darte la bienvenida al blog!

Acomódate y sigue leyendo si te apetece…

Hoy la inspiración para esta entrada me llegó por la mañana, recorriendo los pasillos del metro de Madrid mientras me dirigía al trabajo.

Un pensamiento fugaz me recorrió la mente:

¡Libres! ¡Somos libres!

Yo soy libre, tu eres libre, él es libre y ella, también es libre.

No sólo es una obviedad, sino una realidad de la que normalmente no somos totalmente conscientes.

¿Tú que crees?

¡Piénsalo un poco!

¿Actúas libremente? 

O quizás, te dejas llevar por la corriente de vida que te has ido creando, y ni siquiera pones sobre la mesa esa libertad antes de tomar decisiones o previamente a realizar una acción, que a bien seguro tendrá su repercusión en tu futuro más cercano o incluso en el más lejano. 

¡En fin!

Te invito a reflexionar sobre ello y comentar después.

Por mi parte lo iré meditando a medida que tecleo la entrada, así dejo que mi pensamiento sea lo más espontaneo posible…

Empezaré por decir que pienso que posiblemente somos libres desde el propio deseo de ser o de conseguir e incluso de realizar una acción

Por ejemplo:

  • Soy libre de querer ser bloguera.
  • Soy libre de escribir esta entrada.
  • Soy libre de intentar conseguir ser feliz.
  • Soy libre para ser yo misma.
Luego durante el proceso… puede ser que ya no sea tan libre o mi libertad no se ejecute al 100% en base a conseguir mi objetivo.

Me explico:

‘SÍ eres libre al decidir lo que quieres, y luego esclavo de esa decisión o sometido a NO dar ciertos pasos por llegar a conseguir el objetivo’.

¿Puedo estar en lo cierto?

¿Es posible que la libertad finalmente sea una trampa, un engaño, una utopía o un espejismo que nos lleva a ir avanzando día a día en la vida sin ser conscientes realmente de nuestro propio laberinto de opresión decidida?

Quizás la realidad es otra.

Para ser verdaderamente libres debemos sacrificar metas y objetivos en pos de no cohibir una libertad más inmediata.

Puede incluso que eso nos lleve a convertir LA LIBERTAD como ENTE ÚNICO en un grupo de divisiones de LIBERTADES más pequeñas, cada una de ellas con carácter propio y características concretas.

¡Vaya, vaya!

Este tema se me antoja muy complejo…

‘Pequeñas libertades’

Lo pienso, lo vuelvo a pensar y creo que ese es el punto que más se acerca a la realidad.

Disfrutamos de pequeñas libertades, y eso nos hace sentir a gusto, con la sensación de tener la batuta en la mano, pero…

¿Suena bien la melodía?

¡Jejejeje!

Seguramente eso es otro cantar.

¿El ejercicio de la libertad nos reporta algo agradable, bueno para nosotros?

¡No está garantizado!

¡Ni mucho menos!

Incluso, en muchas ocasiones un ejercicio de la libertad nos lleva a un punto negativo y nos devuelve amarguras.

Lamentablemente ser libre no es sinónimo de ser feliz.

Lo que significa es que, por lo menos, las decisiones son propias, genuinas y personales.

¡Eso sí!

Lo que uno hace, lo hace porque quiere, con toda la responsabilidad que eso conlleva. 

En fin, voy a seguir pensando en todo esto pero internamente, sin dar la tabarra a los que ‘libremente’ habéis decidido leer mi entrada.

¿Y vosotr@s?

Por hoy me despido, no sin antes comentarte que si te sientes generos@ y te apetece regalarme 5 estrellas ✰✰✰✰✰, adelante tómate un segundito más y valora el post. ¡Mil gracias!

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