Herniada, pero Divina y Operativa al 100%

Herniada, pero Divina y Operativa al 100%

¡Hola!

¿Qué tal estás?

¡Qué bueno que viniste!

Me alegra tu visita: ‘gracias

En la entrada de hoy voy a compartir una experiencia que viví el pasado año y que me llevó por el camino de la amargura durante varios meses. Días, en los que sufrí mucho dolor físico y que me dejaron muy tocada mentalmente.

¿Por qué compartir los momentos malos, las experiencias negativas?

¿No sería mucho mejor compartir sólo los momentos felices y memorables?

Pues creo que de las experiencias difíciles aprendemos mucho más, y compartir este aprendizaje puede resultar de gran utilidad para otras personas que pasan por situaciones similares, e incluso para uno mismo en el caso de revivir momentos parecidos.

Por tanto, empiezo a relatar    ‘Herniada, pero Divina al 100%’

 

Como en la mayoría de las ocasiones, los grandes males empiezan siendo pequeñas molestias a las que no se les da demasiada importancia. El caso es que un día de hace ya muuucho tiempo, sin ton si son me desperté con un fuerte dolor de espalda. Sinceramente, el día de antes no había hecho deporte, ni cargado peso especialmente pero el dolor se estaba manifestando con o sin motivo previo.

Ni por un momento pensé en quedarme en casa para ir al médico, y preguntarle qué estaba pasando. Junto con mis molestias, me fui a trabajar, ese día y los siguientes.

La cosa iba empeorando así que un día en horario de descanso (mi hora de comer), me acerqué a las Urgencias del Hospital San Francisco de Asís.

Allí, uno de los centros médicos dónde me atienden con mi tarjeta de Adeslas, el médico de urgencias me echó un vistazo y realizó su diagnóstico.

Primer diagnóstico: LUMBALGIA

Después de seguir el tratamiento indicado noté una leve mejoría, pero muy muy fugaz.

Poquito tiempo después reapareció el dolor y en un formato mucho más intenso, lo que me provocaba mucha dificultad para realizar las labores cotidianas, el día a día…

Nueva visita al médico para consultar qué estaba pasando.

Segundo diagnóstico: LUMBOCIÁTICA

Nuevo tratamiento, unos días de reposo y después de todo ello visita al Traumatólogo para que me recomendara unas sesiones de rehabilitación.

Por mi cuenta además visité a un par de fisioterapeutas para intentar agilizar el tiempo de recuperación y que las molestias fuesen disminuyendo.

Pero…

Mi cuerpo no estaba nada de acuerdo con los deseos de mi mente, y se rebelaba cada vez con mayor insistencia en mantenerse FUERA DE SERVICIO.

our of order

Tengo que decir que quizá yo tenía tantos deseos de estar bien, que forzaba un poco la máquina…

Me pilló en medio de la adquisición de mi nueva casa, la mudanza, las obras y si bien es cierto que mi marido se ocupó de un 90% (es un Santo) de vez en cuando me ponía a pintar las puertas de la parte inferior del mueble de pladur que tenemos en el salón.

Igualmente, me levantaba muy dolorida por la mañana, pero ‘yo misma’ me auto obligaba a ir al trabajo. Mi motivo era no perjudicar a mi compañera, que un par de días sin mi podía estar, pero dejarla sola mucho más me hacía sentir culpable.

En fin, yo creo que al final el cuerpo que es sabio, se puso firme y un día por la mañana, al despertar y ver que yo insistía en ir a trabajar presionó el botón de DOLOR MÁXIMO e INSOPORTABLE.

También, para que no se quedase en un simulacro, puso en funcionamiento la aplicación de HOY NO TE VAS A PODER NI MOVER.

¡Madre de Dios!

¡Qué horas de sufrimiento!

Ese Santo del que os he hablado hace un momento en vez de ir a su trabajo, se quedó conmigo, intentando calmarme, me hizo un té, me dio unas galletas y los medicamentos que le pedí para intentar soportar el dolor.

¡Fue un verdadero infierno!

Cuando mínimamente pude aguantar el dolor y moverme, me vestí, bajé las escaleras de la habitación, y casi a rastras llegué al garaje. La tarea de entrar en el coche y colocarme en el asiento del copiloto no quiero ni recordarla porque fue rocambolesca y animada con una banda sonora de lamentos y quejidos.

El trayecto hasta el Hospital Puerta de Hierro se me hizo eterno, infinito, no sabía cómo colocarme para aliviar las molestias que sufría…

Sinceramente, es muy triste llegar a un hospital y tener que sentarte en una silla de ruedas. Sentirse tan incapaz es muy duro.

Después de un montón de preguntas, radiografías y valoraciones, me comentan que es posible que la lumbociática se haya reactivado y que necesito estar de baja, tomar una medicación más fuerte y lo primero de todo recibir una inyección para quitarme los dolores causados por las terminaciones nerviosas que están en pie de guerra.

También me indicaron que debería realizarme una resonancia magnética para poder realizar un diagnóstico más concreto (Al día siguiente, aprovechando que a través de Adeslas todo es bastante rápido, me la hice)

Llegados a este punto, no me quedó otra que tomarme en serio el tema de la baja laboral. Una semana de reposo casi absoluto, que se alargó a dos y a tres semanas.

Pasado este tiempo, y tras los días de riguroso reposo, la medicación y los mimos de toda la familia, la recuperación era casi absoluta.

¡Tocaba vuelta a la normalidad!

Y también vuelta a la consulta del Traumatólogo para valorar el diagnóstico.

Tercer diagnóstico y definitivo: HERNIA DISCAL

La valoración la hizo teniendo en cuenta el informe del médico que realizó la resonancia magnética el día después de haber estado en el Hospital de Puerta de Hierro.

Por mi parte, comenté con el doctor que mi mejoría había sido espectacular, y que tras seguir las indicaciones a rajatabla no tenía ni dolores ni molestias, y la movilidad estaba recuperada casi al 100%.

Incluso le informé que había recibido varias sesiones de acupuntura con unos resultados muy beneficiosos para mí.

Tristemente debo decir, que en esa ocasión el traumatólogo de Adeslas NO me realizó ni una mínima exploración para valorar por sí mismo mi estado. Simplemente, se cerró con el diagnóstico de la Hernia Discal y el consejo de que me realizase una operación con máxima urgencia. Tanta urgencia que él recomendaba hacerme el preoperatorio inmediatamente.

¡Quedé en shock!

Pero, si en ese momento yo me sentía perfecta al 99,99%

Insistí en indicarle que la resonancia magnética me la había hecho en el momento más crítico, en el que tenía menor movilidad y más dolores. Y que yo pensaba, que con la medicación y el reposo la situación de la hernia podía haber mejorado, pensando que quizá era mejor repetir esa resonancia antes de entrar en un quirófano.

Por supuesto ‘tengo que decir’ que por mi parte NO tenía ningún interés en someterme a una operación de la que previamente me había informado, y sobre la que había leído largo y tendido.

Mi opinión al respecto era clara:

‘Buscar soluciones alternativas’

Después de investigar un poco decidí que mi siguiente paso para enfrentar la situación sería buscar un quiropráctico. Se trata de una persona titulada en Quiropráctica

¿Qué es eso?

El profesional de Quiropráctica es el profesional capacitado para evaluar los problemas biomecánicos-estructurales de la columna vertebral, y de cómo estos problemas afectan al funcionamiento del sistema nervioso y a la salud en general. (Organización Mundial de la Salud, 2005)

AQUÍ te dejo la información sobre estos Estudios Universitarios que se imparte en el Real Centro Universitario María Cristina, y que capacitan a alguien para obtener este Título Superior de Quiropráctica.

En multitud de países esta disciplina se considera una profesión sanitaria al nivel de cualquier rama médica, aunque en nuestro país aún se encuentra en un vacío legal, en lucha para ser reconocida como tal.

Realmente me fue muy fácil encontrar un Centro en el que se practicara la quiropráctica en Madrid, y al que me fuese relativamente fácil llegar desde mi lugar de residencia. Eché una miradita por internet y rápidamente me decidí por el Centro Quiropráctico Madrid.

El primer contacto telefónico fue muy agradable y tranquilizador. Me atendió una mujer especialmente amable que supo escuchar mi historia al completo, y que, sin prometerme una solución mágica, me propuso ir a la consulta con mi caso para ver que opciones me podían ofrecer.

Me dio cita para el día siguiente, insistiendo en que llevase toda la documentación médica para que pudiesen valorar mi caso de forma individual y precisa. Además, me explicó que en esa primera consulta me realizarían un pequeño examen físico, para evaluar por ellos mismos en qué situación me encontraba.

Un día más tarde y ya en la consulta, el trato recibido por las personas de la recepción siguió siendo muy cercano, lo que me hizo sentir cómoda y relajada.

Me realizaron las pruebas, revisaron todos mis informes, echaron un vistazo a la resonancia magnética y me hicieron un montón de preguntas para conocer mi estilo de vida, si hacía deporte o no, el tipo de trabajo que realizaba, etc…

Aquí dejo una imagen del resultado de una de las pruebas: una termografía en la que se diferencia según los colores lo bien o mal que se encuentran las vértebras de mi columna vertebral.

termografia inicial

Según se puede ver en la fotografía, tenía muchas vértebras en situación MODERADO-BAJO y MODERADO-ALTO, lo cual no es muy positivo e indicaba que había que tomarse el tema en serio. Al final muchas conclusiones, recomendaciones para cambiar ciertos malos hábitos posturales que tenía desde la infancia, y un plan personalizado para enfrentarnos a esa hernia.

Realmente mis posturas (me he pasado media vida sentándome sobre mis piernas) me habían provocado desajustes en la alineación de la cadera y los hombros. Eso, me hacía carne de cañón para sufrir problemas de espalda.

El plan personalizado propuesto consistía en 2 sesiones semanales de quiropráctica (ellos lo llaman AJUSTES), durante las siguientes 5 semanas, realizando entre ellas 2 revisiones, para valorar la evolución.

Lo medité tranquilamente con la almohada durante esa noche y al día siguiente ya estaba pidiendo la cita para mi primera sesión.

Sinceramente, aunque me habían dicho que las sesiones de quiropráctica eran indoloras, yo no las tenía todas conmigo. Después de haber pasado tantos dolores me parecía verdaderamente imposible que la solución no pasase por sufrir un poco más. Normalmente tenemos instauradas en la memoria las sesiones de fisioterapia y claro…

¡Nada que ver!

Me tumbé en la camilla con cierto nerviosismo y pasé unos minutos agobiada, hasta que llegó el quiropráctico. Nada más entrar, al ver que yo estaba un tanto nerviosa, me tranquilizó insistiendo en que no sufriría ningún dolor. Tanasi, el quiropráctico, es un hombre muy afable y que transmite mucha confianza. El trato con él es muy fácil, al igual que con cualquiera de las personas de su equipo.

En 15 minutos todo había pasado, y yo ya notaba mínimamente los efectos.

Después de varias sesiones, mi hernia había dejado de molestar totalmente.

En la primera revisión de las 2 acordadas, se pudo valorar que la desalineación que me había sido detectada en la cadera y los hombros se estaba reduciendo a buen ritmo.

¡Qué buenas noticias!

Por fin, empezaba a ver la luz al otro lado del túnel, como se dice vulgarmente.

Me sentía herniada, pero divina y operativa al 100%

No sólo eso, sino que además esta evolución tan favorable me permitía reafirmarme en que la decisión que tomé al obviar la recomendación del Traumatólogo, había sido la adecuada.

Terminé el plan personalizado y decidí seguir tratándome la hernia a través de más sesiones.

La verdad es que en el Centro tienen muchísimos pacientes en la misma situación y por eso ofrecen unas promociones muy interesantes económicamente, para que sea más fácil continuar con los tratamientos. Por mi parte les pregunté, y cómo yo tenía la intención de realizarme ajustes cada 15 días me ofrecieron el paquete de 12 sesiones (para unos 6 meses) y el de 24 sesiones (para todo un año).

Teniendo en cuenta que cuantos más ajustes compres más baratos te salen, no me lo pensé mucho y adquirí el bono de 24 sesiones.

A día de hoy, y después de que haya pasado casi un año, sigo sintiendo una alegría enorme por haber optado por el tratamiento quiropráctico frente a una operación, para el tratamiento de mi hernia discal.

Viendo esta fotografía de mi última tomografía, se puede comprobar la enorme mejoría de mis vértebras. En la primera prueba 18 de mis vértebras tenían que mejorar su estado, y en la última sólo hay 5 que necesitar recuperar valores óptimos.

Segunda tomografía

 

¡Ya me queda muy poco!

Para conseguirlo sigo fiel a las sesiones de quiropráctica, no de una forma tan intensa como al principio (momento en el que había que atajar un problema serio) sino a modo de mantenimiento para conservar mi columna en las mejores condiciones posibles. Un par de ajustes al mes y me olvido de molestias, dolores y preocupaciones.

A ver si en la próxima tomografía todas mis vértebras se pintan de verde.

¡Ha llegado la hora de la despedida por hoy!

Antes de irme me gustaría pedirte algo…

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Malos momentos… ¡Buenas lecciones!

Malos momentos… ¡Buenas lecciones!

¡Muy buenas!

¡Qué bien que nos encontremos por aquí!

¡Muchas gracias por la visita!

Ha pasado largo tiempo desde la última entrada…

¡Demasiado!

Últimamente ando escasa de tiempo libre, y no soy capaz de sacar el tiempo suficiente para escribir algo decente en el blog.

Esta nueva entrada hace referencia a una experiencia vivida meses atrás, y de la que estoy aprendiendo mucho.

Quizá, podría decir que el año pasado, el 2018, fue tremendo para mí. Tuvo sus momentos memorables y positivos, cómo la compra de mi nueva casa, en la que me siento en la gloria; pero también tuvo una innumerable colección de situaciones desagradables, que me llevaron a sentirme, por momentos, tremendamente infeliz.

Una vez superado, tengo que decir que de todo lo vivido estoy sacando muchas lecciones de vida. Algunas de ellas me parece que ya las he aprendido, y otras estoy en ello todavía.

Me apetece dejar constancia en el blog para que me sirva de recordatorio.

Así puedo utilizarlo en caso de volver a pasar por situaciones parecidas, o quizá le pueda ser útil a alguna persona que me lea.

Malos momentos… ¡Buenas lecciones!

Sinceramente, si tengo que buscar el origen de todos los males vividos, la raíz se encontraría en mí misma.

En aquellos momentos, dentro de mi propio infierno era incapaz de intuirlo, pero la realidad es esa…

El principio de todos mis males estaba dentro de mi mente, en el interior de mi subconsciente, navegando en mis neuronas con el firme propósito de materializarse en problemas.

Luego, cuando la raíz había ya cogido fuerza, lógicamente tomó el camino más fácil para crecer, y se fue alimentando de todas mis debilidades, tristezas, inseguridades, miedos y complejos.

También hay que decir que pudo echar hasta flores debido a que el mundo que me rodeaba se cubrió de nubes tormentosas y vientos huracanados que hicieron de buen abono, para lo que empezó siendo una diminuta raíz.

Es lógico, que cuando uno se encuentra en baja forma no esté preparado para lidiar Mihuras, y es bastante probable que intentándolo uno pueda llevarse más de un revolcón e incluso alguna cornada (a saber, de qué gravedad).

¿A qué me refiero con tanta retórica?

A algo muy simple que a veces se transforma en todo un acertijo chino.

Ahora, que han pasado meses desde entonces, soy capaz de ver (y aceptar sin morirme de vergüenza) que en aquellos momentos no me sentía feliz conmigo misma, no tenía seguridad en mí, dudaba de mi propio valor como persona en todas las facetas de mi vida y, para intentar romper todos estos conceptos buscaba en los gestos, palabras y acciones de las personas que me rodeaban a diario (familia, compañeros de trabajo, amigos, personas de mi entorno) “algo indeterminado” que significara que esas personas eran felices conmigo y apreciaban positivamente mi valor (cómo compañera, amiga, pareja, hermana, mujer, familiar, etc..). En caso de no encontrar ese ‘algo indeterminado’ en la interacción con esas personas de mi entorno, todas mis sensaciones negativas hacia mí misma se confirmaban, agrandaban y además se transformaban en una realidad absoluta dentro de mí, haciéndome sentir cada vez peor.

‘Si alguien no me demuestra con sus palabras, gestos, acciones ALGO POSITIVO hacia mi persona, es que NO VEN nada valioso en mí y si no lo ven es que NO LO HAY o no soy capaz de demostrarlo’.

ESTO, al final era la premisa que desde el subconsciente regía mi día a día.

Ahora veo que es absurdo, ridículo y sin sentido querer medirse a uno mismo, utilizando como instrumento de medida la reacción de las personas del entorno.

Entre otras cosas, ni siquiera esas personas son conscientes de qué valor estoy dando a sus acciones, palabras y gestos. Además de qué cada cual demuestra lo que quiere, cuando quiere y de la manera qué quiere siendo posible (y totalmente probable) que mis deducciones sean erróneas e infundadas.

Hay gente, que NUNCA demuestra nada, aunque internamente sienta mucho. Y por el contrario, hay quien demuestra mucho algo que en realidad NO siente.

La sinceridad no está garantizada en ningún caso.

Además de esto, no siempre las personas demostramos algo tan sólido como el valor que le damos a alguien en gestos, palabras y acciones cotidianas.

Eso al fin y al cabo es el transcurso del día a día, la rutina…

No se debe intentar sacar conclusiones tan determinantes de situaciones tan vagas, y mucho menos hacer con ellas juicios de valor sentenciados con condenas tan duras.

En fin, cómo se puede comprobar por lo que cuento, yo misma hacía de juez y verdugo, deduciendo (según mi criterio y en base a pruebas inventadas, además de razonadas a mi manera), que todas las personas que me rodeaban en ese momento vital, estaban de acuerdo en demostrarme que YO NO TENÍA DEMASIADO VALOR EN SUS VIDAS.

¡Toma ya!

Y todo ello, sin anestesia.

Está claro que SOY MUY DURA CONMIGO MISMA y podría incluso considerarme MI PROPIO HATER.

El tema es que ahora lo pienso con tranquilidad y en realidad NADIE estaba demostrando algo (ni bueno ni malo). Cada una de las personas de la que yo sacaba conclusiones, estaba haciendo su vida, actuando normalmente en un momento compartido, pero sin más sustancia.

Lo veo desde la distancia y pienso: es tremendamente egocéntrico poner todo a girar en torno a uno mismo, para luego actuar de forma tan auto-fustigante.

Creo que el subconsciente es un estado complicado en el que no rigen la coherencia, ni nada que se le parezca, y por eso es tan difícil de manejar cuando decide aparecer.

La verdad es que, a día de hoy, no tengo ni idea cual fue el motivo o razón por la que mi subconsciente se despertó, salió de su cueva y puso patas arriba mi autoestima, que hasta ese momento parecía estar sana.

¡No tengo ni idea!

Lo que sí sé es que me costó muchos momentos de tristeza, llanto, dudas, miedos y pensamientos autodestructivos. No sólo eso, además como aliño a tantas emociones oscuras, el cuerpo decidió ponerse a vibrar en la misma onda y decidió llamar mi atención con dolores, molestias y una interesante hernia discal que desde entonces me acompaña.

¡Muy sabio el cuerpo, a la vez que cruel, no?

¿Qué he aprendido de todo esto?

1.- Debo valorarme a mí misma de una manera justa.

2.- No debo ponerme en el centro del universo y debo dejar de valorar todo lo que ocurre en base a mí. Hay demasiadas cosas que ocurren a mi alrededor y que no tienen ni origen, ni destino en mí.

3.- Debo respetar las acciones de las demás personas, sin adornarlas con mis deducciones. Cada persona actúa libremente con sus propias intenciones o incluso sin ellas. En algunas ocasiones esos actos irán acompañados de juicios de valor, en otras no; pero incluso cuando esos juicios de valor existan y sean claramente hostiles hacía mí, esas personas están en su derecho de ejercitarlos y yo de tomarlos en cuenta o no.

4.- Las críticas son útiles. En ocasiones nos muestran defectos propios que pueden ser trabajados para mejorar la versión, en otras ocasiones nos muestran el impacto que tienen nuestros actos en los demás y en otros casos nos sirven para aprender.

5.- No debo magnificar situaciones qué realmente son insignificantes, sino que tengo que analizar esas situaciones honestamente y buscar soluciones coherentes, sin dramatismos ni fustigamientos. Con coherencia y sin emociones dañinas, se toman mejores decisiones.

6.- En caso de tener dudas sobre lo que piensa, siente o cree alguien de mí, lo más sencillo es preguntar directamente y no sacar conclusiones absurdas de gestos, palabras o actos que esa persona haga. Puede darse el caso de que una muestra de hostilidad de esa persona, tenga su origen en algo que le esté sucediendo directamente a él/ella y sea totalmente externo a mí. En ese caso, puedo preguntar para confirmar la situación y ofrecer mi apoyo/ayuda.

7.- Ni la tristeza ni la felicidad permanecen eternamente. En la vida pasamos por estos estados de forma alterna, y por tal motivo debemos estar preparados para afrontar la desdicha de la mejor manera, y disfrutar la felicidad sin coacción. Tanto lo alegre como lo triste pasará de largo por mi vida y es algo inevitable. Lo que está en mi mano es no alargar innecesariamente los periodos de tristeza, ni empequeñecer u obviar el valor de los periodos felices.

Creo que con estos 7 puntos llega el momento de concluir con la entrada ‘Momentos malos… ¡Buenas lecciones!

Os he contado todo con tanto detalle, que quizá se está alargando mucho el artículo. ¿verdad?

Si todavía sigues leyendo, gracias por dedicarme tu atención y tiempo. La entrada de hoy tiene mucho toque personal y quizá no sea demasiado útil pero a mí me hacía falta hacerla.

Ya que estás todavía leyendo… Qué tal si valoras la entrada con la cantidad de estrellas ✰✰✰✰✰ que creas pueda merecer. ¡Muchas gracias!

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Mujeres en combate – Día Mundial del Cáncer de Mama

Mujeres en combate – Día Mundial del Cáncer de Mama

¡Hola!

¡Qué tal? ¿Cómo va tu día?

Espero sinceramente que tu entorno sea apacible y estés disfrutando de un buen día.

El motivo de la entrada de hoy es la celebración del Día Mundial del Cáncer de Mama.

¡No quiero obviarlo!

El cáncer de mama es una enfermedad que ha hecho mella en la sociedad y que nos ha sensibilizado especialmente.

Lógicamente, las mujeres son un pilar de esta Sociedad. Son madres, hijas, esposas, y el impacto que tiene esta enfermedad recae sobre las propias familias, tocándolas al completo.

¡Debemos participar todos!

Cada uno de nosotr@s tenemos la obligación de poner nuestro granito de arena en algo que posiblemente nos tocará de cerca, a través de una hermana, madre, mujer, compañera de trabajo, amiga, etc…

¡Todos podemos ayudar!

¡No sólo el 19 de octubre luciendo un lazo rosa!

Día a día, en diferentes circunstancias podemos aportar y marcar la diferencia para que esas mujeres qué están luchando por sus vidas, sientan que no están solas.

¿Cómo?

Pues no es muy complicado. Cada cual desde su posición respecto a esa persona afectada por el cáncer de mama.

  • Con cariño y comprensión
  • Con respeto y admiración
  • Con apoyo laboral
  • Con implicación médica
  • Con ayudas sociales
  • Con investigación

Si, hay mil formas de colaborar.

¿Te apuntas?

Por hoy me despido, no sin antes decirte que si piensas que esta entrada merece tener una buena valoración y varias estrellas ✰✰✰✰✰, adelante tómate un segundito más y valora el post. ¡Mil gracias!

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¡Feliz Día de la Mujer Trabajadora!

¡Feliz Día de la Mujer Trabajadora!

Hoooolaaa…

¿Qué tal va el día?

Abrumad@ por tanta historia con el Día de la Mujer Trabajadora de este año???

¡Yo un poco!

Sinceramente, de siempre me he considerado simpatizante del movimiento feminista o movimiento femenino (casi me gusta más este segundo término).

¡Desde bien pequeñita!

Yo vine a este mundo en el año 1971 y en esa época las desigualdades entre hombre/mujer eran realmente significativas.

Ahora, creo que la situación es muy diferente.

Mi opinión es, que la mayoría de esos cambios que se han producido y han hecho posible que las distancias entre hombres y mujeres se hayan acortado tanto se han generado desde los propios hogares.

¿Qué quiero decir?

Pues simple, que la educación de los hijos ha cambiado y tanto.

Antes, las madres educaban a sus hijas y a sus hijos de diferente forma, orientando su formación hacia caminos distintos y con metas dispares.

Poco a poco, las madres de generaciones posteriores han modificado la manera de criar a su prole. Y en el presente, la educación ya no se diferencia tanto cuando se trata de una hija o un hijo.  Ambos aprenden lo mismo (o eso creo yo).

Niños y niñas reciben una educación similar para poder ser autosuficientes y capaces de enfrentarse a la vida con posibilidades. Tanto unos como otros son educados para respetarse y entender sus diferencias sin que por ellas sean discriminados.

Esa es la clave:

¡La educación!

Educando a hombres y mujeres desde el respeto a ambos géneros cualquier desigualdad será eliminada del Planeta.

Quizá hagan falta algunos años más y que padres y madres del mundo sean conscientes de su responsabilidad y de su poder para convertir este mundo en una tierra libre de prejuicios y desigualdades.

¡Cada cual que ponga su granito de arena!

A mi modo de ver…

A las mujeres, el día de hoy nos debería servir para recordar que no debemos perder nuestra esencia…

Somos mujeres, con todo lo que eso significa…

‘Siéntete con la libertad de ser mujer, no oveja de un regaño, sea cual sea ese rebaño. Disfruta siendo una mujer auténtica, libre, justa, feliz y fiel a ti misma’

Dicho todo esto…

Me sumo a la corriente del día y aprovecho para felicitar a todas esas mujeres que comparten conmigo el mundo.

 

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Marketing… ¡He vuelto!

Marketing… ¡He vuelto!

Sirvan los primeros renglones de la presente entrada para darte la bienvenida al blog, y desearte un ‘muy feliz 2018’. Espero que las Navidades se hayan portado bien contigo.

Normalmente, en estas fechas, es habitual que cada cual haga balance de todo lo acontecido durante los 12 meses anteriores.

En mi caso concreto, hoy quiero comentar algo que ha empezado a ocurrir durante el 2017 y que me congratula enormemente:

‘Mi regreso al mundillo de la publicidad y el marketing’

Ya ha llovido mucho, nevado y también brillado el sol, desde que allá por 1995 terminé mis cursos de Marketing y Publicidad.

Para ser sincera, lo estudié con mucha ilusión y motivada por unas ganas enormes de trabajar en el sector, pero por circunstancias que no vienen a cuento contar, mi futuro profesional no siguió ese sendero.

¡No me arrepiento!

¡Me gusta mi actual trabajo!

Aunque tengo que añadir, que desde que mi hermana Silvia cuenta conmigo como Community Manager de su negocio, el tema me motiva especialmente.

Es evidente que mis campañas de marketing, las imágenes en redes sociales, mailings, etc… necesitan mejorar, pulirse, ganar calidad, pero están hechas con entusiasmo, cariño y muchas ganas de ayudar.

Por mi parte, me he puesto las pilas de forma intensa y he aprendido a utilizar muchas aplicaciones y recursos que cuando yo estudié marketing ‘ni existían’.

Cómo siempre (o eso es lo que a mí me parece) lo más difícil es transformar una idea en algo visual.

¿Qué quieres mostrar? ¿Cómo quieres hacerlo?

¿Qué información hay que transmitir? ¿Qué tipo de mensaje?

¿A quién va dirigido?

Son muchas las incógnitas que hay que resolver para dar forma a esa idea. Y luego queda la parte estética, que no es ni por asomo ‘moco de pavo’, para nada…

En fin,

¡Mucha tarea!

A veces, la inspiración es madrugadora y el proceso de creación es rápido y fructífero, pero no siempre pasa. Por el contrario, hay días en los que la cabecita parece que tiene el botón creativo en OFF, y ninguna idea parece desarrollarse en condiciones.

¡Qué rabia y desesperación me da eso!

¡Jajajajaja!

Lo bueno es cuando de repente, se enciende nuevamente la bombilla y después de haberme devanado literalmente los sesos y haber creado un montón de mierdecillas, sale algo bonito.

¡Ohhhhh!

¡Por fin!

¡Lo conseguí!

Y la verdad, es que ya he conseguido crear unas cuantas imágenes publicitarias, promociones y campañas de información.

Aquí os dejo para que, si os apetece, me comentéis que os parecen:

También he realizado alguna imagen para la Asociación de la 3ª Edad de El Escorial, con la sana intención de ayudar a mi madre (que actualmente forma parte de ella como Presidenta de la misma). Esta ha sido mi colaboración totalmente desinteresada:

También en el despacho dónde trabajo desde hace ya más de 10 años, este año (nuevamente) he realizado la felicitación de Navidad y Año Nuevo. Incluso en esta ocasión me he atrevido a crear algún video y gif que mi jefe ha tenido a bien remitir a nuestros clientes para desearles un nuevo año próspero y feliz.

¿Qué os ha parecido mi reincorporación al mundo de la mercadotecnia?

Me queda mucho mucho que andar, aprender, y crear para hacer buenos trabajos, pero ganas e interés no me faltan. Por mi parte seguiré avanzando y mejorando.

Muchas gracias por haber invertido tu tiempo en leer mi nueva entrada, espero que te haya gustado. Si ha sido así me gustaría saberlo… ¿Valoras la entrada con las estrellas?

¡Mil gracias!

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Círculo de Confianza y Lealtad

Círculo de Confianza y Lealtad

¡Hola, hola, hola! ¿Qué tal, cómo va la vida?

¡Siéntete bienvenid@ a mi blog! Te contaré algo…

Hoy mi entrada va de algo que es muy importante para mí:

‘El Círculo de Confianza y Lealtad’

No, no se trata de un partido político, ni de un juego de rol. Tampoco es el nombre de una asociación benéfica ni de un libro que opta al Premio Planeta.

Es algo bastante más simple, mundano y personal.

Te explico de una forma un tanto retórica…

Cuando por circunstancias de la vida inicio una nueva relación personal dentro de los parámetros de lo que podríamos denominar amistad básica, es como si empezase a escribir un libro, una mini-historia.

Cómo se trata de un lazo que acaba de crearse entre otra persona y yo, a priori nada lo condiciona hacia el bien o el mal. Está claro que no hay experiencias que provoquen problemas, ni otras que marquen el valor de esa recién nacida amistad.

Con el transcurso del tiempo, y valorando de qué forma comparto situaciones, hechos puntuales o vivencias con esa persona, voy obteniendo una imagen del tipo de amistad que me une a él/ella.

Es evidente y obvio, que cuando día tras día compartes tiempo, conversaciones, confidencias, momentos de alegría, los lazos se unen. También cuando por algún motivo extraordinario alguna de las partes echa un cable a la otra, esa amistad básica gana puntos y pasa a otro nivel, en el que ‘diría yo’ se están plantado -con hechos- semillas de cordialidad, respeto y cierta clase de lealtad.

El tiempo acontece, y a la par, se repiten y reiteran nuevas situaciones que confirman que en esa relación amistosa te implicas especialmente, intentando participar de la manera que esté a tu alcance y sea posible, para que la vida de tu amig@ sea más positiva, mejor, más grata y próspera.

Sinceramente, es agradable poner estos granitos de arena y con ellos conseguir cosas buenas para las personas a las que tienes cariño.

Normalmente, estas personas suelen dejar clara su gratitud con muestras de agradecimiento en formato verbal, en versión afectuoso abrazo o envuelto en papel de regalo.

¡Qué alegría!

¿A quién no le gusta recibir un gracias, un abrazo o un bonito presente?

¡Es genial!

Creo que con estas ‘gratificaciones’ sienten que dejan constancia del valor que otorgan a la ayuda recibida. De alguna manera dan por equilibrada la balanza y por cubierta la posible deuda que piensan han contraído por haber recibido un favor.

Por mi parte, lo puedo llegar a entender, y cuando me toca disfrutar de esas muestras de agradecimiento, las disfruto con alegría, aunque en realidad, no vea necesario tal cosa.

Para mí hay algo mucho más importante.

Seguro que alguien se pregunta…

¿No es importante que quién recibe un favor muestre agradecimiento?

¡Por supuesto!

Cómo decía mi abuela: ‘De bien nacidos es ser agradecidos’

Y cuando me toca a mí dar las gracias, suelo hacer algo muy parecido.

A dónde quiero ir a parar, es a otra cosa que personalmente considero ‘MÁS IMPORTANTE’

Está bien transmitir el agradecimiento en ese tipo de formato, pero además las personas cuando nos ofrecen ayuda, apoyo, buenos consejos, nos hacen favores o nos sacan de algún otro apuro, nos demuestran su nivel de implicación, su cariño, su lealtad y que ante todo son buenas personas que miran por nuestro beneficio, interés y se alegran participando en nuestra prosperidad.

¡Eso es tremendamente importante!

Es cómo añadirle al título de amig@ cinco estrellas doradas.

¿Qué significa eso?

Pues que se da por sentado, se tiene grabado en el recuerdo, que de esa persona te puedes fiar al 99,99%, puesto que ha demostrado su honestidad y que puedes confiar que todo lo que venga de su parte será positivo, con buena intención.

Se ha creado un vínculo especial, ha entrado en tu círculo de confianza.

¡Es mi manera de verlo!

¿Por qué?

Pues muy sencillo, porque cuando soy ‘yo’ quien es la persona que ayuda, apoya y hace favores, sé a ciencia cierta que soy honesta, fiable y lo que hago, lo hago de corazón y con el único deseo de ofrecer algo positivo a ese/a amigo/a. No hay nada negativo o cuestionable detrás de la acción.

Y…

¿Cuál es la razón por la que hoy concretamente estoy dando la lata con este tema?

Pues por algo que me pasa a veces y no me gusta nada, nada, nada.

Te cuento…

En alguna que otra ocasión, se ha dado el caso de que alguna de esas personas a las que concienzudamente he demostrado esa lealtad y confianza, de repente han llegado a pensar que algún acto, palabra o hecho  que salía de mi parte no estaba tan cargado de buenas intenciones. Se han cuestionado mi honestidad, mi lealtad y han puesto en tela de juicio esa amistad cinco estrellas que se había forjado entre amb@s.

¡No lo entiendo!

¡No lo comprendo!

¡Me desconcierta!

¿Por qué?

Cuando pasan estas cosas se me rompen los esquemas. Empiezo a pensar que si esa persona con todo lo demostrado, no tiene suficiente para creer en mí, es que no me conoce, es que no da el mismo valor a la amistad que tenemos del que le doy yo.

Y eso…

¡No me gusta!

¡Me siento incomprendida!

¡Jajajajaja!

¿Menuda bobada verdad?

Realmente no es un gran problema, pero a veces me afecta y me hace pensar que tengo que cambiar mi forma de relacionarme, no involucrarme tanto o ser un poco más superficial, eso que se lleva tanto ahora…

Pero sabéis que os digo…

Qué casi prefiero sentirme un tanto incomprendida a veces, y seguir siendo como soy y me gusta ser.

Fidelidad a uno mismo

 

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