Evoluciones

¡Todos tenemos una sombra!

A todo el mundo le cuesta un carajo (perdón la palabra) aceptar sus defectos, errores, ese lado oscuro o parte malvada. Pero aunque no sea santo de devoción hacerlo, esa parte nos acompaña y a veces es la protagonista de nuestros actos.

¿Te apuntas a mi plan de amor?

Únete a mi plan de amor. Su composición es «100% amor y 0% hostilidad». Entre todos un mundo mejor es posible.

Aceptando mi lado oscuro…

«Vivir la vida intentando estar en armonía con uno mismo».
Ni que decir tiene, que esta decisión es imposible ponerla en práctica de forma instantánea sino que requiere de un aprendizaje, de un entrenamiento y un gran esfuerzo personal, que no resulta simple ni sencillo. Estoy segura que aceptar los defectos propios requiere de endereza, humildad, templanza, coherencia, sensatez y fortaleza interior. Lo digo porque admitir un par de fallos, incluso tres o cuatro vale, está dentro de lo tolerable para cualquier persona, pero pasar los rayos X e intentar localizarlos todos, toditos, todos…eso puede hundir la autoestima unos cuantos kilómetros hacia abajo. ¿Te animas a hacer un repaso de tus defectillos?

Sueñoscumplidos ebda

¿Sueños cumplidos? Más de los que pensaba…

Miramos al futuro con el anhelo de cumplir metas, hacer realidad sueños pero una vez cumplidos, nos ilusionamos con otros nuevos. ¿Cuántos has cumplido? De vez en cuando es bueno hacer un repaso para ver cuanto de productiva está siendo nuestra vida.

¿Salir de mi zona de confort? Ni loca…

¡Con lo que cuesta crearte una zona de confort! Quizá lo interesante es hacerla cada vez mas grande… Cada uno de nosotros debemos estar seguros de cómo somos, de qué cosas, experiencias o vivencias nos hacen felices y de cómo hacer que éstas formen parte de nuestra vida. Luego teniendo en cuenta el carácter de cada uno, vivir fuera o dentro de la zona de confort es una opción personal que debe ser respetada por el resto. Nada de cuestionar, nada de criticar, nada de manipular para cambiar el rumbo vital de los demás, nada de poner en tela de juicio la forma de vida de nuestros semejantes. Su vida es suya, la tuya es tuya y la mía es mía.

¿Hablar o Escuchar? He ahí el dilema.

Creo que todas las personas tenemos unos sentimientos y unas emociones que son las que consiguen que sintamos la felicidad. Ayudar a los demás a llegar a la suya, es muy importante y satisfactorio. Todos necesitamos ser escuchados, animados, queridos y valorados. No debemos ser egoístas y sólo recibir atención y cuidados. De vez en cuando debemos dar un poco también.