Ni oveja ni pastor: “YO” (Proverbio IX)

¡Ni oveja ni pastor! Yo quiero ser la directora de orquesta de mi propia vida, moviendo la batuta a mi antojo para hacer sonar la música de mis experiencias con mayor o menor afinación, pero siempre convencida de mi criterio, y así evitar que la responsabilidad de mis errores pueda ser volcada sobre otros eludiendo los mismos.