Es curioso como los sueños se manifiestan en las personas.

En algunos casos he oído a personas afirmar que nunca sueñan, o de hacerlo “nunca” recuerdan haberlo hecho.

También en conversaciones con familiares, amigos y medio-desconocidos, he constatado que hay quien sólo tiene pesadillas, quien en sus sueños es capaz de volar y quien durante el sueño es capaz de tomar decisiones e interactuar.

Yo en muchos sueños pertenezco al último grupo.

Para ser exactos hay etapas, periodos en los que noche tras noche tengo sueños vividos, sueños extraños, sueños revelatorios, y esto afecta en mayor o menor medida a mi vida fuera del estado de ensoñación.

Reconozco disfrutar de una sensación grata y positiva cuando me descubro en medio de un sueño tomando decisiones, obteniendo posibles respuestas sobre mis dudas existenciales o disfrutando de las experiencias a flor de piel.

En esos sueños tan especiales he vivido grandes experiencias: he vuelto a sentir el abrazo de mi padre, he disfrutado de aventuras nunca pensadas para mi yo real tan miedoso y cauteloso, he descubierto mis raíces y mi hogar, he vencido mis temores y he resuelto enigmas.

En muchos casos los sueños nocturnos me han ayudado a enfrentar situaciones diurnas cotidianas, han provocado modificaciones en pautas de comportamientos muy arraigadas en mí y me han ayudado a evolucionar “siempre positivamente”.

Últimamente llevo tres días que cada vez que entro en el jardín de Morfeo es para vivir una experiencia importante y determinante en mi transformación como persona universal. Realmente he notado una sensación intensamente extraña tanto en mi cuerpo como en mi mente desde el pasado sábado…

También determinante el sueño del que he disfrutado hoy. Sin duda alguna es, sin comparación posible, el más extraño de todos los vividos hasta ahora.

Sin intención de parecer una persona necesitada de cuidados psiquiátricos urgentes, hoy he tenido un sueño absolutamente metafísico en el que he podido disfrutar de un Universo sin materia, y en el que he podido constatar con mi experiencia el mundo tal y como es, sin aditivos, sin manipulaciones, sin engaños “o eso creo y he sentido yo”. En el sueño me he sentido parte de un todo que en realidad es un nada.

He experimentado y visualizado la estructura Universal, siendo esta a mi parecer absolutamente espectular y totalmente diferente a cualquier idea preconcebida o descrita en los libro conocidos (que yo sepa).

Mi conclusión después de tan grato sueño, o de esta sin igual vivencia podría concluir con ciertas teorías “de las mías”. Desde luego que veo todo con otros ojos.

¿Es posible que en realidad la materia no exista y que todo sea un proceso unificado fruto de una potencialidad inexistente dentro de todo un infinito de posibilidades que podrían ser y no son?

Suena a galimatias y enredo mental, pero ¿quién puede justificar con rotundas pruebas la existencia?

Es evidente que ante “nuestros ojos” pueden existir algunas de estas pruebas pero…nuestros ojos son jueces lo suficientemente cualificados para valorarlas con rotundidad y con conocimiento de causa.

Aquí fallamos. Las soluciones están en nuestra mente, que no deja de ser la única parte del ser que nos comunica con la realidad “sea la que sea”.

Esta mente individual está unida y formando una red con todas las mentes existentes (o en potencialidad y esperando ser o no ser) y la interactuación de todas las mentes origina el mundo irreal en el que además decimos vivir.

Quizás por eso de la existencia de los Multiversos.

Está claro que este grueso de mentes creando posibilidades puede ser muy fructífero y todo lo que está en potencia, es posible y puede recrearse.

SE que por mucho que quiera traducir mis pensamientos, sensaciones, sentimientos y emociones respecto a este tema, las palabras se quedan como una herramienta defectuosa.

Me encanta haber tenido este sueño tan especial hoy…