¡Warning! – ¡Peligro! 

warning

Creo muy necesario advertir a la población mundial que ando suelta.

¿Por qué?

Después de amplia experiencia en el trato directo con las personas de mi entorno he llegado a recopilar diferentes adjetivos calificativos hacia mi persona que me llevan a advertir a cualquier persona que aún no se haya acercado a mí, que considere la opción de no hacerlo.

Cuidadín, cuidadín que parezco un angelito caído del cielo pero…en realidad soy prima hermana del malísimo.

Soy despiadada, desconsiderada, egoísta, infantil, neurótica, insensible, arrogante, meticona, envidiosa, criticona, malvada, hipócrita, manipuladora, falsa, ingrata, insolente, vanidosa, soberbia, intolerante, dictatorial, esperpéntica, despreciable y algún que otro apelativo que se me escape.

Si, por supuesto, no os quepa duda…

Lo mejor que cualquier persona puede hacer es evitarme y así no se decepcionará conmigo.

Además que nadie pueda pensar que tengo ápice de sensibilidad, que no se deje nadie engañar por mis lágrimas de cocodrilo:

Yo ni siento ni padezco, todo es puro victimismo, falso y manipulador.

¡Quien avisa no es traidor!

De todas formas no quiero dejar de agradecer a tod@s los valientes que aún permanecen a mi lado y me dan su amor, su respeto y su cariño.

“Mil gracias por ver en mi lo que veis y saber quién soy”.

Yo también se quién soy, me conozco, no tengo dudas, no me engaño, no me traiciono:

“Fidelidad a uno mismo: Siempre”

*

Supongo que llegados a este punto quien haya descubierto esta entrada y la haya leído dará cuenta de su contenido en ironía pura y dura.

No podría ser de otra forma.

Después de haber vivido algunas experiencias insanas o vivencias desagradables, duras, incómodas, tristes, incomprensibles, lamentables, dolorosas y a la par quijotescas, absurdas, kafkianas, ridículas, sin sentido y sin control, decidí hace la friolera de 9 años cerrar la puerta a estas compañeras de viaje. Con constancia, con fuerza, con el apoyo de personas muy importantes para mí y con mi mantra “Fidelidad a uno mismo: Siempre” conseguí separar de mi y de mi entorno esas situaciones anteriores.

Hay veces que la vida te hace revivir y te pone “sin ton ni son” ante problemas ya superados. Y así ha pasado.

De todo ello ha salido una decisión: “Una vez conseguida la armonía como compañera de viaje, no voy a involucrarme en guerras ajenas”. No voy a poner en peligro la estabilidad adquirida. No necesito drama en mi entorno.

La vida es más sencilla de lo que parece.

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