Amor… ¿En cuerpo y alma?

Amor… ¿En cuerpo y alma?

El amor siempre es un tema interesante y que da pie a larguísimas conversaciones.

Bueno…

¡No para todo el mundo!

¡Es cierto!

Hay a quien le interesa tres pimientos el amor, ni siquiera se lo plantea como un tema de conversación y mucho menos pierde el tiempo pensando en algo tan superfluo o ñoño.

¡Hay gente para todo!

En mi caso creo que ya he escrito varias entradas sobre el AMOR, y como decía mi abuela:

“Lo que te rondaré, morena”  (amenazo con insistir largo y tendido en reiteradas oportunidades que me surjan al paso).

En esta ocasión, estoy divagando entre las intensidades o tipos de amor y, por qué o cómo, o sabe Dios qué.

Ya veis que lo tengo todo muy organizado y estructurado en mi cabeza.

¡Ejem!

Me lanzo a dialogar con vosotr@s sobre el tema y exponeros mis opiniones al respecto.

Después de darle al coco creo que el amor es un poco como los colores, se expresa en diferentes tonalidades.

¿Cómo? What? 何ですか?

A ver…

Creo que hay un amor puro al 100% del cual se conoce su existencia pero que nadie ha sido capaz de mirar cara a cara, sentirlo en sus adentros o verlo brillar por la mañana cómo si fuese el Astro Rey.

Es impepinable deducir que el amor tiene su propia forma de expresarse, moverse, hacerse notar, atravesar corazones, manipular pensamientos y voluntades.

En definitiva tiene un poder máximo y yo diría, que las versiones más puras son incontrolables para el ser humano.

Fuera aparte de esta expresión del amor, lejos de la conciencia humana, creo que existen tonalidades, grados o tipos de amor.

Un amor que catalogaría de tonalidad rojo pasión, y que se caracteriza por ser AMOR de CUERPOS.

Ese amor a lo más físico y que entra por los sentidos: la vista, el olfato, el oído, el tacto y el gusto.

Quizá un amor básico dónde los haya, casi irracional, dominante, que genera un impulso dentro de uno mismo, una reacción química que enciende las llamas del deseo y cuyo fin simple es la satisfacción corporal, el placer de los sentidos, el disfrute de sensaciones que chisporrotean internamente y transmiten una felicidad muy efímera pero también, adictiva.

Este amor une a las personas con un lazo que se crea por la atracción física, por la belleza de las formas corporales y por la propia naturaleza humana que experimenta una conexión especial….

Aquello que algunos llaman “la química”.

Considero que en este caso, tratamos con un tipo de amor que tiene mucha fuerza, un caudal de energía contenida intensa pero un porcentaje bajo del amor puro descrito al principio, lo que en la mayoría de los casos provocará que tenga una esperanza de vida corta, intermitente e incontrolable.

Puede darse el caso que con el transcurso del tiempo y el conocimiento entre ambas partes, más allá de sus cuerpos, este amor evolucione a otra tonalidad diferente, pero no hay garantías de que eso ocurra.

Un amor de tono pastel, rosa o azul cielo, caracterizado por ser AMOR de ALMAS (emparentadas físicamente).

Este es un amor que hace su entrada por la puerta grande: el corazón.

Hay veces que ese amor, ya está dentro de nuestro corazón cuando la conciencia empieza a despertar. Se trata del amor a nuestros padres, y en su grado máximo el amor madre/hijo.

Ese lazo nace con el primer rayito de creación, de existencia y se va fortaleciendo durante los 9 meses restantes o hasta el momento del nacimiento.

Un amor suave, dulce, consciente, racional, que busca la armonía, cuyo fin es el disfrute común de momentos especiales, experiencias vitales en las que se participa de forma familiar.

Amor que una vez fortalecida la raíz, se ramifica en orgullo, ilusión, autoestima vigorosa, sentimiento de satisfacción vital, plena felicidad.

Un amor con alto grado de pureza, calidad y durabilidad y que, en circunstancias normales, tiende a acompañarnos durante toda nuestra existencia.

Un amor de tono verde esmeralda, caracterizado por ser AMOR de ALMAS (de diferente especie física).

Seguro que suena raro, pero lo explico…

En este amor verde esmeralda unifico el lazo amoroso que une a una persona con su mascota, a una persona con un lugar.

Seguro que alguien dirá…

¿Pero una animal o un lugar tiene alma?

¿Quién lo duda?

Yo, por supuesto estoy firmemente convencida que los animales y los lugares tienen alma.

Eso que se denomina “KI-Qi-Chi” (flujo vital de energía).

Se trata, también, de un amor que hace su hogar en el corazón, y que cuando se siente, viaja por el torrente sanguíneo distribuyendo alegría y bienestar por todos los rincones.

Un lazo entre un corazón humano y otro del reino animal, e incluso entre corazón de persona y flujo vital de un punto concreto del planeta.

¡Guau! (nunca mejor dicho, eh?)

¡El que no lo haya sentido nunca, se lo pierde!

Un amor de alma, que con esa alegría y buenas sensaciones termina influyendo en el cuerpo y en la mente.

¿Tanto por ciento de pureza?

Pues muy alto ¿Verdad?

¿Durabilidad?

¿Toda una vida?

Un amor tono violeta, un AMOR especial entre ALMAS y vetada a CUERPOS (quizá almas emparentadas).

Una sensación casi mágica, espontánea y extraña que crea un lazo entre dos personas y que en ningún caso tendrá un punto de conexión físico, básico, corporal o sexual.

Un amor entre personas que pueden ser de cualquier sexo y que vais a entender en cuanto os diga:

“Parece que nos conocemos de toda la vida, de otra época, de otra vida pasada”

“Siento que es como si fuese mi herman@”

“Siento un amor muy profundo y especial por él/ella, pero no como pareja”.

No todo el mundo llega a tener la suerte de sentir ese amor violeta, pero ese lazo suele ser eterno y de extrema pureza, inalterable

¿Toda una vida?

En este caso incluso más.

Un amor plateado con perfiles iridiscentes y toques de todas las variedades cromáticas, el AMOR en CUERPO Y ALMA,

El amor más perfecto que puede existir entre personas.

Un amor puro y únicamente posible entre cuerpos con almas perfectamente adheridas y con la capacidad de entender el amor desde su propia naturaleza.

Yo diría que este amor plateado, es a su vez, una fuente de más amor, capaz de iluminar a su alrededor.

Lamentablemente no todos los seres humanos son capaces de cobijarlo.

¿Por qué? ¿Cuál es el motivo?

Sencillo…

Condición indispensable que la persona distinga entre su CUERPO, su ALMA e incluso su MENTE y se encuentre capacitada para gestionarlas con voluntad, criterio, coherencia, racionalidad, espiritualidad, respeto, honestidad y moralidad.

¿Os acordáis eso que decía Décimo Junio Juvenal ‘Mens sana in corpore sano?

Pues añadiendo a eso un Alma sana.

Y algo muy pero muy importante…

Ser una persona generosa, capaz de compartir todo esto con alguien a quien se considera tan especial, que lo merece y además lo acepta.

Existen personas que en todo el grueso de su vida serán incapaces de captar este tipo de amor, otras que por momentos tendrán dicha capacidad y podrán disfrutarlo, sentirlo y hacer de ese amor un compañero de vida.

Creo, que esta capacidad se puede adquirir si se pone interés en el aprendizaje sobre el amor, si en cada experiencia amorosa, sea del tipo que sea, la persona observa, aprende y muestra decisión clara de introducir en su vida el amor como motor de felicidad.

Pero…

¡Hay que querer!

Y hay que estar dispuesto a esforzarse por ello, invertir tiempo, ganas, ilusión e incluso fe.

Estoy segura de que este amor plateado lo merece y me encantaría ver a muchas personas lanzándose al vacío para experimentarlo y disfrutarlo.

¿Qué bonito, verdad?

Amor en CUERPO, ALMA, MENTE.

En definitiva una persona que esta en sintonía con el amor más bello al 100%

¿Te animas?

Sigamos con el siguiente tipo de amor, y con este cierro mi lista.

Un amor de matices amarillos-anaranjados-verduzcos transmitiendo sensación de AMOR enfermo, típico entre CUERPOS/MENTES.

Se trata de un  amor enquistado, caducado pero que no ha sido tratado con honores durante el final de sus días y que reaparece transformado, enmohecido y causando todo tipo de problemas.

Es el triste rastro de un amor (posiblemente rojo pasión) o un amor que hubiese podido convertirse casi en plateado, y que fruto del desinterés ha sufrido una mutación y se ha convertido en peligroso, dañino y responsable de actos que la razón o la coherencia no darían por aceptables.

Hablamos de un lazo que unía personas que se quisieron.

Un lazo que debía de haber sido desunido, pero que quizás, por la obstinación de una o ambas de las partes, sigue generando una acción que en la actualidad es lamentable o avergonzante.

Este tipo de amor ya no es tal, sino que se ha convertido en el amor oscuro, la antítesis del amor o lo que algunos entienden por odio.

A su paso, va dejando un rastro de malas experiencias y sensaciones desagradables.

A su paso genera emociones destructivas: rencor, rabia, resentimiento, animadversión o saña.

Si en algún momento sientes este tipo de amor, plantéate que hay algo que rectificar, solucionar y arreglar dentro de ti.

¡De verdad!

Te lo digo con cariño y mi deseo de verte feliz (aunque no te conozca). Si te ves rodeado de este amor amarillento uniéndote a otra persona, dedica un poco de tiempo e interés para hacer que desaparezca.

Si en el pasado ese amor fue rojo pasión, seguro que gracias a él vivisteis gratas y placenteras experiencias.

¡Qué menos que honrarlo como merece y desatar ese lazo con agradecimiento!

Igualmente si durante un tiempo fue un amor iridiscente, precioso, mágico y que te alegró los días con felicidad. Si no se puso todo lo necesario para mantenerlo vivo, hay que aceptar dicha responsabilidad. No creas que en ti no hay rastro de culpa.

En estos casos, ambas partes involucradas son responsables. Hay que saber aceptarlo, y sacar ese lado humano, coherente, racional y respetuoso para tirando cada uno de un lado, deshacer el lazo y desearse felicidad mutua, caminando por senderos paralelos.

Dicen que rectificar es de sabios.

Ya veo que esta entrada se me ha ido un poco de las manos y parece eterna, infinita o interminable pero estoy en la recta final.

Antes de irme, debo darte las gracias por no perder el interés y leerla entera, pero abusando de tu confianza quiero ir un poco más allá y pedirte tu opinión sobre el tema, algún comentario o lo que gustes.

En fin…

¿Seguiremos hablando del amor? ¿Disfrutándolo? ¿Sintiéndolo?

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¿Apego? ¡Por supuesto que sí! Pero sin dependencia…

¿Apego? ¡Por supuesto que sí! Pero sin dependencia…

Cosa típica en mí no seguir las corrientes del momento o discrepar de las tendencias de moda.

En este caso se trata del movimiento Anti-Apego que circula por norte, sur, este y oeste de este planeta terráqueo.

Hay mil y un libros de auto ayuda tratando el tema a conciencia, cientos y cientos de artículos de índole psicológico o terapias centradas en ese gran mal de nuestra época: “El Apego”.

El caso es que yo no lo veo tan claro.

¿Es un problema? ¿Quizá es un demonio? ¿Puede tratarse de una trampa? ¿Estamos ante una enfermedad contagiosa? ¿Qué es el APEGO?

Según nuestra Real Academia Española de la Lengua la palabra “Apego” significa “Afición o inclinación hacia algo o alguien”.

Perdón por no salir corriendo despavorida ante tal revelación.

¿Dónde reside el problema de tener apego?

Sinceramente no veo el peligro de contar con la característica del apego en la propia personalidad. En verdad lo que considero totalmente nefasto para el individuo es no tener esa capacidad de afecto, estima o cordialidad.

Creo que en realidad se confunden las cosas y se dan mensajes equivocados.

La información que circula está convirtiendo a las personas en seres totalmente “light”.

¿Gente desnatada? ¿Personas light? ¿Seres con 0% apego?

Utilizo estos términos propios de calificar alimentos de dieta, para definir a sujetos que NO se vinculan emocionalmente con sus cosas, mascotas, trabajos, familiares, pareja, amigos, posesiones, etc…

¿Por qué no se vinculan/apegan?

Según las teorías para sentirse libres, sin cadenas. Para no sufrir, entristecerse o sentirse afectad@ cuando esas “cosas/personas” ya no están o no quieren estar a nuestro lado.

Emoticono sorprendido

Y eso en mi opinión no es nada positivo. Mi conclusión es que:

El apego es como un efecto secundario (no perjudicial) del amor que sentimos hacia las cosas, personas o situaciones que nos rodean y nos aportan algo positivo en el día a día, en la propia vida. Por supuesto que sí “esas cosas o personas” adornan tu vida las quieres tener en ella, las valoras y las consideras importantes, pero…en su justa medida“.

 Gente Feliz

El gran problema, peligro, error o amenaza se genera cuando el afecto, el apego que se siente hacia lo que adereza nuestras vidas se transforma o muta en una DEPENDENCIA ABSOLUTA convirtiendo al sujeto en cuestión totalmente ADICTO.

Se llega al punto en que “si no lo tienes no eres feliz…”, “si no está a tu lado la vida no tiene sentido…”, “si no lo tienes es porque no eres lo suficientemente bueno para poder disfrutar de ello…”,  “si no quiere estar contigo es porque hay algún defecto en ti mismo que no te hace merecedor de su amor…”, “si no lo consigues eres una persona fracasada…”

En definitiva: Lo que antes era agradable, formaba parte de la armonía e intensificaba la felicidad…ya sólo aporta decepción, frustración, tristeza, agobio, pensamientos dañinos, ataques directos a la autoestima y valoraciones erróneas totalmente destructivas. Todo ello unido a posibles comportamientos inadecuados que generarán una gran bola de nieve que aplastará al protagonista de la acción.

Ese complemento maravilloso ha pasado a convertirse en más importante que el propio sujeto.

¡He aquí la gran pista y el punto de peligro, el problema o la trampa!

Se ha pasado de un simple y llano apego a una destructiva relación dependiente.

Muy importante es ser conscientes que este problema no es otra cosa que el síntoma de algo mucho más grave: AUTOESTIMA DETERIORADA.

www.serfelizesgratis.org

www.serfelizesgratis.org

La persona que depende de algo externo a sí misma para ser feliz es que “NO SE QUIERE A SÍ MISMA”, “NO SE VALORA POSITIVAMENTE”

Conclusión: Hay que evitar a toda costa generar “DEPENDENCIAS” o “VINCULACIONES TÓXICAS

Pero ante todo: Hay que tener la autoestima funcionando perfectamente.

I love me

Hace tiempo dediqué una entrada a este asunto que se llama “Operación autoestima OK” si os apetece leerla sólo hay que clicar en el nombre de la entrada 🙂

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El Amor: “una asignatura más”

El Amor: “una asignatura más”

Hoy quiero hablar del amor.

Árbol del Amor

¿Por qué? (quizá alguien se pregunte)

Es cierto que ya hace tiempo dediqué otra entrada al mismo tema (“Hablemos del Amor”), pero el enfoque de hoy es algo diferente.

Desde hace tiempo observo el mundo que me rodea, a la gente que conozco, a las personas con las que me relaciono en el día a día y he llegado a plantearme un montón de preguntas sobre algo muy importante: 

¿Sabemos amar? ¿Sabemos querer? ¿Sabemos expresar nuestros sentimientos? ¿Sabemos vivir con nuestros sentimientos?

La verdad es que para ser sincera, creo que según está la sociedad y como se comportan los ciudadanos del mundo, creo que la respuesta a esas preguntas es totalmente negativa: No, no, no, no.

El amor es algo innato en el ser humano (o eso creo yo), es parte de sus capacidades como especie, pero es un sentimiento que difícilmente sabemos manejar. En la mayoría de las ocasiones el amor que nace en nuestro interior es como un potro desbocado  que nos arrastra sin control.

¿Dónde reside entonces el problema?

Yo lo veo muy claro, nítido…

Cuando un bebe nace, sus padres, familiares y amigos tienen absolutamente claro que debe tener una formación.

Desde el minuto uno, el nuevo  habitante del planeta tiene que aprender a vivir: respirar, comer, moverse, gatear, andar, hablar, leer, escribir, etc, etc….

De eso no le cabe duda a nadie.

Y la mayoría de las personas que le rodean estarán volcadas en participar en su educación.

Incluso cuando ya tenga la edad adecuada irá a una escuela infantil, colegio, instituto, la universidad, y demás lugares de culto a la educación y a la enseñanza. Y en todos estos lugares el profesorado que imparta las clases estará cualificado y preparado para garantizar un proceso de enseñanza óptimo, apropiado y conveniente. ¡No puede ser menos!

Con todo este tiempo y esfuerzo (también dinero, por supuesto), se consigue que las personas tengamos unos conocimientos más o menos extensos que nos sirvan para ser capaces de enfrentar la vida y poder tener un futuro.

Lo que se suele obviar, lo que no se enseña en los colegios ni universidades es a manejar las emociones ni los sentimientos.

Por parte de la familia, se hace una labor de educación respecto a las buenas maneras, el respeto, el saber estar y comportarse en los diferentes lugares y momentos pero…¿Se enseña a amar? ¿A demostrar el cariño, el amor?

Mi conclusión es que en cuanto a sentimientos y emociones presuponemos que esa enseñanza nos la da la propia vida, y que debemos aprender sobre la marcha.

¡Qué error tan grande!

Por este motivo, por esta carencia en cuanto a la formación adecuada dirigida al entendimiento, comprensión, gestión, divulgación y manejo de nuestros propios sentimientos y emociones, las personas sufren complejos, inseguridades, bloqueos, defectos de carácter, traumas que como poco les hacen sufrir a ellos, y en el peor de los casos causa sufrimiento y dolor a terceras personas implicadas en sus relaciones personales.

El amor aparece en nuestro interior y:

¿Cómo debemos actuar?, ¿Cómo se quiere  de una forma adecuada y sana? 

¿Cuál es la forma correcta de expresar el amor a una madre, a los hermanos, a los abuelos?

Qué difícil es saberlo, y cuantas veces este desconocimiento nos lleva a lastimar a esa madre, hermanos o abuelos. Todos queremos a nuestras madres, pero ¿Lo decimos? ¿Lo expresamos con gestos, abrazos, cariño, dulzura, etc?? 

¿Cuál es la forma correcta de transmitir amor a un hijo?

En este punto casi todas las madres pensamos que el amor a un hijo es indudable, incondicional, incontable, inconmensurable, pero…

¿Lo gestionamos de manera apropiada? ¿Sin contaminaciones externas? ¿Llega ese amor en perfectas condiciones al corazón de nuestro retoño?

Muy peligroso hacerlo mal ya que este es uno de los principales orígenes de los traumas infantiles que luego es tan difícil hacer desaparecer en la edad adulta. La relación amorosa madre/hijo y viceversa es clave para el desarrollo del carácter, de la personalidad…

Es importante hacer nuestra labor de madre completa: educar, criar, enseñar y transmitir amor sano.

¿Cuál es la forma correcta de vivir el amor de pareja?

Si durante la evolución de la persona no se ha aprendido a querer y a ser querido, llegado el punto del amor de pareja, el resultado puede ser catastrófico.

Pienso que debería ser absolutamente necesario impartir una asignatura más desde el jardín de infancia hasta las universidades:

“EMOCIONES Y SENTIMIENTOS”

Así cuando llegase el momento del primer amor, todas las personas estaríamos preparadas para vivirlo al 100%.

Se acabarían los grandes virus que atacan al amor y que generan en algunas personas enamoradas comportamientos inadecuados: celos, dependencia exagerada de la persona amada, in-expresividad de sentimientos, excesivo control del amad@, miedo a la pérdida… que lamentablemente provocan situaciones desagradables, lamentables e incluso dramáticas en algunos casos extremos.

En fin, lo mejor que podemos hacer llegados a este punto,  es formarnos a conciencia en esta gran asignatura “cada uno desde su propia vida”, con responsabilidad y empeño para poder disfrutar de la gran felicidad que aporta el amor evitando los inconvenientes de los efectos secundarios que aparecen cuando se desconoce su modo de empleo. 

Piruletas de Amor

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De bien nacidos es ser agradecidos.

De bien nacidos es ser agradecidos.

“De bien nacidos es ser agradecidos”  

…Era algo que escuchaba muy a menudo de boca de mis abuelas.

¿No te suena haber oído este refrán en tu infancia?

Era uno de los pilares de la educación de mi época, esa época en la que contábamos con lo justo para vivir.

Realmente vivíamos mejor que las generaciones anteriores, que habían tenido muchas carencias y quizá por eso nos inculcaban que había que agradecer todo lo bueno que nos llegaba.

En fin, ahora que no nos falta de na, parece que todo nos lo merecemos y que no hay nada por lo que dar las gracias.

¡Qué equivocados estamos!

Me entristece comprobarlo…

No te olvides

Como ya he comentado en temas anteriores, tengo como deporte favorito “la observación de las personas y su comportamiento” y en este caso quiero hablar de lo desconsiderad@s que son muchas personas en su forma de vivir.

– Nos levantamos por la mañana y empieza el día, en su transcurso estoy segura que como yo “la mayoría” reciben buenos deseos, sonrisas, cariño, ayuda, atención agradable por parte de otras personas. Y todo este cargamento de buenas vibraciones ¿Es correspondido? ¿Agradecido?

Por favor dejemos la antipatía, la frialdad, el desinterés o la amargura encerrad@s dentro de la bolsa de basura que desechamos  a diario.

Es muy difícil que la cadena de buenas vibraciones se extienda de persona a persona si alguien la corta con malos modos o malas caras. Y si eso ocurre lo que se difundirá y expandirá será el fastidio, el malestar o la pesadumbre.

– En ocasiones recibimos algún detalle, regalo o compensación, que puede venir de familiares, amig@s, conocid@s, jefes, etc… Es posible que en algunos casos sea un detalle merecido por nuestro esfuerzo o dedicación en alguna situación, otras veces será porque llegan fechas de cumpleaños, aniversarios, Navidad, día de la madre/del padre, San Valentín  y en otros casos sea simplemente porque alguien desea sorprender o mostrarnos su cariño, amor e incluso agradecimiento por nuestra forma de ser con ell@s.

Probablemente estos presentes sean en respuesta a nuestro buen hacer (aunque hay gente que es generosa sin tener un motivo), pero no por eso debemos olvidarnos de AGRADECER a esas personas el gran detalle de valorarnos tan positivamente y obsequiarnos con algo.

Cuando hablo de agradecer, no me refiero a verbalizar la palabra correspondiente: “gracias” sino a sentir el agradecimiento internamente y transmitirlo con sinceridad, alegría y cariño.

Puede darse el caso que el detalle recibido no sea de nuestra entera satisfacción, pero eso no debe darnos pie a reaccionar con desconsideración, rechazo, cara de fastidio o algún comentario grosero.

¡Esto sería el colmo de la mala educación!

De sabios es rectificar “si es necesario”, aquí van unos consejitos…

Dar amor

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Warning

Warning

¡Warning! – ¡Peligro! 

warning

Creo muy necesario advertir a la población mundial que ando suelta.

¿Por qué?

Después de amplia experiencia en el trato directo con las personas de mi entorno he llegado a recopilar diferentes adjetivos calificativos hacia mi persona que me llevan a advertir a cualquier persona que aún no se haya acercado a mí, que considere la opción de no hacerlo.

Cuidadín, cuidadín que parezco un angelito caído del cielo pero…en realidad soy prima hermana del malísimo.

Soy despiadada, desconsiderada, egoísta, infantil, neurótica, insensible, arrogante, meticona, envidiosa, criticona, malvada, hipócrita, manipuladora, falsa, ingrata, insolente, vanidosa, soberbia, intolerante, dictatorial, esperpéntica, despreciable y algún que otro apelativo que se me escape.

Si, por supuesto, no os quepa duda…

Lo mejor que cualquier persona puede hacer es evitarme y así no se decepcionará conmigo.

Además que nadie pueda pensar que tengo ápice de sensibilidad, que no se deje nadie engañar por mis lágrimas de cocodrilo:

Yo ni siento ni padezco, todo es puro victimismo, falso y manipulador.

¡Quien avisa no es traidor!

De todas formas no quiero dejar de agradecer a tod@s los valientes que aún permanecen a mi lado y me dan su amor, su respeto y su cariño.

“Mil gracias por ver en mi lo que veis y saber quién soy”.

Yo también se quién soy, me conozco, no tengo dudas, no me engaño, no me traiciono:

“Fidelidad a uno mismo: Siempre”

*

Supongo que llegados a este punto quien haya descubierto esta entrada y la haya leído dará cuenta de su contenido en ironía pura y dura.

No podría ser de otra forma.

Después de haber vivido algunas experiencias insanas o vivencias desagradables, duras, incómodas, tristes, incomprensibles, lamentables, dolorosas y a la par quijotescas, absurdas, kafkianas, ridículas, sin sentido y sin control, decidí hace la friolera de 9 años cerrar la puerta a estas compañeras de viaje. Con constancia, con fuerza, con el apoyo de personas muy importantes para mí y con mi mantra “Fidelidad a uno mismo: Siempre” conseguí separar de mi y de mi entorno esas situaciones anteriores.

Hay veces que la vida te hace revivir y te pone “sin ton ni son” ante problemas ya superados. Y así ha pasado.

De todo ello ha salido una decisión: “Una vez conseguida la armonía como compañera de viaje, no voy a involucrarme en guerras ajenas”. No voy a poner en peligro la estabilidad adquirida. No necesito drama en mi entorno.

La vida es más sencilla de lo que parece.

armonia

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