Uno de los placeres de la vida es remolonear en la cama un domingo.

Ese gustazo de sentir el edredón dándote un gran abrazo, y hacer tu lo mismo con la almohada blandita. 

¡Qué relax, qué calma, qué tranquilidad!

Dar un par de vueltas más y empezar el día poco a poco, sin prisa, sin agobios…son esos momentos felices por la absoluta simpleza de lo que acontece.

Si después de eso se puede disfrutar de un buen desayuno: un té, un poco de rica fruta, algún dulce, entonces ya podemos decir que el día empieza con total armonía.

Aquí dejo una música que para mí es perfecta para estos momentos de calma y paz.

Disfrutar de estos grandes momentos, eliminar peso de la mente…3, 2, 1……..