Hoy he aprendido algo que creo es importante para afrontar muchas situaciones y evitarnos dolor.
Mi segundo proverbio sería algo así como:
“Qué tus lágrimas y tu dolor, no se transformen en la sonrisa y la alegría de otras personas”.
Es evidente que mucha gente se nutre de las desgracias ajenas y en la mayoría de las veces es porque lo permitimos. Mi consejo (espero saber seguirlo yo también) es aprender a contener nuestras emociones dolorosas en público, para evitar que otras personas aprovechen nuestra debilidad momentánea e intenten sacar partido de ello. En esos momentos somos vulnerables y podemos seguir consejos erróneos, podemos hablar más de lo debido e incluso podemos conseguir que los demás nos critiquen por hacer un papel de víctima falso y manipulador. Esto último es muy desagradable…..Es injusto tener un problema y que alguien encima transforme tu preocupación o sufrimiento en una táctica. Aún siendo injusto: “Ocurre”.
Lo mejor….guardarnos los malos momentos para nuestras cuatro paredes y compartirlo con nuestro entorno más intimo. En la gente que realmente nos quiere, encontraremos el apoyo, la comprensión y la ayuda necesaria para superar cualquier cosa.