LA NOBLEZA Y LA COMPRENSIÓN, NO TIENE EDAD”
Hoy mismo he aprendido esta lección.
El día iba transcurriendo muy bien en mi entorno, pero como siempre, cuando uno menos se lo espera, ocurre algún contratiempo y la calma pasa o ser otra cosa. Además suele ocurrir de la manera más tonta.
En mi caso, he tenido un encontronazo con mi pareja.
En plena discusión, he sentido que las realidades que veíamos, eran diferentes. He intentado explicar la mía, he explicado mi forma de ver las cosas y transmitido de qué manera todo ello me hacía sentir.
Todas mis explicaciones han dado con un muro infranqueable. Parece ser que lo que yo pienso, lo que a mí me motiva a actuar de una u otra manera, mis opiniones y aún más, mis actuaciones…SE CUESTIONAN!!!!
Por favor, alguien me podría explicar como una persona, puede cuestionarle a alguien los motivos de su forma de ser, e incluso su forma de ser.
Yo creo que eso es algo propio, mi personalidad “es mía”……tanto como mis ojos verdes.
Es como si alguien pretende decirme que son marrones o azules.
La verdad que cuando me doy con situaciones así, no puedo evitar frustrarme. Supongo que debería ser más astuta y saber que el dialogo en un momento así es IMPOSIBLE.
Llegado a este punto la impotencia, me hace entrar en el mundo sensible y no puedo evitar sentirme triste y dolida. Es el momento de no poder parar las lágrimas.
Juro, que las lágrimas me salen con dolor, diría yo que con dolor de alma. No se si alguna persona puede entenderme, o si alguien siente lo mismo.
¿Sabéis que suelo conseguir con mis lágrimas?
Pues, con respecto a las dos parejas importantes que he tenido en la vida, sólo consigo INCOMPRENSIÓN. En esos momentos, tanto RAMBO, como EL OSITO MISMOSÍN……actúan igual. Valoran que son lágrimas de cocodrilo y pasan de mí. Me acusan de hacer un papel para conseguir atención.
Sinceramente, deben pensar que soy muy buena actriz. Creo que debería plantearme el apuntarme en una agencia de actrices y hacer unos castings. Si fuese como ellos dicen, tengo el futuro asegurado para dramones y telenovelas.
Además, tengo 36 años, y si ese papel nunca me ha funcionado….debería plantearme ir a un médico y que me revisen la inteligencia, porque la debo tener gastada.
Menos mal, que tengo un GRAN TESORO, que es mi HIJO Adrián.
Ha llegado a casa y ha entrado a mi habitación y viendo que estaba llorando, me ha preguntado que me pasaba. Como cualquier madre, me he limpiado las lágrimas y le he dicho que nada, que no se preocupara por mí.
El no ha pasado de mí, me ha dicho que el se preocupaba y que si yo lloraba era por algo. Que podía contarle las cosas y que el quería escucharme e intentar ayudarme para dejar de estar triste.
Reconozco que me he sentido muy agradecida y ante todo ORGULLOSA de él.
Lo dicho “la nobleza y la comprensión, no tienen edad”.