Cada día representa en el libro de nuestra vida, una nueva página en blanco para escribir en ella lo que nos haga felices. Se trata de una entre otras muchas, las ya escritas representan nuestro pasado y las que quedan vacías…el futuro.

PAGINA EN BLANCO

En la mayoría de los casos el texto diario tiene conexión directa con el argumento de páginas anteriores, aunque también es verdad, que de vez en cuando es interesante cerrar un capítulo para dar opción a grandes cambios en el guión preestablecido o previsto.
Todo lo que escribimos en ella es por decisión propia, o al menos así debería ser.

Un gran consejo es no olvidarnos que quien tiene el control de la pluma, es uno mismo, y por tanto la responsabilidad de lo escrito es absolutamente propia. Además el protagonista del libro es, ni más ni menos,”yo”.

Hay días en los cuales el despertar ya nos viene con residuos emocionales del día anterior, positivos o negativos, y eso condiciona la energía con la que se coge la pluma y el dramatismo o exaltación del argumento.
Un nuevo consejo sería intentar evitar el drama lo máximo posible para que así pueda ganar texto la alegría, armonía, felicidad y el amor.

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La tristeza, decepción, el desamor, los contratiempos y sucesos desafortunados deben ser resueltos con agilidad, destreza, inteligencia y coherencia, para no dejar hilos del argumento del libro sin resolver, y que éstos puedan aparecer en momentos inesperados llevándonos nuevamente a tener que escribir renglones oscuros.

Importante: si quieres que algo quede escrito…por lo menos intenta escribirlo, aunque eso suponga implicación y esfuerzo. Qué finalmente quede escrito de la forma deseada, es harina de otro costal, pero lo que está absolutamente claro es que si no hay disposición de crear difícilmente algo se haga realidad.

Igualmente, si hay algo que no quieres escribir…no lo hagas,  evitarás lamentarlo, tener que perder tu tiempo luchando contra ello, verte obligado a cerrar un capítulo que no debería haberse escrito, y dejar huella de ese error.

Si deseas que algo que está escrito en el pasado no siga participando en el futuro, evita hacerlo protagonista de tu día a día, cierra el capítulo de la manera que te resulte más adecuada y empieza un capítulo nuevo con la mejor disposición.

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Es posible que en algunos momentos no tengamos mucho espíritu para coger la pluma y ponernos a escribir con optimismo y alegría, cerrando capítulos o empezando a crear alguna situación que deseemos vivir, pero ante esta situación sería importante recomponerse y reactivarse porque si dejamos que nuestros renglones sean escritos sin control puede que lo que se escriba en ellos no nos guste demasiado. A veces escuchar alguna canción puede devolvernos el impulso perdido:

Tómate la vida – El Sueño de Morfeo