Llevo tiempo observando que la mayoría de las mujeres ejercemos hacia nosotras mismas un nivel de exigencia desmesurado.

Si echamos la vista atrás la mujer era el sexo débil y no tenía  derecho a participar de la misma manera que un hombre en la vida, quedando relegadas sus funciones al cuidado de la casa, del marido y los hijos. 

Es evidente que la posición en la que el universo femenino se encuentra actualmente es radicalmente diferente…más positivo y libre.

Me congratulo enormemente de ello puesto que las mujeres servimos para muchas más cosas que cuidar estupendamente de nuestros hogares y familia.

Lo que me genera cierta desazón es ver en el punto en el que nos encontramos ahora mismo.

Me explico:

Es comprensible que una mujer tenga deseos de poder estudiar, conocer mundo, tener un trabajo donde desarrollar su potencial, ser madre, tener una pareja que la aporte respeto o en realidad permanecer soltera sin que por ello se generen críticas ácidas sobre su persona. Todos estos objetivos son loables.

Lo que ya no me gusta tanto es que intentando conseguirlos pierda su genuina personalidad, su capacidad de sentir, olvide sus valores, manipule su sensibilidad y emotividad, y cree un personaje de sí misma que se convierta finalmente en una identidad real que haya sacrificado el alma intentando demostrar al resto del mundo que es una mujer perfecta. Eso me da muuuucha lástima.

Quizá fruto de esta sociedad, que de vez en cuando muestra trazas de inhumana e insensible y que casi siempre revela claramente el alto grado de competitividad intrínseco, las personas perdemos la coherencia al igual que se perdería la seguridad ante la posible llegada de un tsunami.

El caso es que independientemente de todo, no debemos perder el punto de equilibrio entre todo lo que nos rodea.

Ahora mismo las mujeres actuales se exigen un nivel de perfección que las puede llevar a convertirse en meros robots obedeciendo órdenes internas e intentando pasar un examen diario que las haga merecedoras del título de: mujer perfecta (guapa, atractiva, seductora, joven, inteligente, resolutiva, independiente, con un buen trabajo, deportista, sana, amante/esposa, hija-madre-tía-sobrina-abuela ejemplar, amiga de sus amigas, controladora de la estabilidad del hogar, aventurera, buena cocinera, lectora incansable de las últimas novelas publicadas, actualizada y a la última en todas las tecnologías del momento:bloggera, twittera, facebookera, etc..)

Desde mi punto de  vista hay que relajarse un poco porque con ese nivel de exigencia es posible que todo se nos vaya de las manos.

Yo observo el mundo y en ocasiones veo a mujeres demasiado obsesionadas con la perfección, y eso va unido a conseguir cumplir perfectamente los siguientes puntos:

1.- Mantener un físico de escándalo (dietas, sesiones maratonianas de gym, si queda algún gramo en tripita, cintura, cadera o cartucheras hay que enfundarse en una faja “quita el aliento” que en cuestión de segundos hace perder “visualmente” dos tallas de contorno, si la faja no gusta existen otras opciones también efectivas,  se puede invertir cierta cantidad de dinero en productos cosméticos como cremas  hidratantes, nutritivas, anti celulíticas, anti estrías, reafirmantes, tonificantes, anti ojeras, anti bolsas, anti arrugas, serum, contorno de ojos aunque si se requiere rapidez lo mejor es la “cirugía”: mesoterapia, radiofrecuencia, aumento de pecho, abdominoplastia, liposucción, botox, y mil doscientos cincuenta y tres tratamientos quirúrgicos posibles).

2.- Mostrarse siempre impecables ante cualquier ocasión teniendo al alcance un amplio vestuario (para estar en casa, ir a trabajar,  fiestas,  salir a cenar con amigos, disfrutar del campo o mar), un  número casi ilimitado de complementos, zapatos (peep toes, botas, bailarinas, sandalias, mules, plataformas, cuñas, espartos, de salón, chanclas, deportivas, alpargatas), productos de maquillaje y peluquería en todas sus versiones posibles. Y por supuesto estar preparada para cualquier inclemencia, contratiempo o situación imprevista. Para ello el bolso (gran aliado) estará equipado con todo lo necesario: pañuelos, kit básico de maquillaje y manicura, toallitas anti brillos, tiritas, paracetamol, ibuprofeno, antiácido, el compeed ampollas para cualquier rozadura del zapato, kit de higiene dental,  compresas, tampones y toallitas higiénicas, unas medias de repuesto o dos por si se rompe la de repuesto, spray anti-manchas, laca, peine, horquillas, suero fisiológico para los ojos, toallitas desodorantes, un preparado de costura con su tijera, aguja, hilos varios, imperdibles y botones, chicles, caramelos,  una barrita energética, el cuelga bolso, un par de bolsas de plástico bien dobladas… Y seguro que me olvido algo. Vamos que un bolso de estos nada tiene que envidiar a la tripa de Doraemon. Lo único negativo es que llevarlo colgado sobre el hombro provocará con el paso del tiempo una desviación de la columna inevitable. 🙂

3.- Demostrar ser la mejor de las madres. Ejercerán un absoluto control de cada gesto, movimiento, parpadeo, pipí o popó, eructo, sonrisa o lagrimita que su hijo dé a lo largo del día. Será primordial conseguir que el bebé acabe completamente las tomas del desayuno, comida, merienda y cena que previamente han sido elaboradas con los ingredientes pesados en la báscula digital para que las medidas de cada alimento sean perfectas. Por supuesto que su niñ@ será el que vaya 2 percentiles por delante de la norma, el que haga cosas más llamativas para la edad que tiene, el que está mejor alimentado, mejor cuidado, al que no le asoma nunca un moco por la nariz, el que duerme en la habitación más preparada para su descanso y decorada con los detalles infantiles más adecuados, el que se duerme y se despierta a las horas indicadas por el pediatra con una precisión milimétrica y controlado todo ello con un reloj suizo.

Según sus hijos crezcan, supervisará de una manera rigurosa, inflexible y severa  su comportamiento, actitud, crecimiento, desarrollo tanto físico, como intelectual, mental y personal, no dejando ni un cabo suelto que pueda provocar descontrol en la supuesta eficacia de su método para asumir  responsabilidades maternales. Posiblemente impida la espontaneidad que estos niños deberían tener en su día a día, en el nacimiento de su personalidad y en el desarrollo de su carácter todo ello para seguir teniendo la batuta bien retenida y diploma de supermadre.

(En este punto debo decir, que yo también soy madre y comprendo que un hijo es lo más importante del mundo. Ser madre es la tarea más seria a desarrollar por una mujer y debe intentar hacerse con todo el amor, cariño, dedicación y esfuerzo, cuidando de hacerlo lo mejor posible para garantizar que el pequeño tenga una infancia, adolescencia, pubertad y juventud sana y adecuada pero…sin promover que eso sea un escaparate para pavonearnos o quitar el protagonismo al propio niñ@) 

4.- Presentar un perfil laboral magnífico liderado por un currículum digno de enmarcación adornado con un listado de recomendaciones de antiguos superiores. Ante esta faceta la perfección debe quedar demostrada contra viento y marea, y verificada la capacidad de resolución ante las responsabilidades inherentes al puesto desempeñado. Suele hacerse gala de la competitividad y agresividad en el trabajo en equipo, donde primordial es evitar que quede alguna duda ante la afirmación contundente y rotunda de ser ella la opción más eficaz de toda la plantilla. Cada minuto en el puesto laboral será un escaparate a su eficacia, eficiencia, efectividad, validez y brillantez. Cualquier error, fallo o equívoco puede hacer tambalear esta etiqueta honorífica de mujer 10.

5.- Disfrutar de una vida amorosa digna de la envidia de todas las demás féminas de este mundo y de los mundos paralelos que puedan existir. Muy importante distribuir una imagen de pareja idílica en la que no falte un marido/novio guapísimo, elegantísimo, atento, bien situado, con éxito profesional, deportista, con buen humor, inteligente y que constate con cada pestañeo y mirada su amor eterno. Este punto a cumplir por la mujer perfecta es complicaete porque no depende únicamente de su implicación sino que basa su éxito en que sea la propia pareja la que transmita a través de su forma de vivir que ella es el ser más maravilloso del planeta.  En realidad hay un buen porcentaje de hombres maravillosos, admirables con virtudes dignas de grandes elogios pero una mujer perfecta es evidente que necesita a su lado al hombre perfecto y…¿Esto es posible? (me refiero a la perfección que la mujer perfecta necesita a su lado, no a lo que yo entiendo por hombre perfecto).

A estos puntos se les podrían unir otros muchos pero prefiero parar aquí para no seguir aumentando presión, que ya es mucha.

Quizá los problemas aumentan considerablemente cuando esta mujer que se auto exige tantísimo, que invierte todo su esfuerzo en convertirse en inmejorable, se pone a examen. Es entonces cuando analiza todos sus movimientos y se pone a corregirlos. Por supuesto que será severa, estricta y dura consigo misma, no podría ser menos. Analizará bajo el microscopio de sus ojos los errores cometidos, y posiblemente su autoestima será la más perjudicada, pasando de sentirse casi una diosa a deducir que es un mujer imperfecta incapaz de conseguir la admiración del resto, y lo que es mucho más importante la admiración propia.

Reconozco que en algunos puntos de los detallados yo también he sido tentada por ese intento de la excelencia pero…además de agotador es absolutamente IMPOSIBLE. De humanos es la imperfección y también la capacidad de aprender y mejorar aunque sin perder el control de lo que resulta adecuado, lógico, conveniente y saludable.

Me gustaría terminar animando a todas mis vecinas de este mundo para que sean buenas consigo mismas, y se permitan ser condescendientes:

NO ES NECESARIO SER UNA MUJER PERFECTA…ES PERFECTO SER UNA MUJER FELIZ