Cada cierto tiempo aparecen nuevas tendencias que pretenden guiarnos hacia unas experiencias vitales más completas, felices, satisfactorias, etc, etc….

Realmente parece que la intención es buena.

Tal y como se exponen estas corrientes es casi una locura no participar de ellas y renunciar a las grandes ventajas y múltiples beneficios que se podrían obtener dejándose llevar.

A mí sinceramente todas estas corrientes, modas, tendencias, me suenan a formas de reorganizar el rebaño.

Quizá esto que acabo de decir suene un poco bruto pero lo digo como lo siento.

¡No somos ovejas! (con todo mi respeto hacia las ovejas que son unos animales que me causan mucha ternura).

¡No tenemos que hacer todos lo mismo!

Cada persona es genuina, tiene su personalidad, sus gustos, sus objetivos, sus metas, y lo más importante no a todos nos hacen felices las mismas cosas.

Para no liarme ni liaros voy a ir al grano porque este hilo podría dar mucho juego y no quiero irme por las ramas.

Me voy a centrar en esa tendencia tan chachi que se llama: “Salir de la zona de confort”.

Por mi parte decir que a mí no me sacan de mi zona de confort ni a tiros.

¡Estaría bueno!

Con todo lo que he trabajado para hacerla tan confortable…

Por mis experiencias puedo constatar que fuera de ella… la vida es dura, complicada, insatisfactoria, triste, absurda, kafkiana, inestable, peligrosa, incómoda, y mil apelativos más todos ellos con toque negativo.

En mi caso no necesito sentir el agua al cuello para vivir la vida y sacarle el máximo partido.

No necesito pender de un hilo para valorar a la gente que me rodea.

No me hace falta poner en juego todo mi mundo para crear otro nuevo.

Pero…

¿Necesito un mundo nuevo?

Si yo estoy muy a gusto con el mío.

Muchas veces lo analizo y es como si tuvieses una cama de 2 metros x 2 metros, equipada con el mejor colchón posible, la almohada ergonómica y su edredón de plumas, pero decidieses qué prefieres dormir sobre la alfombra pasando frío. Con esta experiencia te garantizo el constipado, el dolor de espalda y una noche de insomnio. ¿Habría necesidad?

Al parecer, dicen las lenguas que recomiendan explorar esa zona inconfortable, en el confort nos volvemos comodones, y según ciertas fuentes nos aletargamos y adormilamos dejando de vivir la vida en todo su esplendor.

Algo así como que nos olvidamos de descubrir o experimentar situaciones que nos activen la adrenalina, los sentidos, el instinto de supervivencia.

Detalles gráficos relativos al tema que puedes encontrar por internet:

¿No se puede crecer si uno es feliz?

Hablo por mí cuando digo que no comparto los argumentos.

En mi caso cuando tengo que aprender o intentar algo nuevo, me sigo sintiendo dentro de la zona de confort, las dos cosas no son incompatibles.

Normalmente durante el aprendizaje de algo nadie me está martirizando, maltratando o molestando… soy incluso capaz de disfrutarlo.

Nunca me dijeron que aprender era igual a incomodidad.

Quizá cuando uno tiene 10 años ir al colegio, prestar atención a un profesor y hacer un montón de exámenes resulte muy muy molesto, pero cuando uno es adulto asume sus prioridades y hace de esto algo más llevadero.

Dudo totalmente de la afirmación del cuadradito de arriba ¿Alguien está de acuerdo conmigo?

La magia se siente en también en la zona de confort

La magia se siente en también en la zona de confort.

Pero bueno…

¡Que gráfico más tajante!

Y a mi modo de ver, que poco real.

Es por estas cosas que a veces pienso que soy de otro planeta.

La magia nos rodea, se puede sentir casi en cualquier momento, en cualquier situación.

La magia está dentro de uno mismo

Quizá hay quien necesita condimentarla con otros alicientes para ser capaz de sentirla.

Lo lamento por quien la tiene que buscar tan lejos.

La vida comienza al nacer y termina al morir.

La vida comienza al nacer y termina al morir.

Creo que hay gente que necesita tener su cuerpo y mente rindiendo al 100% en todo momento para sentir la vida.

Es como si te dijesen “Conducir comienza cuando pones tu coche a 250 Km/hora por una zona de peligro extremo”

¡Qué lástima es para mí ver estas afirmaciones!

La plenitud se alimenta de cosas más sencilla de lo que algunos creen.

¿¿¿¿¿¿???????

¿¿¿¿¿¿???????

Yo estoy segura de estar en mi zona de confort y para nada siento que tengo una vida mediocre, depresión, cansancio, miedo, ni que mi día a día está simplemente dedicado a sobrevivir.

Es como cuando algunas personas de mi entorno muy aventureras me cuentan con ímpetu, alegría, felicidad lo bien que se lo pasan cuanto disfrutan haciendo puenting, volando en ultraligero, montando en moto a gran velocidad o viajando por el mundo con lo puesto. En estos casos soy capaz de reconocer que a estas personas estas experiencias les aportan mucha felicidad pero no necesito hacer lo mismo. Yo sé, de verdad de la buena, que esto mismo a mí me aportaría todo lo contrario.

Repito: “NO todos somos iguales”. “NO nos hacen felices las mismas cosas”.

Este es el problema que surge cuando hay gente que entra en el modo comparativo y pone en un platillo de la balanza su vida y en el otro la de los demás, midiéndola con su propio rasero y sin tener en cuenta el de los que se encuentran en el otro platillo del peso.

El único interés en esta comparativa suele ser que el resultado sea a favor del que compara, con el motivo de sentirse mejor. “Mi vida es mejor que la del resto”.

Pero…

¿Estas seguro de esa afirmación???

Es genial que tu estés contento con tu vida, pero es posible que los demás también con la suya.

Cuando alguna persona no disfruta haciendo lo mismo que haces tú no es que sea tonta, ni aburrida, ni miedosa, ni torpe, ni insulsa, probablemente disfruta haciendo o viviendo otras cosas que tu no das importancia ni valoras. Es posible que esa persona este segura al 100% de lo que NO quiere experimentar.

Llegados a este punto yo cumplo con mi mandamiento: “Fidelidad a uno mismo siempre”

Y que digan lo que quieran…

Yo me siento libre en mi confort, cumplo mis sueños porque trabajo por ellos sin poner en peligro los ya conseguidos con anterioridad, y ante todo disfruto de la felicidad la mayoría de mi tiempo.

En definitiva y para concluir, compartir con vosotros mi conclusión que me parece muy importante:

Cada uno de nosotros debemos estar seguros de cómo somos, de qué cosas/experiencias/situaciones/vivencias/personas nos hacen felices y de cómo hacer que éstas formen parte de nuestra vida. Luego teniendo en cuenta el carácter de cada uno, vivir fuera o dentro de la zona de confort es una opción personal que debe ser respetada por el resto. Nada de cuestionar, nada de criticar, nada de manipular para cambiar el rumbo vital de los demás, nada de poner en tela de juicio la forma de vida de nuestros semejantes. Su vida es suya, la tuya es tuya y la mía es mía.

vive-tu-vida-como-tu-quieras-1106419