La inspiración para esta entrada apareció algo de tiempo atrás pero por falta de tiempo no ha podido materializarse antes sino ahora…

Quizás es mejor así, ver las experiencias que incitaron esta idea con la amplitud que el tiempo pasado ofrece, y con el poso de la serenidad, calma y templanza.

Es cierto que cada persona es un mundo, y que ello permite que el grupo de los seres humanos sea una amplio abanico de personalidades, teniendo cada cual derecho a ser como le parezca bien, siempre y cuando, con el ejercicio de ese derecho no se entrometa en las libertades o también derechos ajenos.

Dentro de ese amplio abanico de personalidades, yo creo que, se podría hacer una división en tres grandes subgrupos: líderes, seguidores/discípulos  y librepensadores. Definiciones según la RAE:

1.- líder(Del ingl. leader, guía).  com. Persona a la que un grupo sigue, reconociéndola como jefe u orientadora.

2.- seguidor, raadj. Partidario activo de alguien o de algo.

3.- librepensador, ra. adj. Partidario del librepensamiento.

Una vez diferenciados los términos, quiero posicionarme a mí misma en el tercero, pretendiendo mantenerme este grupo por el resto de la que espero sea una larga y agradable vida.

Defino por tanto mi  Proverbio IX: “Ni oveja ni pastor: YO”

¿Por qué? quizás se preguntará alguien, o incluso me puedo preguntar yo…

 oveja negra_blog

La razón es muy clara y evidente, quiero ser la directora de orquesta de mi propia vida, moviendo la batuta a mi antojo para hacer sonar la música de mis experiencias con mayor o menor afinación, pero siempre convencida de mi criterio, y así evitar que la responsabilidad de mis errores pueda ser volcada sobre otros eludiendo los mismos.

No me hace mucha gracia seguir a un líder como si fuese una oveja de su rebaño, dejando que la cabeza pensante sea la del mismo y liberándome del compromiso adquirido al haber heredado un cerebro capaz de pensar y valorar.

Es posible que seguir a alguien que parece convencido de lo que promueve sea cómodo, pero ese convencimiento no garantiza que tenga implícita la realidad, las buenas intenciones y las garantías de ir por el camino adecuado para uno mismo.

Hay muchos líderes que tienen una fuerte necesidad de sentir ese rebaño tras sus pasos, para auto confirmar que sus palabras, sus actos, sus doctrinas y objetivos son respetables, loables, encomiables y plausibles. En muchos casos es la fe que los demás demuestran por sus palabras las que le hacen ganar seguridad sobre sus exposiciones a estas personas, ejerciendo un efecto incrementador del ego del líder en algunos casos.

Quizás la responsabilidad de que esto ocurra no es únicamente de la persona que lidera, que en muchos casos pudo empezar este camino compartiendo experiencias con otros con el simple objetivo de ayudar, y que paso a paso, ha llegado a encontrarse con un grupo de personas que necesitan de su confianza y seguridad.

También hay que tener en cuenta que existe un amplio número de individuos inseguros, carentes de capacidad resolutiva, deseosos de encontrar la solución a sus problemas sin quebrarse la cabeza y sin aplicar el esfuerzo necesario para ello. Esta colectividad encuentra una asociación cómoda aplicando los criterios, consejos, enseñanzas y métodos difundidos por el líder, y mostrando por ello su agradecimiento, devoción, veneración y respeto.

Desde mi valoración personal hay que tener mucho cuidado al elegir ser líder o seguidor, puesto que nos podemos encontrar con grandes peligros en los que podemos caer sin darnos apenas cuenta.

El líder es una persona como otra cualquiera, pero con una personalidad muy marcada y con unas características importantes: capacidad de adelantarse a los acontecimientos y ver oportunidades donde otros ni se habían dado cuenta, constancia y perseverancia a la hora de perseguir un objetivo/meta, facilidad para la dialéctica y la comunicación de sus pensamientos generando convencimiento en los demás, seguridad en sí mismo, disposición para motivar y contagiar el entusiasmo, dotes de seducción unidas a su gran carisma, etc… Todas estas cualidades son positivas en su justa medida pero deben ir acompañadas de integridad, sinceridad, honradez, moralidad y decencia.

Esta persona, que por circunstancias de la vida se encuentra siendo seguida a pies juntillas por un número indeterminado de personas, que ponen en práctica sus enseñanzas, consejos, recomendaciones y sugerencias, debería imponerse el deber moral de constatar que lo que traslada a sus seguidores es real, verdadero, auténtico, efectivo, positivo e innegable. En caso contrario mostrar que su diálogo no está confirmado ni probado dejando libertad para que los demás crean o no ciegamente en lo compartido, bajo su propia responsabilidad.

El seguidor es una persona normal igualmente, también marcada por una personalidad concreta con sus propias características, en muchos casos: falta de seguridad en sí mismo y en su criterio a la hora de enfrentar sus decisiones que antes de ser tomadas deben avalarse por el éxito obtenido por otros, cierta comodidad a la hora de ponerse manos a la obra valorando y constatando la información que le llega y dando por válida la que viene de manos de las personas que han ganado su respeto y admiración, lealtad y fidelidad que puede llegar en algunos casos a la creación de un compromiso en la divulgación de las enseñanzas y consejos recibidos, destacando normalmente el alto grado de agradecimiento que demuestran. Estas características o cualidades pueden llegar a denotar algunos defectos de carácter que deberían ser resueltos entre otras formas motivando la creencia en uno mismo. Estas personas que por motivos desconocidos se encuentran siguiendo la estela de un líder, pueden hacerlo, pero sin perder su raciocinio, su discernimiento, su juicio, su capacidad de valorar entre lo verdadero y la propaganda de corrientes o modas que buscan adeptos o discípulos incondicionales.

Por tanto, me ratifico en el deseo de declararme librepensadora, con el derecho y la obligación de “antes de creer…valorar si la información es veraz, auténtica, verdadera, positiva, honrada, honesta, noble, limpia, justa y capaz de ofrecer algo agradable a mi vida”.