El mundo está lleno de desigualdades.

¿No crees que en parte es culpa de todos?

¿Por qué hay tantas personas que pasan el día intentando demostrar con su comportamiento y forma de vida que son superiores al resto?

¿Estás de acuerdo conmigo?

¿Lo notas?

¿Lo sufres a veces en carnes propias?

A mí parecer este planeta humano se parece a una selva hostil en la que hay un poder por el que luchar, enfrentarse y pisarse unos a otros. Avanzamos a pasos agigantados hacia un punto de inhumanidad, hipocresía y valores inventados que en ocasiones pueden servir para limpiar conciencias pero que en realidad sirve para subrayar aún más esa desigualdad.

Señores, señoras…

Aquí todos hemos venido de la misma manera “en pelotas”.

¿Qué quiero decir con esa verdad verdadera?

Pues es muy simple pero antes de formular la respuesta quiero proponerte un sencillo experimento:

Dedica una semana a vivir como siempre, pero observando a tu alrededor el comportamiento de las personas con las que coincides esos días (en la familia, en el trabajo, las amistades, los desconocidos), incluso tu propio comportamiento frente al resto.

¿Es correcto? ¿Es adecuado? ¿Educado? ¿Respetuoso? ¿Agradable? ¿Coherente?

Yo estoy sorprendida con mi análisis, y muy desilusionada con el resultado final.

Demasiada prepotencia, comportamientos egocéntricos rallando casi la egolatría, antipatía gratuita e innecesaria, actitudes dominantes, despotismo a raudales,  ridículas muestras de despotismo…

En fin, somos adorables.

Me reitero en lo dicho al principio:

¿Por qué hay tantas personas que pasan el día intentando demostrar con su comportamiento que son superiores al resto?

¿Por qué hay quien mira por encima del hombro a los demás?

En algunos casos estos individuos “tan chachis” justifican su comportamiento prepotente pegándose en el pecho alguna de las siguientes etiquetas:

  • Que han realizado estudios universitarios y se han licenciado obteniendo un título estupendo y maravilloso.
  • La familia a la que pertenecen tienen cantidades elevadas de efectivo o posesiones inmobiliarias valiosísimas.
  • Que son actores famosos, deportistas de élite, políticos reconocidos mundialmente, gerentes de alguna multinacional, modelo de pasarela, cantantes de un grupo de rock, porteros de discoteca, funcionario público de algún Ministerio o de algún cuerpo de seguridad del Estado.
  • Disfrutan ejerciendo de propietario de un lujoso coche o de un chalet adosado con piscina
  • Pertenecen al gremio de comediantes televisivo
  • Se han hecho poseedor de un físico de escándalo curtido en el gimnasio a base de pesas y ciclos.
  • Etc, etc, etc… Etiquetas de las que puede haber cientos e incluso miles, cada cual más absurda y ridícula.

Llegados a este punto propongo imaginar las siguientes escenas:

1.- Sin previo aviso de los servicios meteorológicos se origina en medio de la ciudad de Madrid un huracán de grado o categoría 5, o sea “catastrófico”.

¿Qué pasará?

¿Quizá ese viento huracanado va a hacer una selección y evitará que los VIPS mueran en la tragedia??

Puede ser que evite los barrios en los que vea chalets con grandes jardines, o coches de lujo aparcados en su interior.

Vaya… Lo mismo en esta situación TODOS SOMOS IGUALES.

2.- En medio de una playa de Benidorm aparecen cinco tiburones blancos de 5 metros de longitud.

¿Es posible que estos animalitos sean capaces de diferenciar entre los bañistas que han estudiado carrera o los que son trabajadores en un supermercado Carrefour y sólo atacar a las personas de menor importancia o valor?

Creo que el resultado será dramático para TODOS. Lástima que esos voraces tiburones sólo vean cuerpos iguales a simple vista.

3.- De repente Donald Trump se vuelve loco y empieza a lanzar bombas indiscriminadamente a ciertos países con los que no tiene afinidad política y se inicia la tercera guerra mundial (espero que esto nunca, pero nunca ocurra). La población mundial en alerta, y los misiles de ambos bandos cayendo aquí y allá.

Quizá los guapos ¿Eviten la radiación? o lo mismo serán todos los propietarios de BMWs los que sean respetados en consideración por ser tan superiores a los demás, y los misiles se alejen de ellos antes de explotar.

¡Va a ser que NO!

En este caso ni guapo, ni musculoso, ni ingeniero de caminos… Si te cae una bomba cerca no te salva nada más que la suerte y la capacidad para sobrevivir al evento.

En definitiva:

Todos hemos nacido desnudos.

A diario nuestros cuerpos generan mierda que por salud debe ser expulsada regularmente.

Y el día que llegue nuestra hora moriremos sin llevar a ningún lado nuestras valiosas posesiones (belleza, dinero, diplomas, poder, lujos, etc…).

Dejemos de sentirnos superiores unos a otros, es ridículo, absurdo, disparatado, ilógico, irracional e inadmisible.

Tratemos a nuestros semejantes con el mismo respeto que creemos merecer nosotros mismos.