Mi cuento lo escribí hace ya algunos añitos, y como tantas y tantas cosas, con la intención de dar algo especial a mi hijo.

Como para cada madre del mundo, mi hijo para mi es el ser más especial de este Universo, y por tanto intento darle lo mejor de mí.

Voy a remontarme al tiempo en el que Adrián tenía unos 10 años, y en inicio de las fechas navideñas. 

El niño ya empezaba a hacer preguntas sobre la Navidad, los Reyes Magos, cómo estos personajes podían repartir los regalos en tantos sitios a la vez, etc, etc…

Yo cada vez que le escuchaba verbalizar esas dudas (que nos han surgido a todos en un momento determinado de nuestras vidas) me entristecía, sabiendo que en poco tiempo desaparecería la gran magia de la Navidad, dando paso a otra etapa maravillosa pero…diferente.

Mi tristeza se transformó rápidamente en un gran proyecto: intentar que esa magia perdurara el mayor tiempo posible aun descubriendo el gran secreto. Y se me ocurrió intentar escribir un cuento.

Sinceramente dudaba de mi capacidad para hacerlo, pero el empeño y la ilusión creo que fueron el motor de arranque, la inspiración y la energía necesarias para que finalmente se hiciese realidad.

Lo más inolvidable y especial para mí fue todo el show que montamos para que el cuento llegase a las manos de mi hijo y lo que ocurrió en esa Navidad.

Una vez escrito el cuento, pensé que tenía que parecer venido de un lugar mágico y entonces decidí montarlo de manera un tanto artesanal. Después de horas dedicadas a la fabricación, hice un envoltorio muy chulo, lo metí en una caja de color plateado y puse los datos de Adrián (nombre, apellidos y dirección). Sin que se notase uno de nosotros salió de casa, dejó la cajita sobre el felpudo, llamó tenuemente a la puerta y se escondió. Hicimos que él mismo abriese la puerta y se encontrase con esa caja a su nombre.

Como en casa cada uno abre su propio correo, él se fue a su habitación y abrió la caja. Leyó la pequeña carta inicial y seguidito se puso a leer el cuento de principio a fin en una sentada (no es muy largo, unas 25 páginas). Durante unos días no comentó a nadie sobre el contenido de la caja, pero después todo lo que vivimos fue muy especial.

Llegados a este punto, y visto el gran resultado,  me decidí a intentar registrar mi cuento para que estuviese protegido y quedase constancia clara de que era algo propio. Pasaron unos meses, mientras en el Registro se valoraba el contenido y un día me llegó la confirmación: “Desvelando el gran secreto” había quedado registrado a mi nombre.

Me sentí con ello tremendamente  feliz.

Desde entonces algunas personas que conocen sobre el cuento me han hecho encargos del mismo para regalarlo a sobrinos, nietos o hijos de amigos que están en la misma circunstancia que estuvo Adrián. Para ellos sigo haciéndolo de forma artesanal, con mucho cariño y personalizado, poniendo en algunos momentos del cuento el nombre del niño o niña al que va dirigido, para darle la mayor veracidad. Como dice en el propio cuento

“Eres uno de los niños que este año ya son “tan grandes”, que están preparados para poder descubrir uno de los grandes secretos del mundo.

 ¡¡¡No pienses que es un mérito que se consigue sólo con la edad o la altura!!!

  Es algo bastante más complicado que eso. No todos los niños o niñas aunque sean altos pueden desvelar este gran misterio. Lo más importante de todo, es tener un buen comportamiento en el día a día y cumplir con las obligaciones (en el colegio, con los padres, con los profesores). “

libro

Reconozco que mirando hacia atrás… cada vez me siento mejor habiendo hecho este regalo a mi hijo en esos momentos en los que la mayoría de nosotros hemos sufrido decepción y tristeza al descubrir que los Reyes Magos…no son tan “magos” 😉

Quizás pueda darse el caso de que alguna persona estuviese interesada en conocer más sobre el cuento o incluso comprar un ejemplar de “Descubriendo la Realidad”  personalizado.

Para consultas, preguntas, dudas de cómo hacerse con uno, estoy localizable en el email: angelarbk@hotmail.com y gustosamente contestaré a cualquier consulta.