Soy muy golosa…

Me encantan los dulces, postres y delicias de pastelería.

Para mí entrar a una pastelería puede llegar a ser una tentación enorme, y si lo que encuentro tiene buena pinta, el instinto consumista se activa.

 ¡Alarma! ¡Alarma!

Seguro que llego a casa con dulces para toda la familia.

Todo empieza cuando mi marido me ofrece acompañarle en su viaje de trabajo a Barcelona aprovechando que esos días tengo vacaciones en el mío.

Tal y como suelo hacer en estos casos, busco por internet información de restaurantes, locales, sitios interesantes que visitar. Me gusta mucho leer a otros bloguer@s con sus experiencias, sugerencias y consejos.

Suele ser información muy útil…y por ese motivo intento compartir también mis propias vivencias.

El caso es que buscando comentarios y críticas de restaurantes de la ciudad condal me topé con comentarios sobre la Pastelería Hofmann que suscitaron mi curiosidad e interés, tanto que me lo apunté como visita obligada durante mí tiempo libre. 

El miércoles mientras mi marido tenía obligaciones laborales, yo decidí entretenerme haciendo una pequeña excursión por la ciudad.

A eso de las 11.oo de la mañana me subí a un autobús que me llevaría a la Plaza España y allí cogí el metro hasta la Plaza de Catalunya: Ya estaba en Las Ramblas!!

Toca pasear por ellas:

* Una visita al Mercado de la Boquería, que estaba llenito de turistas cámara en mano haciendo fotos indiscriminadas a todos los puestos: fruterías, carnicerías, pescaderías, etc, etc… Menuda paciencia la de los dependientes y la de los clientes que sólo querían hacer su compra diaria. Reconozco haberme sentido culpable por formar parte de esta marea turística.

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A destacar del mercado esos vasitos de fruta variada o de zumos combinados que por un par de euros refrescan de la manera más sana (ya me gustaría ver estas opciones en Madrid).

* Mi segunda parada el callejón del Museo de Cera y visitar el Café Bosc de les Fades, un lugar precioso donde tomar algo y disfrutar de su decoración.

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Detalle Cafetería

                  Detalle Cafetería

Otro detalle cafetería

              Otro detalle cafetería

Más detalles

                                       Más detalles

Otro detalle más

                  Otro detalle más

* Mi tercera parada era la Pastelería Hofmann que según Google Maps se encontraba a 25 minutos de caminata, así que pasito a pasito se anda el camino. Además caminando se descubren bonitos lugares que amenizan el paseo:

Catedral

                               Catedral

Finalmente MISIÓN CUMPLIDA: Encuentro la pastelería…pero ¡cerrada!

Pastelería Hofmann

                Pastelería Hofmann

Toca esperar a las 15.30 que abre nuevamente sus puertas.

Evidentemente el hambre empieza a hacerse notar y la espera no puede aprovecharse mejor que comiendo, jejeje!!!

Un piscolabis, hay hambre :)

                 Un piscolabis, hay hambre 🙂

Curiosamente al lado del Bar de Tapas encuentro el Centro Cultural con unas ruinas que visitar gratuitamente: ¡Qué suerte!

Parece que el tiempo avanza despacio pero de repente ya era la hora de apertura de la Pastelería y mi impaciencia no perdonaba.

Fue entrar y sentirme rodeada de un aroma embriagador y delicioso. ¡Ya estaba perdida!

La dependienta me dijo que tenían el obrador a pleno rendimiento haciendo dulces, pasteles, mermeladas, caramelo y tostando almendras.

Yo tenía mi objetivo: el famoso cruasán de mascarpone al que acompañé con el cruasán relleno de cheese cake, galletitas de chocolate, de almendras, galletitas Lily – Sable H. y demás variedades.

Mi tesorooooo

                                 Mi tesorooooo

Y más delicias.

                     Y más delicias.

Vamos que salí de allí con un par de bolsas grandes.

Me fue inevitable entran en ansia consumista…

Podría haberme traído la tienda entera.

Haciendo el camino de vuelta fui haciendo la degustación del croissant.

¡Madre mía! Buenísimo! Delicioso! Menudo pecado!

Tuve la osadía de sentirme una privilegiada, disfrutando de tal exquisito manjar mientras los demás viandantes paseaban con las manos vacías. No era para menos…era gloria bendita hecha bollo!!

Quizá pueda pareceros exagerada mi descripción del producto pero…no me quedo corta.

En mi opinión, es sin duda, el mejor cruasán del mundo, y animo a todo el que tenga posibilidad de probarlo…lo pruebe!!!

Por mi parte cuando vuelva a Barcelona, no tengo dudas.

Os dejo la info de la Pastelería, para que sea más fácil:

Pastelería Hofmann en Caller del Flassaders nº 44 – Barcelona