¡Hoolaaaaa!

¿Cómo andan esos cuerpos?

Y…

¿Esas almas, están bien?

Me congratularía saber que sí.

¡Bienvenido al blog!

El tema de hoy no sabría cómo definirlo.

Podría decir que quizá se trate del nacimiento de un nuevo deporte.

También podría pensar, que se trata de un proyecto cuyo fin es crear una técnica para aplicar en el día a día,  y que pueda facilitarnos la tarea de mantenernos fuera de la diana de esas personas, que por alguna razón incomprensible, se toman demasiadas molestias para borrarnos la sonrisa de la cara.

¡No seamos ingenuos!

Por muy HAPPY que queramos tener la mirada, y por muy ZEN que nos levantemos cada mañana, no podemos obviar lo evidente: ‘Hay gente que tiene como leit motiv de vida molestar al resto’

Y cuando digo molestar, lo digo en el sentido más amplio que puede tener la palabra.

¡Sin duda!

Comparo el impacto que tienen los actos de estas personas como esa tortura que consistía en escuchar como cae una gota de agua durante días, o cómo la de escuchar una música ratonera horas y horas sin descanso.

En ocasiones se hace muy cuesta arriba no caer en la tentación de explotar.

La verdad es que no todos los días uno se levanta de la cama con la carga del positivismo al 100% y, puede pasar, que si a eso se une una revolución hormonal interna o un día lluvioso que deprime las almas, el machaqueo de estas personas que disfrutan molestando consiga efectos devastadores.

¡No, no y no!

Debemos evitarlo a toda costa.

Hay que prepararse, entrenarse, igual que si uno fuese a participar en un torneo de balón prisionero.

¿Recuerdas ese juego?

¡Jajajajaja!

En este juego tienes que esquivar la pelota con la que intenta golpearte algún componente del equipo contrario. Si te golpea, eres eliminado.

¡Pues ese será nuestro entrenamiento!

Esquivar las pelotas que nos lanzan a diario esos personajillos que forman parte de nuestra vida y a los que podemos visualizar como los contrarios en un partido de balón prisionero.

¿A dónde quiero llegar con esto?

Pues si te das cuenta estoy diciendo ‘esquivar’ y no contra-atacar, devolver el golpe o enrabietarse con esos intentos que algunas personas hacen para boicotear nuestra paz interior, alegría o felicidad.

¡Eso está prohibido!

Es algo que en nuestro recién nacido deporte ‘no se hace’.

Nuestra sonrisa, la alegría, el optimismo y la disposición para pasar nuestro día con buenas vibraciones no deben verse alterados bajo ningún concepto.

¡Esquiva la bola!

Ejercita ese movimiento de caderas, la sordera selectiva, imagina un campo magnético que te protege de tus enemigos o practica el ‘Habla chucho que no te escucho’.

Cualquier estrategia es buena si esquivas la bola y no te dejas llevar a participar en esa mini-guerra malintencionada que la otra persona te ha declarado silenciosa y astutamente.

La verdad es que no tienes que reprimir tus impulsos sino transformarlos en otra cosa diferente. La mala leche, la frustración, la tristeza, el sentimiento de injusticia, el rencor, la decepción es mejor a golpe de varita mágica transformarlos en sonrisas al saber que has esquivado la bola.

¡Has ganado un MINI-PUNTO!

¡Enhorabuena!

¿Qué te parece todo esto?

¿Te apuntas a practica ‘ESQUIVA LA BOLA‘?

Yo creo que puedes ganar muchas satisfacciones, y posiblemente evites algún que otro momento tonto en el que la mala baba de personas grises intente llevarse a su mundo tormentoso.

Bueno, después de este momento publicitario destinado a la captación de ‘Esquiva-bolistas‘ (jajajajaja) termino mi entrada de hoy esperando sea de la utilidad de alguien.

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