Saludos cordiales y cariñosos desde este lado del blog.

Quiero mostrarte mi agradecimiento por decidir leer esta nueva entrada.

En esta ocasión, voy a retomar un tema tratado no mucho tiempo atrás.

¿Te acuerdas de ‘Con Secuelas‘? 

(Para los que no sois conocedores de esta entrada de mi blog, simplemente hacer un clic en la imagen y tendréis acceso directo)

En aquel artículo terminé hablando de una situación personal y concreta, la de mi hermana Silvia.

Cómo os dije, ella se enfrentó al cáncer frente a frente y después de luchar en ese duro y cruel combate, salió victoriosa. Por supuesto, que dejándose toda su fuerza, energía y valor.

Lo más sorprendente de esta historia de coraje no se queda aquí.

A ver qué os parece la historia completa…

Cuando a Silvia le fue diagnosticado el cáncer, se encontraba en situación activa laboral. Ella, estaba trabajando en una peluquería, a la cual llegó como empleada aportando toda la clientela que había acumulado, durante más de una década trabajando cómo encargada en otro local que meses antes había cerrado al público de forma inesperada.

No está de más decir que tenerla como empleada era un chollo, puesto que se había venido con un regimiento de clientas satisfechas con su trabajo y dispuestas a seguirla.

La mala noticia del cáncer llegó en noviembre, y durante las fechas posteriores en las que tenía que realizarse desagradables y molestas pruebas médicas y pre-operatorio, según terminaba de las mismas Silvia en vez de ir a descansar a su casa, se iba derecha a la peluquería a trabajar, para no faltar nada más que ‘lo mínimo imprescindible’ y ‘no perjudicar a su jefa’.

Sinceramente, nunca entendí ese sobre-esfuerzo físico y mental, pero…

¡Admiraba esa dedicación al trabajo y lealtad!

Utilicé muchas veces el ejemplo de mi hermana como muestra de persona responsable en el entorno laboral, y me sentí tremendamente orgullosa de su fortaleza.

Su deseo de no perjudicar y de intentar dar el máximo de ella misma, lamentablemente no fue muy valorado por quien debía haberlo hecho. Tampoco fue tenido en cuenta, el regimiento de clientas de Silvia que habían decidido ser nuevas clientas de esa peluquería dónde ahora ella desempeñaba sus funciones.

¿Por qué digo esto?

¿Qué pasó?

Pues que una semana antes de entrar en quirófano, Silvia recibió la noticia de su despido.

¿Qué os parece?

Sinceramente, cada vez que lo recuerdo me quedo sin palabras y con el corazón encogido.

¿En serio? ¿De verdad?

Siempre se ha dicho que hay gente capaz de hacer leña del árbol caído y esto es un verdadero y claro ejemplo de ello.

Hay personas que siempre ven la oportunidad para beneficiarse.

Imagino que debió pensar algo así…

Si tú no puedes atender directamente a tus clientas por que lamentablemente estás luchando por tu vida, ahí estoy YO para despedirte, no tener el detalle de esperar durante lo que dure tu baja laboral (ésta abonada por el régimen de la seguridad social) y sacar unos beneficios económicos máximos

 

De esta manera tan astuta, hábil y nada moral, una empresaria hace dinero:  se ahorra los gastos mínimos que hubiese tenido que soportar durante la baja de Silvia y se embolsa todo el dinerito que sus clientas dejan en la peluquería.

La verdad es que hay que estar hecho de una pasta muy especial para ser capaz de anunciar un despido a alguien, que pocos días después se tendrá que enfrentar a una operación por cáncer de mama. No creo que existan muchas personas capaces de hacer tanto daño a quien de por sí está sufriendo y tiene antes sí tal batalla.

Lo curioso, (y clara evidencia de que hasta la misma protagonista de esta acción tan desconsiderada y cruel era consciente de la gravedad de lo que estaba haciendo) es que de cara a la galería, cuando las clientas preguntaban por Silvia ella decía que estaba de baja y se incorporaría nuevamente cuando estuviese totalmente recuperada.

En ningún caso fue sincera y expuso la realidad de los hechos. En ninguna de las ocasiones fue capaz de decir que en realidad había despedido a Silvia.

Está claro que ella misma sabía que la acción era muy cuestionable, y que posiblemente sus beneficios económicos no hubiesen sido los mismos con la verdad sobre la mesa.

Para mi es bastante triste ver como en el mundo hay personas con tan poca empatía y carentes de sentimientos. Gente que sólo se mueven al ritmo del dinero.

La verdad es que lógicamente a Silvia la arropamos toda la familia. Ella se echó el nuevo problema a la espalda y lo aparcó hasta que llegase el momento…

Pasaron semanas duras. La operación, la estancia en el hospital, la convalecencia en casa, la aceptación de una nueva vida y finalmente las buenas noticias.

¡Batalla ganada!

¡Gran momento de felicidad para todos!

Sin duda, buenísimas noticias saber que no era necesario realizar sesiones de quimioterapia ni radioterapia, un tratamiento hormonal en comprimidos diarios sería suficiente…

¡Gloria para los oídos!

¿Y ahora?

Gracias a lo más sagrado la vida sigue, y llega el momento de retomarla en el punto dónde se había quedado pausada.

Silvia por supuesto que tenía muchas ganas y cierta necesidad imperiosa de volver a tener una vida normal.

¡Cómo la tenemos todos!

Hay que seguir pagando la hipoteca, el recibo del coche, llenar la nevera, pagar las mensualidades de Iberdrola, los impuestos, la gasolina, los seguros etcétera, etcétera….

Y el paro se va consumiendo mes a mes.

¡Toca volver al mundo laboral!

Llega el momento de volver a poner delante de los ojos el problema que se había quedado aparcado.

¡Ya no se puede retrasar más!

Hay que mirar de frente a ese fantasma y decidir que camino tomar a partir de ahora… 

Tengo que ser sincera al decir que unánimemente su marido y toda la familia empujamos a Silvia en una dirección clara y firme:

‘Abrir su propia peluquería y que a partir de ese momento, fuese ella misma la dueña de su destino laboral’

Es evidente que quien te ha dejado tirado en el peor momento de tu vida para sacar un beneficio económico extra, no es una opción a tener en cuenta.

Además las muestras de cariño recibidas de todas y cada una de sus clientas durante toda la batalla contra el cáncer, nos hacían sentir que nuevamente estarían en los sillones del nuevo local dónde Silvia estuviese trabajando.

Tengo que decir que la cartera de clientes de mi hermana está llena de personas con gran corazón, que han sabido estar a la altura de las circunstancias y la han arropado con muchos mensajes de cariño y ánimo.

Puede sentirse orgullosa de tener tanta gente que la quiere.

En fin…

Tomada la decisión de abrir un negocio, montar una peluquería y ser la responsable de su futuro laboral, sólo quedaba prepararse física y mentalmente para ello. Sobre todo en el plano físico.

¿Por qué?

Pues porque una mastectomía con reconstrucción tiene sus secuelas físicas. En el caso concreto de mi hermana, hubo que desplazar un músculo que todos tenemos en la espalda a la zona pectoral para cubrir la prótesis y eso… repercute en la movilidad y la fuerza que se puede ejercer con el brazo correspondiente.

¡No es moco de pavo!

Pero…

¿Os he dicho que mi hermana le ha echado coraje al tema, no?

¡Pues sí!

Le ha echado coraje, un par de huevos, y mucho, mucho, muchísimo esfuerzo para ponerse en forma. Y cómo los mejores deportistas de élite, cuando tanto sobre-esfuerzo manda señales de alerta una gran fisioterapeuta y buena amiga pone su cuerpo nuevamente a tono para seguir trabajando con ilusión y energía.

¡Ole, ole y ole Silvia!

¿Quieres conocer esa peluquería dónde trabaja mi hermana Silvia?

Pues un clic en el logo y vas derecho a su web dónde conocer la gran variedad de servicios que te pueden ofrecer, comprobar cómo de bonito ha quedado el Salón y averiguar un poco más sobre el estilo ‘Matt Peluqueros’.

Allí, te garantizo que te van a recibir con una sonrisa y se van a esmerar en conseguir tu mejor look.

¿He comentado que os ofrecerán un café o té calentito, y si os apetece una rica galletita?

Realmente, a esta peluquería no le faltan detalles: un espacio cómodo, amplio en el que sentirse a gusto, productos de alta calidad para tratar el cabello de la manera más adecuada, una esmerada atención personalizada en cada cliente para ofrecer un servicio lo más a medida posible y experiencia a raudales. Más de veinte años trabajando y manteniendo un nivel de formación acorde con los tiempos y las modas.

En breve, dedicaré una nueva entrada a:

En ella dejaré muchos detalles gráficos de sus trabajos y todos los consejos que Silvia quiera darnos para mantener nuestro estilo de peinado a la última.

Pero, si con éste pequeño adelanto de hoy te ha nacido la curiosidad y además necesitas hacerte un corte de pelo, unas mechas o actualizar tu look, yo te aconsejo que les hagas una visita: