¡Esquiva la bola!

¡Esquiva la bola!

¡Hoolaaaaa!

¿Cómo andan esos cuerpos?

Y…

¿Esas almas, están bien?

Me congratularía saber que sí.

¡Bienvenido al blog!

El tema de hoy no sabría cómo definirlo.

Podría decir que quizá se trate del nacimiento de un nuevo deporte.

También podría pensar, que se trata de un proyecto cuyo fin es crear una técnica para aplicar en el día a día,  y que pueda facilitarnos la tarea de mantenernos fuera de la diana de esas personas, que por alguna razón incomprensible, se toman demasiadas molestias para borrarnos la sonrisa de la cara.

¡No seamos ingenuos!

Por muy HAPPY que queramos tener la mirada, y por muy ZEN que nos levantemos cada mañana, no podemos obviar lo evidente: ‘Hay gente que tiene como leit motiv de vida molestar al resto’

Y cuando digo molestar, lo digo en el sentido más amplio que puede tener la palabra.

¡Sin duda!

Comparo el impacto que tienen los actos de estas personas como esa tortura que consistía en escuchar como cae una gota de agua durante días, o cómo la de escuchar una música ratonera horas y horas sin descanso.

En ocasiones se hace muy cuesta arriba no caer en la tentación de explotar.

La verdad es que no todos los días uno se levanta de la cama con la carga del positivismo al 100% y, puede pasar, que si a eso se une una revolución hormonal interna o un día lluvioso que deprime las almas, el machaqueo de estas personas que disfrutan molestando consiga efectos devastadores.

¡No, no y no!

Debemos evitarlo a toda costa.

Hay que prepararse, entrenarse, igual que si uno fuese a participar en un torneo de balón prisionero.

¿Recuerdas ese juego?

¡Jajajajaja!

En este juego tienes que esquivar la pelota con la que intenta golpearte algún componente del equipo contrario. Si te golpea, eres eliminado.

¡Pues ese será nuestro entrenamiento!

Esquivar las pelotas que nos lanzan a diario esos personajillos que forman parte de nuestra vida y a los que podemos visualizar como los contrarios en un partido de balón prisionero.

¿A dónde quiero llegar con esto?

Pues si te das cuenta estoy diciendo ‘esquivar’ y no contra-atacar, devolver el golpe o enrabietarse con esos intentos que algunas personas hacen para boicotear nuestra paz interior, alegría o felicidad.

¡Eso está prohibido!

Es algo que en nuestro recién nacido deporte ‘no se hace’.

Nuestra sonrisa, la alegría, el optimismo y la disposición para pasar nuestro día con buenas vibraciones no deben verse alterados bajo ningún concepto.

¡Esquiva la bola!

Ejercita ese movimiento de caderas, la sordera selectiva, imagina un campo magnético que te protege de tus enemigos o practica el ‘Habla chucho que no te escucho’.

Cualquier estrategia es buena si esquivas la bola y no te dejas llevar a participar en esa mini-guerra malintencionada que la otra persona te ha declarado silenciosa y astutamente.

La verdad es que no tienes que reprimir tus impulsos sino transformarlos en otra cosa diferente. La mala leche, la frustración, la tristeza, el sentimiento de injusticia, el rencor, la decepción es mejor a golpe de varita mágica transformarlos en sonrisas al saber que has esquivado la bola.

¡Has ganado un MINI-PUNTO!

¡Enhorabuena!

¿Qué te parece todo esto?

¿Te apuntas a practica ‘ESQUIVA LA BOLA‘?

Yo creo que puedes ganar muchas satisfacciones, y posiblemente evites algún que otro momento tonto en el que la mala baba de personas grises intente llevarse a su mundo tormentoso.

Bueno, después de este momento publicitario destinado a la captación de ‘Esquiva-bolistas‘ (jajajajaja) termino mi entrada de hoy esperando sea de la utilidad de alguien.

Si ves que tantas palabras merecen una buena valoración y varias estrellas ✰✰✰✰✰, adelante tómate un segundito más y valora el post. ¡Mil gracias!

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¡Feliz Día de la Mujer Trabajadora!

¡Feliz Día de la Mujer Trabajadora!

Hoooolaaa…

¿Qué tal va el día?

Abrumad@ por tanta historia con el Día de la Mujer Trabajadora de este año???

¡Yo un poco!

Sinceramente, de siempre me he considerado simpatizante del movimiento feminista o movimiento femenino (casi me gusta más este segundo término).

¡Desde bien pequeñita!

Yo vine a este mundo en el año 1971 y en esa época las desigualdades entre hombre/mujer eran realmente significativas.

Ahora, creo que la situación es muy diferente.

Mi opinión es, que la mayoría de esos cambios que se han producido y han hecho posible que las distancias entre hombres y mujeres se hayan acortado tanto se han generado desde los propios hogares.

¿Qué quiero decir?

Pues simple, que la educación de los hijos ha cambiado y tanto.

Antes, las madres educaban a sus hijas y a sus hijos de diferente forma, orientando su formación hacia caminos distintos y con metas dispares.

Poco a poco, las madres de generaciones posteriores han modificado la manera de criar a su prole. Y en el presente, la educación ya no se diferencia tanto cuando se trata de una hija o un hijo.  Ambos aprenden lo mismo (o eso creo yo).

Niños y niñas reciben una educación similar para poder ser autosuficientes y capaces de enfrentarse a la vida con posibilidades. Tanto unos como otros son educados para respetarse y entender sus diferencias sin que por ellas sean discriminados.

Esa es la clave:

¡La educación!

Educando a hombres y mujeres desde el respeto a ambos géneros cualquier desigualdad será eliminada del Planeta.

Quizá hagan falta algunos años más y que padres y madres del mundo sean conscientes de su responsabilidad y de su poder para convertir este mundo en una tierra libre de prejuicios y desigualdades.

¡Cada cual que ponga su granito de arena!

A mi modo de ver…

A las mujeres, el día de hoy nos debería servir para recordar que no debemos perder nuestra esencia…

Somos mujeres, con todo lo que eso significa…

‘Siéntete con la libertad de ser mujer, no oveja de un regaño, sea cual sea ese rebaño. Disfruta siendo una mujer auténtica, libre, justa, feliz y fiel a ti misma’

Dicho todo esto…

Me sumo a la corriente del día y aprovecho para felicitar a todas esas mujeres que comparten conmigo el mundo.

 

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Misión casi-imposible: Dar de baja Línea Orange

Misión casi-imposible: Dar de baja Línea Orange

¡Hola!

¿Qué tal llevas el día?

Sinceramente, espero que esté resultando bueno para ti.

Hoy quiero compartir contigo la experiencia que estoy teniendo al intentar dar de baja una línea móvil con Orange. El motivo:resulta innecesaria, lleva varios meses sin usarse y está generando un gasto absurdo.

A priori debería ser un trámite sencillo y rápido, o eso creía yo.

¡Qué ingenuidad!

El pasado 17 de enero empecé mi andanza…

MI PRIMER PASO, llamar al 1414 e indicar el motivo de mi llamada: ‘causar baja de línea móvil’. Pasados unos segundos de espera una operadora llamada María me atendió muy educadamente.

  • Se interesó por el motivo de causar baja.
  • Me ofreció dejar esa línea en suspenso durante 6 meses sin pagar recibos, para poder mantener el número por si en algún caso deseaba retomar el uso de la línea. (ese no fue el caso)
  • Comentó que me enviaría a mi dirección de correo electrónico la información necesaria, el formulario a rellenar y el detalle de documentos que tendría que remitirles para solicitar formalmente la baja y finalizar el proceso. Me explicó tardaría un par de días en recibir tal email.

Pasaron 3 días, revisé mi bandeja de entrada y ese email de Orange, no había llegado.

SEGUNDO INTENTO, volver a llamar al 1414, indicar nuevamente que el motivo de mi llamada y esperar a que un ‘agente experto’ me atendiera. En esta ocasión fue una operadora que se llamaba Carmen y, según ella misma indicaba, era de Zaragoza.

Nuevamente, fui atendida con mucha educación, simpatía y lo que parecían ganas de ayudar. Carmen pudo averiguar los pasos que por mi parte había dado días antes, y se propuso agilizar el proceso.

  • Me envió nuevamente el email.
  • Quedó en pasados un par de días, comunicaría telefónicamente conmigo para confirmar la recepción del mismo.

Pasaron 5 días y ni me llegó el email ni recibí la llamada de Carmen.

¡Vaya, vaya!

Han pasado 8 días desde mi 1ª llamada, y no he conseguido avanzar nada de nada.

TERCER INTENTO, volver a llamar al 1414,  reiterar nuevamente mis intenciones y de paso comentar los problemas que estoy teniendo para recibir la información y realizar la gestión.

Este 3º día hablé con Sofía de Murcia, una operadora igual de educada que las anteriores y con mucha disposición a ayudar. La cuento mi periplo y dice no entender que está sucediendo, que no es nada habitual que algo tan sencillo se esté demorando tanto tiempo.

Se interesa por saber si he intentado buscar ese email en las bandejas de correo no deseado o spam, por si se hubiesen alojado allí y la contesto que eso ya lo había revisado y tampoco.

Teniendo en cuenta todas estas complicaciones, Sofía me dice, que va a enviar el email de forma inmediata a mi correo electrónico, y que se quedará esperando al otro lado del teléfono hasta la recepción del mismo por mi parte.

  • Envía el email a mi cuenta.
  • Esperamos…
  • No recibo nada.
  • Siguiendo sus indicaciones la facilito otra dirección de correo diferente para ver si hay más suerte.
  • Envía el email a la otra cuenta.
  • Esperamos y ¡bingo! email recibido.

¡Qué alegría por Dios!

  • Comprobamos el contenido del mismo juntas y…

¡Horror!

¡El contenido no es el adecuado!

El enlace no es correcto y hay que volver a enviar otro email con la información adecuada.

  • Envía un segundo email a la segunda dirección de correo electrónico.
  • Unos instantes y ¡Bingo!

Bueno, en realidad no fue ni ¡Línea! porque el contenido era idéntico al anterior y por tanto tan inadecuado como antes.

  • Carmen se disculpa. Me pide que la facilite el número desde el que estoy haciendo la llamada para, en caso de que se corte la llamada, ponerse en contacto conmigo y seguir el procedimiento, sin más demoras.
  • Indica que procede a enviarme nuevamente un email, en esta ocasión con la información adecuada y después de haberlo contrastado personalmente.
  • Piiii, piiii piiiii
  • Curiosamente, la llamada se ha cortado.
  • Reviso el buzón de correo electrónico, actualizo y no recibo nada.
  • Me quedo en espera de recibir esa llamada anunciada de Carmen, para seguir con el procedimiento.

Después de unas 4 horas en compás de espera, me aventuro a dar mi…

CUARTO INTENTO, volver a llamar al 1414. Sinceramente, no sé si fue fruto de la casualidad o del famoso karma, pero la operadora que recibió mi llamada fue… ‘Sofía de Murcia’

¡Alucinante!

Después de contarle toda la historia, me indica que ella me había atendido por la mañana y que tenía previsto llamarme a última hora de la tarde, para terminar con la gestión y que cuando llamó ya saltaba un contestador automático y fue imposible.

¡En serio!

¿Os parece lógico?

Una llamada se corta a las 12.30 de la mañana y la devuelves a las 7.00 de la tarde??

¡Qué agilidad!

  • La indico que sigo sin recibir el email adecuado.
  • Me da una nueva solución. Enviarlo por SMS a un número de móvil.
  • La facilito un nº de móvil y en 2 segundos tenía el SMS de Orange con un mensaje:

  • Pulso, en dónde pone ‘Pulsa’
  • Aparece una pantalla que pone: ‘Para continuar con tu baja introduce el documento de identidad.
  • Sigo todos los pasos a pies puntillas y…

En la pantalla aparece un mensaje: ¡Failed!

  • Repito todos los pasos alrededor de 5 veces y siempre el mismo resultado: ¡Failed!
  • Carmen me ofrece otra forma de intentarlo. Se ofrece a pasarme con un compañero que me hará una grabación de voz, y así terminaremos consiguiendo dar de baja el número de móvil.

El QUINTO INTENTO, y con el operador Miguel Ángel de Salamanca. La primera impresión es positiva, parece que esto va a ser un trámite sencillo y rápido, que se aquí se acabará mi andanza.

¡Qué ganas!

  • Miguel Ángel comprueba mis datos, son correctos y estoy autorizada a hacer la locución.
  • Hacemos la locución y en ella indico que ‘deseo dar de baja la línea’
  • El operador da por finalizado el trámite y con firmeza me dice que ‘ya está’ pero, que si no me fío del todo que pasadas las 48 horas que tarda en hacerse efectiva la baja, que vuelva a llamar para confirmar que todo está correcto.

La verdad es que me quedé muy confiada y con la sensación de haberlo conseguido. Creo que en el proceso he invertido alrededor de 4 horas de conversaciones telefónicas y un total de 14 días.

¡Guau!

SEXTO PASO y por quedarme tranquila, vuelvo a llamar al 1414 para respirar tranquila y dar cerrojazo al tema. En el día de hoy mi llamada le corresponde a la operadora Paula de León. He de decir, que la comunicación con Paula, desde el principio, fue algo más complicada y desagradable.

  • Informo a Paula de todo lo acontecido y la pido confirmar que la baja ya está gestionada y es efectiva.
  • Lo niega. Ella me explica con rotundidad que mi locución no es adecuada y por tanto la baja aún no se ha gestionado. Yo soy una persona autorizada, pero NO lo suficiente… Es cierto que desde hace 10 años he tramitado todas las gestiones relativas a esa línea con Orange, pero Miguel Ángel no ha hecho bien su trabajo y con mi locución no es suficiente (eso dice ella con contundencia).

¡Aluciné unicornios con lunares!

Todo lo que diga es poco para describir el momento.

¡Surrealismo absoluto!

No me podía creer lo que estaba escuchando…

Pido ciertas explicaciones y Paula se lanza en una conversación totalmente fuera de contexto y arremete contra mí. La indico que en una empresa de cierto calibre, el director de la misma no puede perder el tiempo en hacer llamadas a Orange para cancelar una línea telefónica y que por ese motivo llevo autorizada desde hace más de 10 años. Igualmente la informo que en 2 ocasiones anteriores, ya había realizado procesos de bajas de líneas sin tener tantos problemas.

¡La faltó morderme!

¿Dónde se había ido la simpatía y las ganas de ayudar  que había recibido por parte de los anteriores operadores?

¡Madre mía!

¡Menudo Doberman!

En ese momento apelé a la suerte, a la Virgen de los Desamparados, al defensor de las causas perdidas, y decidí lanzarme un órdago a ver qué respuesta obtendría.

¿Y si te paso con el Director General de la Empresa, la baja se hace efectiva ahora mismo?

  • ¡Por supuesto! dijo Paula, con sensación de incredulidad.

Crucé los dedos de las manos y casi que intenté cruzar los de los pies al tiempo que en el display de la centralita, marqué la extensión del JEFE. Casi sin tiempo para pensar, mi superior me atendió la llamada. Pude explicarle todo en 5 segundos con voz un tanto melodramática, y accedió a intentar terminar con esto.

Tengo que decir que el Director del despacho tuvo que invertir otros 25 minutos de conversación telefónica con Paula para poder cerrar el asunto.

Evidentemente, ha quedado en tela de juicio mi capacidad para hacer un trabajo tan sencillo cómo dar de baja una línea telefónica para lo cual el propio director ya me había autorizado.

La realidad, aunque parezca realmente increíble, es que desde Orange hacen tarea casi imposible gestionar una baja.

¡6 intentos fallidos!

Supongo que es con la intención de dilatar al máximo el proceso de baja, y así poder cobrar alguna que otra mensualidad más.

Bueno, bueno…

¡Me despido por hoy!

Lo mismo te ha parecido eterna mi entrada.

Casi, como a mí la gestión de dar de baja una línea en Orange. Nada más y nada menos que 15 días…

¡Increible, no?

Espero que la entrada te sea de utilidad o interés. Agradecería tomases un minuto en valorarla poniendo unas cuantas estrellas ✰✰✰✰✰.

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Durmiendo en un Hotel Cápsula

Durmiendo en un Hotel Cápsula

¡Hola, Hola, Holaaaa!

Bienvenid@ a ‘El Blog de Ángela‘, siéntete cómodo y cómo en casa 🙂

¿Qué tal te va la vida?

Espero que todo en tu universo vaya transcurriendo a tu antojo…

Hace ya unos meses, cuando publiqué mi entrada: “Desde la cima del Monte Fuji” anuncié que compartiría mi experiencia de pasar una noche en un Hotel Cápsula de Tokio en el blog.

¡Ha llegado el momento!

Lamento que hayan tenido que pasar 3 meses, pero entre unas cosas y otras, esa idea se había quedado atascada en mi memoria y no terminaba de brotar nuevamente.

Ya saben los que me conocen que mi memoria es como un pendrive de 128MB.

Lo importante es que aquí está la información.

Cómo diría una de mis abuelas ‘Más vale tarde que nunca’ y cómo diría la otra ‘Lo bueno se hace esperar’

PASANDO UNA NOCHE en un HOTEL CÁPSULA

Después de buscar un poco de información, leer experiencias de otros huéspedes y valorar la cercanía a la Estación de Shinjuku, Abel y yo nos decidimos por reservar una noche en el Shinjuku Kuyakushomae Capsule Hotel. Aquí os dejo la situación exacta:

La zona en la que se encuentra situado es muy animada y tiene numerosos restaurantes y locales dónde tomar algo y disfrutar de la noche nipona.

Para que no te pille de sorpresa te contaré todas las peculiaridades que tienen este tipo de alojamientos.

En primer lugar debes saber que hombres y mujeres están alojados en plantas diferentes. No hay habitaciones mixtas. Si por tu mente pasa irte a pasar una noche con tu pareja, cada uno dormirá en cápsulas diferentes y también en plantas diferentes (salvo que tu pareja sea del mismo sexo que el tuyo). Las cápsulas son totalmente de uso individual.

La planta nº 8 es en la que se alojan las mujeres.

La 4ª planta es de uso mixto y en ella puedes encontrar sofás, televisión, mesas, sillas, máquinas expendedoras de comida e incluso zona de fumadores.

Los servicios que ofrece el hotel son los siguientes:

  • Capsula con televisión, wifi, despertador, pijama, toallas, zapatillas y futón.
  • Taquilla individual.
  • Una gran zona común con wc, duchas, secadores, artículos de aseo e higiene personal (cepillos de dientes, cremas hidratantes, productos desmaquillantes, etc..)
  • Zona de ordenadores
  • Restaurante.
  • Periódicos de uso gratuito.
  • Recepción abierta 24 horas.

El precio de la noche por persona fueron 29,32€ y en total por los dos el coste fue de 58,64€ 

Otra cosa curiosa y muy a tener en cuenta, es que el Check-in es a partir de las 16.00 horas y debes dejar el hotel cómo tarde a las 10.00 horas haciendo el pertinente Check-out. 

El hotel cierra entre 10 de la mañana y 4 de la tarde para hacer limpieza. Si tienes reservadas varias noches, durante ese intervalo de tiempo NO podrás estar en el hotel.

Nosotros decidimos utilizar este tipo de alojamiento el mismo día que llegamos a Tokio porque pernoctaríamos sólo una noche en la ciudad. Al día siguiente mandaríamos las maletas por mensajería al Hotel Cross de Osaka, y nuestra segunda noche en Japón la pasaríamos subiendo el Monte Fuji. 

¡Nos pareció el momento idóneo para vivir la experiencia ‘Cápsula’!

Ahora os narro un poco como fue para mí:

Cuando llegamos al hotel, subimos en el ascensor y fuimos a hacer el Check-in.

Nada más entrar, el personal de recepción nos indica que debemos entrar SIN zapatos, así que en la entrada dejamos nuestras deportivas y llegamos al mostrador caminando con nuestros calcetines.

El personal del hotel nos atendió en un inglés muy correcto y explicándonos todo, nos dio una llave para poder hacer uso de una taquilla personal dónde poder dejar el calzado. También nos entregó un papel con todas las indicaciones necesarias para el uso de las instalaciones, la clave de la wifi, una llave enganchada a una pulsera elástica con el nº de cápsula y un código de acceso que abre la puerta de entrada a la planta de chicas (no vaya a ser que se cuele alguien que no debe).

Nos montamos nuevamente en el ascensor, y cada uno a su planta…

Una vez en la 8ª (la planta destinada para el alojamiento de personal femenino), me encontré un montón de pasillos llenos de cápsulas a 2 alturas. Cada cual con su número.

Para comprobar dónde se encontraba la mía, consulté con un mapa de la planta con el que me topé nada más entrar. También puede fijarme, en el mismo mapa, dónde se encontraba la zona de duchas y la de taquillas.

Mi siguiente paso fue llevar la maleta a la zona de taquillas. Se trata de un espacio muy amplio, lleno de grandes taquillas en las que, sin problemas, entraría mi Samsonite.

¿Cuál era mi taquilla?

Pues la que tenía el mismo número que la cápsula que sería mi morada esa noche: la 8167. Al abrir la puertecilla de la misma, me encontré un pijama, toallas y unas zapatillas.

Ubicada la maleta, el siguiente paso fue buscar la cápsula.

Un paseo por los pasillos y….

¡Bingo! ¡Localizada!

¡Me tocó una situada en la parte alta!

Para entrar, había que subir por una escalerita y trepar un poquito. Una vez dentro, el primer vistazo y la primera toma de contacto.

La sensación fue agradable. El espacio estaba muy bien aprovechado. En el interior disponía de un cómodo futón, televisión, clavijas para poder poner a cargar el móvil, una alarma despertador, una pequeña repisa y una cortinilla que poder bajar y preservar cierta intimidad.

Quiero hacer especial mención a la cortinilla porque yo me la imaginaba algo más firme y con capacidad para evitar que el ruido exterior se notase, y no fue así. En realidad es de una especie de tela/papel de poco grosor, que deja pasar todos los ruidos de alrededor. Si eres de sueño ligero, más vale que te pongas unos tapones en los oídos (y aunque seas de sueño inquebrantable -ya verás más adelante el motivo-  también úsalos). 

Siguiente paso: ‘Ducha’

Había que salir del nido cargando con el pijama, las toallas y el neceser, bajar la escalera, ponerse las zapatillas y dirigirse al baño común.

Para mi sorpresa se trataba de un espacio muy amplio, con numerosos wc, vestuarios, duchas y además una zona de acicalamiento espléndida complementada con casi todo lo que puedas necesitar para tu atelier: cepillo y pasta dentífrica, espuma desmaquilladora, tónico, algodones, crema hidratante, secadores, espejos, etc…

¡Totalmente preparado para nosotras!

Salí de allí nueva y dispuesta a descansar a pierna suelta, ya que el cuerpo estaba cansadillo de tantas horas de avión.

¡Jajajaja!

De nuevo en mi nido, un rato de charla por whatsapp con mi marido (con el móvil sin volumen para no molestar a nadie), unos minutos de televisión japonesa, programo la alarma del móvil y…

¡A dormir!

Cómo la cápsula es cómoda, me quedé frita en medio minuto, pero…

Tres horas más tarde me desperté debido al trajín que tenían las demás huéspedes de la planta.

Una y otra vez me despertaba el sonido de la puerta corredera de la zona de duchas. A esto, además, se le unía el ruido casi constante de los secadores de pelo.

¡En fin!

De repente todo se convirtió en una verdadera condena.

Era curioso porque mis vecinas, hablar no hablaban, pero a todas horas podías escuchar sus pasos por los pasillos y el soniquete de subir y bajar las cortinillas.  

¡Un verdadero coñazo!

En definitiva:

¡La cápsula no es el problema!

Una vez dentro de ella, no hay sensación de claustrofobia ni de sentirse demasiado encerrado e incluso el sistema del futón es muy cómodo. Dentro de tu espacio, percibes privacidad aun estando rodeada de un montón de personas.

Lo verdaderamente desagradable es el trajín que se traen las usuarias de la planta.

¡No hay quien duerma profundamente!

Quizá la ubicación de mi cápsula no fuese la más idónea o la mejor, y otra situada a la otra punta de la zona de duchas no me hubiese generado tantos problemas para descansar, pero eso a día de hoy no lo sé. Lo que tengo verdaderamente claro, es que la experiencia no la repito.

Para que te hagas una idea un poco más visual, dejo varias fotos y un pequeño vídeo.

1.- Detalle del edificio en el que se encuentra ubicado el Shinjuku Kuyakushomae Hotel (新宿区役所前カプセルホテル)

2.-  Recepción del hotel. Al salir del ascensor, hay que dejar temporalmente el calzado en el suelo antes de subir el escalón y hacer el check-in, momento en que se recibe la llave de una taquilla.

3.-  Taquilla con el mismo número que la cápsula en la que uno se aloja.

4.-  Pasillo repleto de cápsulas a dos alturas.

5.- Cuarto de baño y duchas femenino.

6.-  Interior de la cápsula desde fuera y desde dentro:

Una vez que cierras la cortinilla, encuentras un espacio privado y cómodo, en el que poder ver un rato la programación japonesa.

Tengo que decir que el pijama que dejan a tu disposición es muy cómodo.

Si te apetece ver el vídeo, haz clic AQUI.

¡Me despido por hoy!

Espero que la entrada te sea de utilidad o interés. Agradecería tomases un minuto en valorarla poniendo unas cuantas estrellas ✰✰✰✰✰.

 

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Marketing… ¡He vuelto!

Marketing… ¡He vuelto!

Sirvan los primeros renglones de la presente entrada para darte la bienvenida al blog, y desearte un ‘muy feliz 2018’. Espero que las Navidades se hayan portado bien contigo.

Normalmente, en estas fechas, es habitual que cada cual haga balance de todo lo acontecido durante los 12 meses anteriores.

En mi caso concreto, hoy quiero comentar algo que ha empezado a ocurrir durante el 2017 y que me congratula enormemente:

‘Mi regreso al mundillo de la publicidad y el marketing’

Ya ha llovido mucho, nevado y también brillado el sol, desde que allá por 1995 terminé mis cursos de Marketing y Publicidad.

Para ser sincera, lo estudié con mucha ilusión y motivada por unas ganas enormes de trabajar en el sector, pero por circunstancias que no vienen a cuento contar, mi futuro profesional no siguió ese sendero.

¡No me arrepiento!

¡Me gusta mi actual trabajo!

Aunque tengo que añadir, que desde que mi hermana Silvia cuenta conmigo como Community Manager de su negocio, el tema me motiva especialmente.

Es evidente que mis campañas de marketing, las imágenes en redes sociales, mailings, etc… necesitan mejorar, pulirse, ganar calidad, pero están hechas con entusiasmo, cariño y muchas ganas de ayudar.

Por mi parte, me he puesto las pilas de forma intensa y he aprendido a utilizar muchas aplicaciones y recursos que cuando yo estudié marketing ‘ni existían’.

Cómo siempre (o eso es lo que a mí me parece) lo más difícil es transformar una idea en algo visual.

¿Qué quieres mostrar? ¿Cómo quieres hacerlo?

¿Qué información hay que transmitir? ¿Qué tipo de mensaje?

¿A quién va dirigido?

Son muchas las incógnitas que hay que resolver para dar forma a esa idea. Y luego queda la parte estética, que no es ni por asomo ‘moco de pavo’, para nada…

En fin,

¡Mucha tarea!

A veces, la inspiración es madrugadora y el proceso de creación es rápido y fructífero, pero no siempre pasa. Por el contrario, hay días en los que la cabecita parece que tiene el botón creativo en OFF, y ninguna idea parece desarrollarse en condiciones.

¡Qué rabia y desesperación me da eso!

¡Jajajajaja!

Lo bueno es cuando de repente, se enciende nuevamente la bombilla y después de haberme devanado literalmente los sesos y haber creado un montón de mierdecillas, sale algo bonito.

¡Ohhhhh!

¡Por fin!

¡Lo conseguí!

Y la verdad, es que ya he conseguido crear unas cuantas imágenes publicitarias, promociones y campañas de información.

Aquí os dejo para que, si os apetece, me comentéis que os parecen:

También he realizado alguna imagen para la Asociación de la 3ª Edad de El Escorial, con la sana intención de ayudar a mi madre (que actualmente forma parte de ella como Presidenta de la misma). Esta ha sido mi colaboración totalmente desinteresada:

También en el despacho dónde trabajo desde hace ya más de 10 años, este año (nuevamente) he realizado la felicitación de Navidad y Año Nuevo. Incluso en esta ocasión me he atrevido a crear algún video y gif que mi jefe ha tenido a bien remitir a nuestros clientes para desearles un nuevo año próspero y feliz.

¿Qué os ha parecido mi reincorporación al mundo de la mercadotecnia?

Me queda mucho mucho que andar, aprender, y crear para hacer buenos trabajos, pero ganas e interés no me faltan. Por mi parte seguiré avanzando y mejorando.

Muchas gracias por haber invertido tu tiempo en leer mi nueva entrada, espero que te haya gustado. Si ha sido así me gustaría saberlo… ¿Valoras la entrada con las estrellas?

¡Mil gracias!

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Círculo de Confianza y Lealtad

Círculo de Confianza y Lealtad

¡Hola, hola, hola! ¿Qué tal, cómo va la vida?

¡Siéntete bienvenid@ a mi blog! Te contaré algo…

Hoy mi entrada va de algo que es muy importante para mí:

‘El Círculo de Confianza y Lealtad’

No, no se trata de un partido político, ni de un juego de rol. Tampoco es el nombre de una asociación benéfica ni de un libro que opta al Premio Planeta.

Es algo bastante más simple, mundano y personal.

Te explico de una forma un tanto retórica…

Cuando por circunstancias de la vida inicio una nueva relación personal dentro de los parámetros de lo que podríamos denominar amistad básica, es como si empezase a escribir un libro, una mini-historia.

Cómo se trata de un lazo que acaba de crearse entre otra persona y yo, a priori nada lo condiciona hacia el bien o el mal. Está claro que no hay experiencias que provoquen problemas, ni otras que marquen el valor de esa recién nacida amistad.

Con el transcurso del tiempo, y valorando de qué forma comparto situaciones, hechos puntuales o vivencias con esa persona, voy obteniendo una imagen del tipo de amistad que me une a él/ella.

Es evidente y obvio, que cuando día tras día compartes tiempo, conversaciones, confidencias, momentos de alegría, los lazos se unen. También cuando por algún motivo extraordinario alguna de las partes echa un cable a la otra, esa amistad básica gana puntos y pasa a otro nivel, en el que ‘diría yo’ se están plantado -con hechos- semillas de cordialidad, respeto y cierta clase de lealtad.

El tiempo acontece, y a la par, se repiten y reiteran nuevas situaciones que confirman que en esa relación amistosa te implicas especialmente, intentando participar de la manera que esté a tu alcance y sea posible, para que la vida de tu amig@ sea más positiva, mejor, más grata y próspera.

Sinceramente, es agradable poner estos granitos de arena y con ellos conseguir cosas buenas para las personas a las que tienes cariño.

Normalmente, estas personas suelen dejar clara su gratitud con muestras de agradecimiento en formato verbal, en versión afectuoso abrazo o envuelto en papel de regalo.

¡Qué alegría!

¿A quién no le gusta recibir un gracias, un abrazo o un bonito presente?

¡Es genial!

Creo que con estas ‘gratificaciones’ sienten que dejan constancia del valor que otorgan a la ayuda recibida. De alguna manera dan por equilibrada la balanza y por cubierta la posible deuda que piensan han contraído por haber recibido un favor.

Por mi parte, lo puedo llegar a entender, y cuando me toca disfrutar de esas muestras de agradecimiento, las disfruto con alegría, aunque en realidad, no vea necesario tal cosa.

Para mí hay algo mucho más importante.

Seguro que alguien se pregunta…

¿No es importante que quién recibe un favor muestre agradecimiento?

¡Por supuesto!

Cómo decía mi abuela: ‘De bien nacidos es ser agradecidos’

Y cuando me toca a mí dar las gracias, suelo hacer algo muy parecido.

A dónde quiero ir a parar, es a otra cosa que personalmente considero ‘MÁS IMPORTANTE’

Está bien transmitir el agradecimiento en ese tipo de formato, pero además las personas cuando nos ofrecen ayuda, apoyo, buenos consejos, nos hacen favores o nos sacan de algún otro apuro, nos demuestran su nivel de implicación, su cariño, su lealtad y que ante todo son buenas personas que miran por nuestro beneficio, interés y se alegran participando en nuestra prosperidad.

¡Eso es tremendamente importante!

Es cómo añadirle al título de amig@ cinco estrellas doradas.

¿Qué significa eso?

Pues que se da por sentado, se tiene grabado en el recuerdo, que de esa persona te puedes fiar al 99,99%, puesto que ha demostrado su honestidad y que puedes confiar que todo lo que venga de su parte será positivo, con buena intención.

Se ha creado un vínculo especial, ha entrado en tu círculo de confianza.

¡Es mi manera de verlo!

¿Por qué?

Pues muy sencillo, porque cuando soy ‘yo’ quien es la persona que ayuda, apoya y hace favores, sé a ciencia cierta que soy honesta, fiable y lo que hago, lo hago de corazón y con el único deseo de ofrecer algo positivo a ese/a amigo/a. No hay nada negativo o cuestionable detrás de la acción.

Y…

¿Cuál es la razón por la que hoy concretamente estoy dando la lata con este tema?

Pues por algo que me pasa a veces y no me gusta nada, nada, nada.

Te cuento…

En alguna que otra ocasión, se ha dado el caso de que alguna de esas personas a las que concienzudamente he demostrado esa lealtad y confianza, de repente han llegado a pensar que algún acto, palabra o hecho  que salía de mi parte no estaba tan cargado de buenas intenciones. Se han cuestionado mi honestidad, mi lealtad y han puesto en tela de juicio esa amistad cinco estrellas que se había forjado entre amb@s.

¡No lo entiendo!

¡No lo comprendo!

¡Me desconcierta!

¿Por qué?

Cuando pasan estas cosas se me rompen los esquemas. Empiezo a pensar que si esa persona con todo lo demostrado, no tiene suficiente para creer en mí, es que no me conoce, es que no da el mismo valor a la amistad que tenemos del que le doy yo.

Y eso…

¡No me gusta!

¡Me siento incomprendida!

¡Jajajajaja!

¿Menuda bobada verdad?

Realmente no es un gran problema, pero a veces me afecta y me hace pensar que tengo que cambiar mi forma de relacionarme, no involucrarme tanto o ser un poco más superficial, eso que se lleva tanto ahora…

Pero sabéis que os digo…

Qué casi prefiero sentirme un tanto incomprendida a veces, y seguir siendo como soy y me gusta ser.

Fidelidad a uno mismo

 

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