¿Te graduaste en AMOR?

¿Te graduaste en AMOR?

El amor es un tema recurrente tanto en fechas cercanas a la celebración de San Valentín, como en cualquier otro momento.

¿Por qué?

¡Fácil respuesta!

El amor queramos o no es la gasolina de nuestro alma.

Salvo para las personas desalmadas el amor es una necesidad, y dependiendo de la calidad de amor que tengamos en nuestra vida, así será esta de maravillosa.

Espero que nadie confunda “amor” con vida en pareja o con relaciones íntimas entre humanos porque no es necesariamente lo mismo.

Aunque peque de cursi, ñoña o de chica fresa de este mundo os compartiré mi opinión al respecto de este gran y profundo tema: EL AMOR.

Opino, pienso, creo, siento, percibo, entiendo que el amor está dentro de cada uno de nosotros. A mi modo de ver es uno de los compuestos físicos, químicos, o del tipo que sea… que conforman o dan forma al alma.

El amor es un compuesto muy complejo de entender y complicado de manejar. Y por ese motivo surgen problemas.

Las personas no tenemos ninguna formación en este sentido, cada cual lo gestiona como buenamente puede, a veces alejándose mucho de las maneras recomendables, coherentes o eficaces y desencadenando situaciones que pueden llevar al catastrofismo como grado máximo.

Sinceramente para mí el amor es como nitroglicerina, si no la manejas con cuidado, con consciencia y coherencia puede explotarte y romperte el corazón en mil pedazos.

El amor es la comunicación entre dos elementos, es ese lazo de unión, ese hilo que va de un extremo a otro y que recrea o produce emociones. El movimiento de esa comunicación puede ser de ida y vuelta o no, y la calidad de la comunicación puede ser totalmente diferente entre ambos sentidos.

El amor se le puede tener a uno mismo, a otra persona, a una mascota, animal u objeto, incluso también a lo que podríamos denominar como ‘concepto’: el universo, la naturaleza, la humanidad, la vida, el arte, las matemáticas, etc…

Es muy versátil y a la vez inestable, porque el amor no es algo eterno ni infinito (aunque pudiese llegar a serlo).

El amor es como una carretera típica de dos carriles, en el que cada uno tiene un sentido de dirección. Esta carretera aparece espontáneamente cuando desde uno de los extremos brota una señal inicialmente involuntaria que pone en alerta al cuerpo que la interioriza. Desde ese momento la carretera empieza a funcionar… y se abren múltiples posibilidades al respecto.

¿Os resulta gracioso el símil de la carretera?

Pues yo creo que es bastante acertado.

¿Os acordáis lo difícil que fue aprender a conducir, aprobar el examen y posteriormente incorporarse a la circulación? Y eso que uno iba a la autoescuela, hacía test, recibía clases prácticas, vamos que invertía tiempo, interés y dinero en ello.

En el tema del amor, vamos a la ligera, sin profesor, sin clases particulares, sin test ni nada que se le parezca. En el tema más complejo de nuestras vidas aprendemos sobre la marcha, mirando a un lado y a otro, viendo como lo hacen los demás, el ejemplo de nuestros padres y poco más.

¡Así nos va!

Difícilmente sabemos manejarlo.

Aparece en nuestro interior: ¡Pop!

Y a la aventura…

Cuando el amor surge hacia un objeto o un concepto todo es más sencillo porque la carretera obviamente sólo funciona en un sentido. El amor se mueve en la dirección de ti hacia ese objeto/concepto (móvil, vestido, casa, el cine, la naturaleza) y no se espera reciprocidad.

En el caso del amor hacía una mascota, no suelen darse demasiadas complicaciones porque los animales son generosos y mantienen la circulación en el sentido de la carretera de ellos hacia su dueño muy bien equilibrada. Las mascotas parece que vienen con la configuración del amor bien instalada 🙂

Todo se dificulta y convierte en un horror cuando el amor es hacía otro ser humano.

En este momento ese ¡Pop! puede llegar a ser algo parecido a montarse en un toro mecánico cuyos mandos los maneja un chimpancé.

Está claro que las primeras experiencias con el amor sirven para ir entendiendo su funcionamiento, sus características y qué efectos tiene sobre uno mismo. Es como un experimento a tiempo real y utilizándote a ti mismo de cobaya. Bueno…y a esa otra persona de ‘cobaya 2’.

Como cobaya 2 tenemos a padres, hermanos, familiares, amigos y parejas…y como cobaya 1 a nosotros mismos.

Desde cualquier tipo de investigación se desaconseja utilizarse a uno mismo para experimentar, pero en esto del amor no queda otra opción.

Así pasa que cuando el amor hace ¡pop! ya no hay ¡stop!

Y pueden empezar a surgir sus efectos secundarios: dependencia, inseguridad, dudas, celos, desconfianza…

Efectivamente todo es fruto de la inexperiencia y de la combinación de los defectos de personalidad de las dos personas que se unen por ese sentimiento, y que como poco provoca enfados, disgustos, lágrimas, decepciones y lo que comúnmente se denomina desamor.

¡Qué lástima!

De algo tan hermoso brotan llantos y tristezas.

¿Se puede evitar?

¡Solo hay que querer aprender a manejar la nitroglicerina con mucha paciencia, constancia, interés y dedicación!

Los componentes de la nitro son dos: tú y la persona a la que te une ese amor.

Con respecto al primero de dichos componentes ‘Tú’ hay algo fundamental e importante, y es que el amor hacía uno mismo sea sano, libre de ingredientes tóxicos como traumas, complejos y bloqueos. Si eres capaz de quererte puedes ser capaz de amar a alguien más. En caso contrario la tragedia está servida. Puntualizar y subrayar que quererse a un mismo no significa idolatrarse como a un Dios, debemos ser conscientes de nuestras imperfecciones, de nuestros defectos y que tenemos margen de mejora y una interesante capacidad de adaptación que podemos usar si es necesario.

El segundo componente “la persona a la que nos une un amor” (fraternal, amistoso, de pareja). Fundamental que esa persona también se quiera de forma sana a sí misma, y que no dependa de ti que su autoestima esté en niveles óptimos.

La combinación tu/esa persona debe tener como puntales que la sostengan EL RESPETO y como cemento que la afiance LA LIBERTAD. Con ambos elementos evitaremos esos virus que pueden entrar en la relación y hacerla tambalear: dependencia, desconfianza, celos e incluso violencia.

El respeto es creo yo, la joya de la corona en cuanto al amor se refiere, es la llave mágica que abre todas las puertas y que nos permite actuar con dignidad plena. El respeto bilateral, el respeto en ambas direcciones hacía esa persona y hacía ti. Eso sería suficiente para evitar grandes problemas.

La libertad, ese derecho tan preciado que nos da permiso para decidir hacia donde dirigimos nuestros pasos, hacía donde mira nuestro corazón y a quien pertenecen nuestros abrazos más sinceros. Una libertad que sin presión ninguna se acomoda al lado de alguien que la mima.

Así es como yo lo veo…

Con esto no pretendo dar lección ninguna, sólo compartir mis conclusiones después de unos cuarenta y tantos años intentando entender el amor. Por si le pueden servir a alguien más…

Reconozco que ‘como a todos’ el amor nitroglicerinado me ha explotado en los morros más de una vez, y me ha dejado magullada, dolorida y en estado de shock pero…

Me he levantado y después de un tiempo de convalecencia, he intentado aprender de las situaciones vividas como si de un manual se tratase.

He analizado mis errores, mis fallos, mis comportamientos incongruentes, mis actitudes desconsideradas, mis movimientos incoherentes y he decidido graduarme en amor con buenas notas.

No va a ser fácil, serán horas de aprendizaje pero de momento todo va mereciendo la pena.

En mi presente parece que el toro mecánico no lo maneja un chimpancé loco y me mantengo girando a un ritmo adecuado y disfrutando de la atracción.

Me despido de esta entrada con una pequeña propuesta: Amar, amar rico, amar bonito, amar con respeto, amar con libertad, amar con sonrisas, amar con ilusiones, amar con empatía, amar con dignidad, amar con conciencia, amar sin exigencias, amar sin condiciones, amar sin prepotencia, amar sin dudas, amar sin desconfianza, amar…..todos los días.

 

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¡Seamos soles!

¡Seamos soles!

Hay días en los que el ánimo se encuentran un poco maltrecho. 

¡Nos pasa a todos!

Amanece, suena el despertador, nos toca empezar a funcionar pero sin pizca de ganas.

Cansancio residual, pereza y poco espíritu.

El día se nos viene grande y nuestra disposición a enfrentarlo es a regañadientes, poniendo pegas a todo y mirando alrededor con visión negativa. 

Pero…

¿Por qué nos quejamos tanto?

¿Por qué estamos tan perezosos a enfrentar los días con una actitud positiva?

Seamos serios, si no hay un motivo real y contundente para justificar la amargura, desánimo, apatía, hastío, tristeza, desgana, mal humor, hostilidad o mal genio lo que queda es empezar cada mañana con entusiasmo, una base de alegría y predisposición a sonreír.

Si por el contrario, efectivamente existe algún motivo para iniciar el día con algo de resquemor o angustia…

Lo ideal es enfrentarse cara a cara con la raíz u origen de tal pesar para después ponerse manos a la obra: buscar, encontrar la mejor solución y ponerla en práctica.

Durante ese proceso no es necesario tener cara de seta. La alegría y la sonrisa son perfectamente compatibles con el espíritu de lucha y de superación. Es más, con positivismo los problemas se solucionan con mayor rapidez.

En mi caso, hoy al levantarme, mi mente me ha regalado un pensamiento muy curioso.

Me he levantado pensando que el SOL sale todos los días con la misma disposición a hacer su labor, trabajo, tarea o cometido… Mantener y promover la vida en nuestra Galaxia. Así lleva siglos, milenios, eras…

El sol no descansa ni un sólo día, no disfruta los puentes ni pone el cartel de cerrado por vacaciones. Es más, ni siquiera se toma un descansito ni se echa una siesta. Nuestro astro rey está en activo de continuo y no por eso se estresa ni se deprime.

¡Menos mal!

Sinceramente, sería catastrófico que un día nos mostrase un poquito de mal humor, empezase a calentar demasiado, decidiese no brillar o lanzase llamaradas indiscriminadamente.

Es cierto que no en todos los rincones de nuestro pequeño o gran planeta se recibe la influencia de nuestro laborioso sol de la misma manera, pero eso no es por su incompetencia o falta de responsabilidad a la hora de desempeñar sus funciones, sino por efectos colaterales: la inclinación de la Tierra, los agujeros en la famosa capa de ozono, etc…

Hay ocasiones en las que no podemos disfrutar de ese rayito de calor tan agradable.

¿Cual es el motivo de esto?

Pues suele ser por la intromisión de alguna antipática nube que, en grado mínimo genera una graciosa sombra o puestos a molestar no encuentra otra cosa mejor que hacer que descargar, con diferentes intensidades, agua sobre nuestras cabezas. Hay veces que se unen al evento los truenos y relámpagos (añadiendo un espectáculo de luces y sonido) o bien un impetuoso y desafiante viento de costado.

Estas cosas pasan…

Al punto al que quiero llegar es que deberíamos tomar ejemplo de este astro tan interesante, y empatizar con él en la forma de llevar el día a día.

¡Seamos soles!

Seamos soles, dispuestos a afrontar el día cumpliendo con el objetivo o deber que tenemos asignado con el mejor talante posible.

Seamos soles adornando nuestra cara con la mejor de las sonrisas. Con ellas aparecerán unos rayos de alegría que llegarán a quien nos rodea, haciéndoles sentir bien. Es seguro que viviendo a diario como un sol del pequeño universo que nos rodea, conseguiremos una buena energía que nos beneficiará a todos.

Hay que intentar no convertirse en antipáticas nubes, terroríficos relámpagos o desafiantes vientos racheados, porque eso significará que quien esté a nuestro alrededor sufrirá los efectos de nuestra desagradable y molesta actitud. 

sol sonrisa

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¡El blog de Ángela queda inagurado!

¡El blog de Ángela queda inagurado!

El blog de Ángela empieza oficialmente su andadura.

Sinceramente empezar diciendo esto y tener un total de más de 100 entradas a disposición de quien entre a conocer el blog puede resultar desconcertante, pero cada una de ellas tiene su origen en un pasado más o menos reciente.

En algunos casos pueden pertenecer a mi primera etapa como bloguera en Windows Live MySpace, un pequeño espacio de uso privado en el que escribía mis pensamientos, teorías e inquietudes, y que remonta su existencia a 2006.

El resto de entradas provienen de mi segunda etapa en la que ya de modo público escribí en dos blogs diferentes:

  • “Fidelidad a uno mismo: SIEMPRE”
  • “Japines’cul”

En resumen más de 10 años escribiendo lo que mi cabecita dicta…

Quizás por eso de cumplir una década el cuerpo me pedía una renovación, un cambio de look, una mudanza a algo más grande, más luminoso, con nuevos rincones, más alegre, creativo, fusionando ambos espacios en uno sólo  que me represente al completo.

Y después de invertir tiempo, ideas, recursos y un montón de ayuda externa…

¡Conseguido!

El Blog de Ángela ve la luz oficialmente HOY.

Por supuesto que eres bienvenido tanto si vienes por primera vez como si eres miembro de ese grupo tan interesante de personas que me siguen desde hace 5 años…

Aquí tienes un rincón donde leer, comentar y sugerir, si te apetece.

Espero seguirnos viendo de vez en cuando.

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Y hoy… regala cariño y amor.

Y hoy… regala cariño y amor.

Sin duda que a la gran mayoría de nosotros nos encanta recibir regalos, verdad?

Pero el más preciado de todos es el cariño y el amor que recibimos de los demás. Unas veces va envuelto y materializado como perfume, libro, joya, accesorio de moda, producto tecnológico o experiencia para disfrutar, y otras va implícito en un abrazo, una confidencia, un “cuídate” e incluso una regañina por hacer algo incorrecto.

Regalar cariño y amor no requiere mucho esfuerzo, sólo ganas y disposición para expresarlo de alguna de las múltiples maneras posibles.

Es un gran error dar por hecho que las personas queridas y amadas ya lo saben.

Otro grave error es pensar que demostrarlo es una muestra de debilidad, ñoñería o cursilería.

Y un error todavía mayor es pensar que eso del amor es una pérdida de tiempo que no te lleva a ningún sitio ni aporta nada bueno.

Todos necesitamos dar y recibir cariño y amor, somos humanos y por tanto seres emocionales equipados con sentimientos.

En definitiva, te propongo que seas generos@ y expreses tus emociones y sentimientos de manera que crees sonrisas y alegría en el rostro de esas personas que tienen un lugar reservado en tu corazón.

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He vuelto…

He vuelto…

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Hoooolaaaaa!!!! ¿Qué tal va la vida?? ¿Todo bien??

¡Ya he levantado el auto bloqueo que me había impuesto!

Me he perdonado el castigo, he superado mi reto y merezco volver a usar mi blog…

¡Jajajajaja!

Seguro que nadie sabe de qué demonios estoy hablando.

¡Es lógico!

En ningún momento expliqué en el blog ni a nadie, que no fuese mi querido esposo, que iba a causar baja como bloguera durante un año.

¿Motivo?

Para mí bloguear era una especie de terapia que me ayudaba a mantener fuera de mi la ira, el rencor, la mala leche, el desánimo, la apatía, etc, etc…

Me ayudaba a transformar mis emociones y sensaciones más desagradables en un texto en el que me expresaba y conseguía convertir lo negativo en positivo.

Tengo que reconocer que es una terapia muy buena con la que siempre conseguí resultados óptimos y que me ha ayudado a mejorar mi carácter.

El punto negativo es que te acostumbras a resolver esos momentos de inestabilidad siempre de la misma forma y llega a crearse una dependencia. Algo que a mí no me gusta demasiado.

¡Nada de enganches ni vicios!

Ese fue el motivo: desengancharme de utilizar el blog como terapia y aprender a encontrar otras fórmulas para  remontar situaciones hostiles o momentos de bajón.

¡Pues ya está! ¡Conseguido! ¡No ha sido tan difícil!

Ya tengo más formas de levantar el vuelo y eso mola.

Cuantas más salidas ante un día tonto, una hora ñoña o una conversación tras la cual te quedes con ganas de emigrar a la luna, mucho mejor.

En definitiva: “He mejorado mi versión”. Ya debo andar por la versión Ángela 4.5

Os aviso porque a partir de ahora volveréis a recibir avisos de mis nuevas entradas.

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Muchas gracias por todas las visitas al blog durante el 2016. 

Sinceramente llegué a pensar que con tanta pasividad mis entradas no tendrían tantos visitantes pero…

¡Sorpresa! 

Por supuesto: ¡Mil gracias!

Nos veremos más a menudo a partir de ahora…

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Vivir con coherencia

Vivir con coherencia

Observo mucho el mundo que me rodea, las relaciones personales de quien conozco e incluso las mías propias, y después de un buen análisis puedo constatar que en muchos casos somos totalmente injustos con nuestros actos.

La coherencia humana en muchas ocasiones no tiene una explicación razonable ni razonada.

Existen personas que se acercan a nosotros con buenos propósitos, interesantes intenciones, con cariño y amor, simplemente con la idea de facilitarnos la vida. Nos quieren, y por tanto querrían vernos crecer como personas y conseguir el objetivo de ser felices. Sus palabras, gestos, preguntas siempre van unidas al mejor de los propósitos: nuestro bienestar.

Suele suceder que los consejos, argumentos y comentarios que nos vienen de estas personas, muchas veces, los entendemos como una intromisión en nuestra vida, como meros reproches y críticas a nuestros actos, sin pararnos a pensar la real motivación de los mismos, generando como resultado hacia ellos unas respuestas por nuestra parte frías, distantes, molestas y dolorosas.

Está claro que deberíamos tomarnos el tiempo necesario para realmente ver si hacemos bien contestando de esa forma o estamos dando patadas verbales a la gente que más se preocupa por nosotros.

Que menos que agradecer el interés en nosotros y contestar de forma educada y afectuosa.

No es necesario dar información que no queremos dar, pero no por ello se deben perder las formas ni la educación. Las personas que reciben nuestras respuestas tienen un corazón que siente y padece, no lo olvidemos.

Aquí os dejo una propuesta:

“Sed justos en vuestras reacciones y no olvidéis quien os quiere de verdad”

En contraposición a esto hay ocasiones en las cuales seguimos ofreciendo nuestra cara más amable a quien ha sido causante de nuestras lágrimas o desdichas.

Esto tampoco está bien…

No es lógico que quien siembra tormenta recoja rayos de sol.

No es que sea necesario ni positivo tener un libro de rencores con los nombres de esas personas que nos han hecho infelices, pero si un sentimiento coherente basado en valoraciones justas que debemos aplicar.

Si alguien que entró en tu vida, no tuvo ningún reparo en ponerla patas arriba sin demostrar remordimientos ni ofrecer disculpas, y mucho menos molestarse en reparar el daño causado, lo mínimo es no dejarle entrar nuevamente, si así lo solicita.

Suele ser una labor muy difícil remontar las decepciones y situaciones negativas sufridas por el trato que otros nos proporcionan. Incluso en ocasiones, esos comportamientos desconsiderados hacia nosotros nos pueden llevar a que diferentes traumas se produzcan y nos deterioren la autoestima.

De estas situaciones hay que aprender, no queda otra…

No es muy normal compensar a estas personas que nos han dañado, con un asiento preferente en nuestro día a día.

Nada de poner la otra mejilla, en tal caso cubrirse las dos por si las moscas.

Hay gente que debemos invitar a irse de nuestras vidas porque, aunque hayan tenido un papel protagonista en el lado más difícil u oscuro de la misma, su simple existencia en nuestro presente sólo puede garantizarnos que los mismos problemas se repitan constantemente.

Se puede perdonar y olvidar, pero no se debe mantener en nuestras vidas a quien rompe el equilibrio y la armonía. 

Debemos ser inteligentes y aprender a vivir con coherencia.

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