Mujeres en combate – Día Mundial del Cáncer de Mama

Mujeres en combate – Día Mundial del Cáncer de Mama

¡Hola!

¡Qué tal? ¿Cómo va tu día?

Espero sinceramente que tu entorno sea apacible y estés disfrutando de un buen día.

El motivo de la entrada de hoy es la celebración del Día Mundial del Cáncer de Mama.

¡No quiero obviarlo!

El cáncer de mama es una enfermedad que ha hecho mella en la sociedad y que nos ha sensibilizado especialmente.

Lógicamente, las mujeres son un pilar de esta Sociedad. Son madres, hijas, esposas, y el impacto que tiene esta enfermedad recae sobre las propias familias, tocándolas al completo.

¡Debemos participar todos!

Cada uno de nosotr@s tenemos la obligación de poner nuestro granito de arena en algo que posiblemente nos tocará de cerca, a través de una hermana, madre, mujer, compañera de trabajo, amiga, etc…

¡Todos podemos ayudar!

¡No sólo el 19 de octubre luciendo un lazo rosa!

Día a día, en diferentes circunstancias podemos aportar y marcar la diferencia para que esas mujeres qué están luchando por sus vidas, sientan que no están solas.

¿Cómo?

Pues no es muy complicado. Cada cual desde su posición respecto a esa persona afectada por el cáncer de mama.

  • Con cariño y comprensión
  • Con respeto y admiración
  • Con apoyo laboral
  • Con implicación médica
  • Con ayudas sociales
  • Con investigación

Si, hay mil formas de colaborar.

¿Te apuntas?

Por hoy me despido, no sin antes decirte que si piensas que esta entrada merece tener una buena valoración y varias estrellas ✰✰✰✰✰, adelante tómate un segundito más y valora el post. ¡Mil gracias!

5/5 (1)

Por favor, valora esta entrada

¡Feliz Día de la Mujer Trabajadora!

¡Feliz Día de la Mujer Trabajadora!

Hoooolaaa…

¿Qué tal va el día?

Abrumad@ por tanta historia con el Día de la Mujer Trabajadora de este año???

¡Yo un poco!

Sinceramente, de siempre me he considerado simpatizante del movimiento feminista o movimiento femenino (casi me gusta más este segundo término).

¡Desde bien pequeñita!

Yo vine a este mundo en el año 1971 y en esa época las desigualdades entre hombre/mujer eran realmente significativas.

Ahora, creo que la situación es muy diferente.

Mi opinión es, que la mayoría de esos cambios que se han producido y han hecho posible que las distancias entre hombres y mujeres se hayan acortado tanto se han generado desde los propios hogares.

¿Qué quiero decir?

Pues simple, que la educación de los hijos ha cambiado y tanto.

Antes, las madres educaban a sus hijas y a sus hijos de diferente forma, orientando su formación hacia caminos distintos y con metas dispares.

Poco a poco, las madres de generaciones posteriores han modificado la manera de criar a su prole. Y en el presente, la educación ya no se diferencia tanto cuando se trata de una hija o un hijo.  Ambos aprenden lo mismo (o eso creo yo).

Niños y niñas reciben una educación similar para poder ser autosuficientes y capaces de enfrentarse a la vida con posibilidades. Tanto unos como otros son educados para respetarse y entender sus diferencias sin que por ellas sean discriminados.

Esa es la clave:

¡La educación!

Educando a hombres y mujeres desde el respeto a ambos géneros cualquier desigualdad será eliminada del Planeta.

Quizá hagan falta algunos años más y que padres y madres del mundo sean conscientes de su responsabilidad y de su poder para convertir este mundo en una tierra libre de prejuicios y desigualdades.

¡Cada cual que ponga su granito de arena!

A mi modo de ver…

A las mujeres, el día de hoy nos debería servir para recordar que no debemos perder nuestra esencia…

Somos mujeres, con todo lo que eso significa…

‘Siéntete con la libertad de ser mujer, no oveja de un regaño, sea cual sea ese rebaño. Disfruta siendo una mujer auténtica, libre, justa, feliz y fiel a ti misma’

Dicho todo esto…

Me sumo a la corriente del día y aprovecho para felicitar a todas esas mujeres que comparten conmigo el mundo.

 

Sin Valorar

Por favor, valora esta entrada

Marketing… ¡He vuelto!

Marketing… ¡He vuelto!

Sirvan los primeros renglones de la presente entrada para darte la bienvenida al blog, y desearte un ‘muy feliz 2018’. Espero que las Navidades se hayan portado bien contigo.

Normalmente, en estas fechas, es habitual que cada cual haga balance de todo lo acontecido durante los 12 meses anteriores.

En mi caso concreto, hoy quiero comentar algo que ha empezado a ocurrir durante el 2017 y que me congratula enormemente:

‘Mi regreso al mundillo de la publicidad y el marketing’

Ya ha llovido mucho, nevado y también brillado el sol, desde que allá por 1995 terminé mis cursos de Marketing y Publicidad.

Para ser sincera, lo estudié con mucha ilusión y motivada por unas ganas enormes de trabajar en el sector, pero por circunstancias que no vienen a cuento contar, mi futuro profesional no siguió ese sendero.

¡No me arrepiento!

¡Me gusta mi actual trabajo!

Aunque tengo que añadir, que desde que mi hermana Silvia cuenta conmigo como Community Manager de su negocio, el tema me motiva especialmente.

Es evidente que mis campañas de marketing, las imágenes en redes sociales, mailings, etc… necesitan mejorar, pulirse, ganar calidad, pero están hechas con entusiasmo, cariño y muchas ganas de ayudar.

Por mi parte, me he puesto las pilas de forma intensa y he aprendido a utilizar muchas aplicaciones y recursos que cuando yo estudié marketing ‘ni existían’.

Cómo siempre (o eso es lo que a mí me parece) lo más difícil es transformar una idea en algo visual.

¿Qué quieres mostrar? ¿Cómo quieres hacerlo?

¿Qué información hay que transmitir? ¿Qué tipo de mensaje?

¿A quién va dirigido?

Son muchas las incógnitas que hay que resolver para dar forma a esa idea. Y luego queda la parte estética, que no es ni por asomo ‘moco de pavo’, para nada…

En fin,

¡Mucha tarea!

A veces, la inspiración es madrugadora y el proceso de creación es rápido y fructífero, pero no siempre pasa. Por el contrario, hay días en los que la cabecita parece que tiene el botón creativo en OFF, y ninguna idea parece desarrollarse en condiciones.

¡Qué rabia y desesperación me da eso!

¡Jajajajaja!

Lo bueno es cuando de repente, se enciende nuevamente la bombilla y después de haberme devanado literalmente los sesos y haber creado un montón de mierdecillas, sale algo bonito.

¡Ohhhhh!

¡Por fin!

¡Lo conseguí!

Y la verdad, es que ya he conseguido crear unas cuantas imágenes publicitarias, promociones y campañas de información.

Aquí os dejo para que, si os apetece, me comentéis que os parecen:

También he realizado alguna imagen para la Asociación de la 3ª Edad de El Escorial, con la sana intención de ayudar a mi madre (que actualmente forma parte de ella como Presidenta de la misma). Esta ha sido mi colaboración totalmente desinteresada:

También en el despacho dónde trabajo desde hace ya más de 10 años, este año (nuevamente) he realizado la felicitación de Navidad y Año Nuevo. Incluso en esta ocasión me he atrevido a crear algún video y gif que mi jefe ha tenido a bien remitir a nuestros clientes para desearles un nuevo año próspero y feliz.

¿Qué os ha parecido mi reincorporación al mundo de la mercadotecnia?

Me queda mucho mucho que andar, aprender, y crear para hacer buenos trabajos, pero ganas e interés no me faltan. Por mi parte seguiré avanzando y mejorando.

Muchas gracias por haber invertido tu tiempo en leer mi nueva entrada, espero que te haya gustado. Si ha sido así me gustaría saberlo… ¿Valoras la entrada con las estrellas?

¡Mil gracias!

5/5 (3)

Por favor, valora esta entrada

Círculo de Confianza y Lealtad

Círculo de Confianza y Lealtad

¡Hola, hola, hola! ¿Qué tal, cómo va la vida?

¡Siéntete bienvenid@ a mi blog! Te contaré algo…

Hoy mi entrada va de algo que es muy importante para mí:

‘El Círculo de Confianza y Lealtad’

No, no se trata de un partido político, ni de un juego de rol. Tampoco es el nombre de una asociación benéfica ni de un libro que opta al Premio Planeta.

Es algo bastante más simple, mundano y personal.

Te explico de una forma un tanto retórica…

Cuando por circunstancias de la vida inicio una nueva relación personal dentro de los parámetros de lo que podríamos denominar amistad básica, es como si empezase a escribir un libro, una mini-historia.

Cómo se trata de un lazo que acaba de crearse entre otra persona y yo, a priori nada lo condiciona hacia el bien o el mal. Está claro que no hay experiencias que provoquen problemas, ni otras que marquen el valor de esa recién nacida amistad.

Con el transcurso del tiempo, y valorando de qué forma comparto situaciones, hechos puntuales o vivencias con esa persona, voy obteniendo una imagen del tipo de amistad que me une a él/ella.

Es evidente y obvio, que cuando día tras día compartes tiempo, conversaciones, confidencias, momentos de alegría, los lazos se unen. También cuando por algún motivo extraordinario alguna de las partes echa un cable a la otra, esa amistad básica gana puntos y pasa a otro nivel, en el que ‘diría yo’ se están plantado -con hechos- semillas de cordialidad, respeto y cierta clase de lealtad.

El tiempo acontece, y a la par, se repiten y reiteran nuevas situaciones que confirman que en esa relación amistosa te implicas especialmente, intentando participar de la manera que esté a tu alcance y sea posible, para que la vida de tu amig@ sea más positiva, mejor, más grata y próspera.

Sinceramente, es agradable poner estos granitos de arena y con ellos conseguir cosas buenas para las personas a las que tienes cariño.

Normalmente, estas personas suelen dejar clara su gratitud con muestras de agradecimiento en formato verbal, en versión afectuoso abrazo o envuelto en papel de regalo.

¡Qué alegría!

¿A quién no le gusta recibir un gracias, un abrazo o un bonito presente?

¡Es genial!

Creo que con estas ‘gratificaciones’ sienten que dejan constancia del valor que otorgan a la ayuda recibida. De alguna manera dan por equilibrada la balanza y por cubierta la posible deuda que piensan han contraído por haber recibido un favor.

Por mi parte, lo puedo llegar a entender, y cuando me toca disfrutar de esas muestras de agradecimiento, las disfruto con alegría, aunque en realidad, no vea necesario tal cosa.

Para mí hay algo mucho más importante.

Seguro que alguien se pregunta…

¿No es importante que quién recibe un favor muestre agradecimiento?

¡Por supuesto!

Cómo decía mi abuela: ‘De bien nacidos es ser agradecidos’

Y cuando me toca a mí dar las gracias, suelo hacer algo muy parecido.

A dónde quiero ir a parar, es a otra cosa que personalmente considero ‘MÁS IMPORTANTE’

Está bien transmitir el agradecimiento en ese tipo de formato, pero además las personas cuando nos ofrecen ayuda, apoyo, buenos consejos, nos hacen favores o nos sacan de algún otro apuro, nos demuestran su nivel de implicación, su cariño, su lealtad y que ante todo son buenas personas que miran por nuestro beneficio, interés y se alegran participando en nuestra prosperidad.

¡Eso es tremendamente importante!

Es cómo añadirle al título de amig@ cinco estrellas doradas.

¿Qué significa eso?

Pues que se da por sentado, se tiene grabado en el recuerdo, que de esa persona te puedes fiar al 99,99%, puesto que ha demostrado su honestidad y que puedes confiar que todo lo que venga de su parte será positivo, con buena intención.

Se ha creado un vínculo especial, ha entrado en tu círculo de confianza.

¡Es mi manera de verlo!

¿Por qué?

Pues muy sencillo, porque cuando soy ‘yo’ quien es la persona que ayuda, apoya y hace favores, sé a ciencia cierta que soy honesta, fiable y lo que hago, lo hago de corazón y con el único deseo de ofrecer algo positivo a ese/a amigo/a. No hay nada negativo o cuestionable detrás de la acción.

Y…

¿Cuál es la razón por la que hoy concretamente estoy dando la lata con este tema?

Pues por algo que me pasa a veces y no me gusta nada, nada, nada.

Te cuento…

En alguna que otra ocasión, se ha dado el caso de que alguna de esas personas a las que concienzudamente he demostrado esa lealtad y confianza, de repente han llegado a pensar que algún acto, palabra o hecho  que salía de mi parte no estaba tan cargado de buenas intenciones. Se han cuestionado mi honestidad, mi lealtad y han puesto en tela de juicio esa amistad cinco estrellas que se había forjado entre amb@s.

¡No lo entiendo!

¡No lo comprendo!

¡Me desconcierta!

¿Por qué?

Cuando pasan estas cosas se me rompen los esquemas. Empiezo a pensar que si esa persona con todo lo demostrado, no tiene suficiente para creer en mí, es que no me conoce, es que no da el mismo valor a la amistad que tenemos del que le doy yo.

Y eso…

¡No me gusta!

¡Me siento incomprendida!

¡Jajajajaja!

¿Menuda bobada verdad?

Realmente no es un gran problema, pero a veces me afecta y me hace pensar que tengo que cambiar mi forma de relacionarme, no involucrarme tanto o ser un poco más superficial, eso que se lleva tanto ahora…

Pero sabéis que os digo…

Qué casi prefiero sentirme un tanto incomprendida a veces, y seguir siendo como soy y me gusta ser.

Fidelidad a uno mismo

 

5/5 (2)

Por favor, valora esta entrada

Desde la cima del Monte Fuji -富士山-

Desde la cima del Monte Fuji -富士山-

Antes de entrar en faena, déjame darte la bienvenida al blog y agradecerte la visita.

Hoy quiero compartir una de esas experiencias importantes que forman parte de una vida. Se trata de un reto personal que nos plantemos mi marido y yo tiempo atrás, y que finalmente hemos podido superar juntos el pasado 27 de septiembre.

En 2013, cuando organizamos nuestro primer viaje a Japón descubrimos mientras buscábamos información de los puntos de mayor interés (ciudades importantes, lugares que visitar, etc…), una actividad que nos cautivó:

‘Subir el Monte Fuji y ver amanecer desde su cima’

Leímos las experiencias contadas por otros viajeros en sus blogs y nos informamos un poco, pero en esa ocasión no iba a ser posible porque físicamente no estábamos nada entrenados. Subir una montaña requiere tener cierto fondo físico y por aquel entonces, nuestros cuerpos no hubiesen resistido el esfuerzo.

En 2015, cuando organizamos el segundo viaje a Japón, la elección de fechas nos impidió totalmente intentarlo, ya que para subir la montaña hay un periodo oficial habilitado relativamente corto (julio-agosto y primera semana de septiembre) y nuestro viaje se demoró a octubre.

¡Lástima!

Parecía que nuestro sueño de ver amanecer desde lo alto del Fujisan se iba a quedar en un reto sin conseguir…

Hasta que, cuando surgió nuevamente la oportunidad de visitar el país del Sol Naciente por tercera vez, vimos claro que había llegado nuestro momento. Sólo había que poner los cuerpos a trabajar: entrenar haciendo un poco de senderismo, trekking, rutear como las cabras entre las piedras, resistir unas cuantas horas en la montaña, en el gym poner la cinta a tope de inclinación y sudar la gota gorda.

También nos preocupamos de agenciarnos una equipación adecuada: buenas botas, bastones de trekking, chubasqueros, ropa de montaña…

¡Qué emoción y qué ganas de ponernos en forma, oye!

Además de la parte activa, había que preparar la logística para ese día y organizar nuestra excursión nocturna al Fuji (富士山).

¿Cómo lo organizamos? ¿Cómo lo vivimos? ¿Cómo lo disfrutamos?

En primer lugar decidimos que lo mejor sería hacer la ascensión del monte al principio de nuestro viaje, para aprovechar que los cuerpos estarían un poco descompasados con el horario, debido al jet-lag.

Después de mucho darle vueltas la hoja de ruta de los 2 primeros días en Japón fue la siguiente:

El 26 de septiembre llegamos al aeropuerto de Tokio alrededor de las 18.30 horas y después de cambiar algunos euros por yenes en la casa de cambio, nos desplazamos hasta la ciudad en el Narita Express bajándonos en la estación de Shinjuku.

Allí, en la zona de Shinjuku pasamos la noche alojados en un hotel cápsula: ‘Shinjuku Kuyakushomae Capsule Hotel‘ (de esta experiencia ya os hablaré largo y tendido en otra ocasión).

Cómo el hotel se encontraba en medio de todo el meollo, no tuvimos ningún problema para encontrar sitios dónde cenar, comprar cualquier cosa en los múltiples konbini o disfrutar de la noche nippona.

Al día siguiente nos tocaba enviar las maletas a Osaka, siguiente ciudad en la que íbamos a dormir. Así mientras nosotros subimos la montaña, nuestras maletas viajan con Yamato Transport CO. y Round Trip TA-Q-BIN hasta el mismísimo hotel. Realmente es un trámite muy sencillo que aporta un plus de comodidad (Ya os hablaré en el futuro de este servicio en otra entrada).

Una vez que nuestras maletas ya están en manos del servicio takkyubin, somos libres de disfrutar de Tokio hasta que nos pongamos rumbo a la ladera del monte.

¿Qué podemos hacer?

¡Pues nos vamos a Akihabara!

Es domingo y sus calles se vuelven totalmente peatonales. Un lujo para los turistas que podemos tener mucho más espacio para movernos por ellas y disfrutar.

Llegada la hora, nos ponemos en marcha.

Los billetes que nos llevan hasta la famosa 5ª Estación (punto de salida de la ascensión al Fuji), ya los habíamos comprado semanas antes on line en Highway buses por unos 5.400 yenes ida y vuelta.

Lo primero de todo ir a la Shinjuku Expressway Bus Terminal. Poned atención a las indicaciones del link adjunto porque no se trata de la Terminal de autobuses que está a la salida de la estación de Shinjuku.

El viaje en autobús dura unas 2 horas y media.

En ese tiempo la luz va perdiendo intensidad, y nos vamos haciendo a la idea del ambiente tan especial que envuelve a esta experiencia.

Una vez fuera del autobús, nos ateclamos un poco para la ocasión. Nos pusimos las botas, preparamos los palitos, comprobamos las pilas de las linternas frontales, repasamos las mochilas y listo.

¡Nos sobraba un bulto!

En las tiendas que hay en la zona, disponen de taquillas dónde por unos yenes puedes guardar lo que te sobre y así no cargar con ello todo el camino. Una vez allí, además completamos nuestro equipamiento con un buen gorro y unos guantes calentitos. También compramos un par de bollitos de chocolate y botellas de agua para el camino.

Allí hay de todo lo que puedas necesitar: taquillas, ropa de abrigo, comida, bebida, accesorios de trekking, souvenirs e incluso para los que sientan la necesidad, hay botellas de oxígeno.

¡Si, si!

Botellas pequeñitas que están preparadas para que quien se vea en la necesidad, pueda inhalar dosis de oxígeno por el camino, y volver a recuperar el ánimo.

En fin, después de comer un refrigerio, pasar por el registro y pagar la cuota de conservación, comenzaba nuestro paseo:

Tengo que reconocer que era emocionante.

Tal y como se puede ver en la foto, el nivel de luz es bastante bajo.

¡No se veía un pijo!

Fue andar 300 metros y tener que encender la linterna frontal.

El primer tramo fue muy agradable, fácil, sin nada de pendiente. En realidad era cuesta abajo, lo que resultaba un tanto contraproducente, pero a la vez gracioso. Abel y yo íbamos disfrutando mucho del camino y charlando animadamente. Resultaba un tanto mágico caminar por la noche, con la iluminación de los focos y aparentemente solos.

Hay un detalle en la fotografía en la que se puede ver que quedan 6 kilómetros del Trail y para ese recorrido se estima un tiempo de 385 minutos, alrededor de 6 horas y media.

¿Qué os parece?

En realidad, se puede dilatar un poco más…

Se trata de hacer el recorrido por la noche (menos visibilidad, más frío, más dificultades) y hay que añadir esos ratitos de descanso entre unas estaciones y otras para recuperar fuerzas o tomar un chocolate caliente, un poco de agua o lo que se necesite.

Nosotros seguimos avanzando.

Hay que decir que cada tramo tenía su encanto, no todos eran iguales. En algunos, la ascensión era en pendiente pero más bien lisa, con un camino zigzagueante y unos escaloncillos fáciles de superar. Otros, por el contrario, estaban llenos de piedras de todos los tamaños, entre las que tenías que buscar hueco para poner los pies, y trepar. Unos tramos eran largos y en otras ocasiones llegabas a la estación en un pis-pas.

Las horas se pasan volando…

Desde el momento en el que decidimos plantearnos este reto, creí en nuestras posibilidades fehacientemente.

En mi mente, cada paso dado significaba un paso menos a la meta.

Si yo era capaz de dar un paso, no había motivo para pensar que no podía ir dando el siguiente y así, uno tras otro…

Sé que es un argumento muy básico, pero a mí me funcionó.

Quizá si hubiese pensado en kilómetros, el reto se me hubiese hecho más grande, más duro, menos accesible y tremendamente agotador.

Aunque la ascensión del Fuji la hicimos juntos, Abel y yo tomábamos cada tramo a nuestro ritmo. Intentar ir caminando uno al lado del otro juntitos, en amor y compañía, creo que hubiese sido un gran error. Normalmente yo iba unos metros por delante pero de vez en cuando me paraba para esperarle y preguntarle qué tal lo llevaba. Además, así cada uno de forma individual vivía el momento.

Por el trayecto fuimos testigos de cómo algunas personas eran presa del agotamiento, y se iban quedando paradas al lado del camino, totalmente derrotadas. Eran momentos en los que sentías cierta lástima por la persona, ya que cómo todos, seguro que habría afrontado el reto con muchísima ilusión y tirar la toalla, no debía de haber sido una decisión fácil.

Pero…

Las fuerzas no son eternas y cuando flaquean, la mente tiene que estar ágil para impulsar con una dosis de energía anímica y psicológica al cuerpo, que ya casi no responde.

En mi caso, tengo que reconocer que los dos últimos tramos fueron los más duros. Para ser exactos, el último fue totalmente demoledor. No tanto por el cansancio físico cómo por el volumen de personas que encontrábamos por el camino y que literalmente formaban un atasco monumental medio kilómetro antes de llegar a la cima. La frenada drástica en mi ritmo fue, por sí mismo, un nuevo desafío que sólo pude afrontar con templanza, calma y paciencia (no sabía que tuviese tanta).

Para mi querido compañero de batalla, fue todo un horror…

Durante ese último tramo Abel se encontraba mal físicamente, con sensación de mareo y ganas de vomitar. Reconozco que, adrede, no le presté demasiada atención para que no desfalleciese justo antes de llegar a la cima. Intenté motivarle, darle ánimos y decirle que todos esos síntomas eran estratagemas del cuerpo para llamar la atención, qué había que seguir avanzando poco a poco, que nos quedaba muy poquito para conseguirlo.

Curiosamente, justo en esos peores momentos, empezamos a oír gritos de ánimo y mensajes motivadores.

¡Si, si!

Quedaban como 300 metros de camino, ya se veía la cima y la luz empezaba a anunciar que el sol quería aparecer en el horizonte. Varios hombres, que parecían policías, gritaban a pleno pulmón:

¡Ganbatte, Ganbatte! 頑張って!頑張って!(Ánimo, a por ello -significa en japonés-)

Puede parecer una tontería, pero a mí me fue de gran ayuda ver de qué manera esas personas anónimas, mostraban tanto interés en motivar a todos  los que nos encontrábamos allí, intentando cumplir nuestro objetivo de ver el amanecer en la cumbre. Sinceramente, te entraban ganas de ponerte a correr hacia arriba.

Lástima que una larga fila de personas nos hicieses avanzar como dice la canción:

El caso es que motivados por los mensajes de ánimo, los rayitos de luz que se colaban en el horizonte y las ganas de hacer meta, escasos minutos antes del amanecer…

¡Lo conseguimos!

Abel y yo, providencialmente encontramos un par de huecos para apoyar nuestros hermosos panderos y poder abrir bien los ojos para disfrutar de lo que tanto esfuerzo nos había costado.

Tengo que deciros que en cuanto me senté y empecé a mirar el amanecer, todo el cuerpo me empezó a tiritar como si me encontrase en el polo norte.

¡Menuda tiritada!

Por supuesto que el reportaje fotográfico del amanecer lo hizo Abel, que aunque llegó muy justito de fuerzas, se dio cuenta que yo andaba con los bailes de San Vito y cogió la cámara del IPhone para darle candela.

Yo a su vez, cogí el bollito de chocolate que había venido en mi mochila todo el camino, y empecé a comerlo con ganas para ver si conseguía recargar un poco la batería…

He aquí unas cuantas instantáneas del momento:

Con estas bellas imágenes, no puedo más que animaros a vivir la experiencia. No es sencilla ni fácil, que nadie os engañe. Se trata de un duro camino que tienes que hacer contigo mismo, gestionando las fuerzas, la confianza en ti mismo y en el que no te debes dejar vencer ni por tu cuerpo ni por tu mente…

Si lo consigues, sentirás algo tremendamente especial.

 

5/5 (2)

Por favor, valora esta entrada

Con coraje

Con coraje

Saludos cordiales y cariñosos desde este lado del blog.

Quiero mostrarte mi agradecimiento por decidir leer esta nueva entrada.

En esta ocasión, voy a retomar un tema tratado no mucho tiempo atrás.

¿Te acuerdas de ‘Con Secuelas‘? 

(Para los que no sois conocedores de esta entrada de mi blog, simplemente hacer un clic en la imagen y tendréis acceso directo)

En aquel artículo terminé hablando de una situación personal y concreta, la de mi hermana Silvia.

Cómo os dije, ella se enfrentó al cáncer frente a frente y después de luchar en ese duro y cruel combate, salió victoriosa. Por supuesto, que dejándose toda su fuerza, energía y valor.

Lo más sorprendente de esta historia de coraje no se queda aquí.

A ver qué os parece la historia completa…

Cuando a Silvia le fue diagnosticado el cáncer, se encontraba en situación activa laboral. Ella, estaba trabajando en una peluquería, a la cual llegó como empleada aportando toda la clientela que había acumulado, durante más de una década trabajando cómo encargada en otro local que meses antes había cerrado al público de forma inesperada.

No está de más decir que tenerla como empleada era un chollo, puesto que se había venido con un regimiento de clientas satisfechas con su trabajo y dispuestas a seguirla.

La mala noticia del cáncer llegó en noviembre, y durante las fechas posteriores en las que tenía que realizarse desagradables y molestas pruebas médicas y pre-operatorio, según terminaba de las mismas Silvia en vez de ir a descansar a su casa, se iba derecha a la peluquería a trabajar, para no faltar nada más que ‘lo mínimo imprescindible’ y ‘no perjudicar a su jefa’.

Sinceramente, nunca entendí ese sobre-esfuerzo físico y mental, pero…

¡Admiraba esa dedicación al trabajo y lealtad!

Utilicé muchas veces el ejemplo de mi hermana como muestra de persona responsable en el entorno laboral, y me sentí tremendamente orgullosa de su fortaleza.

Su deseo de no perjudicar y de intentar dar el máximo de ella misma, lamentablemente no fue muy valorado por quien debía haberlo hecho. Tampoco fue tenido en cuenta, el regimiento de clientas de Silvia que habían decidido ser nuevas clientas de esa peluquería dónde ahora ella desempeñaba sus funciones.

¿Por qué digo esto?

¿Qué pasó?

Pues que una semana antes de entrar en quirófano, Silvia recibió la noticia de su despido.

¿Qué os parece?

Sinceramente, cada vez que lo recuerdo me quedo sin palabras y con el corazón encogido.

¿En serio? ¿De verdad?

Siempre se ha dicho que hay gente capaz de hacer leña del árbol caído y esto es un verdadero y claro ejemplo de ello.

Hay personas que siempre ven la oportunidad para beneficiarse.

Imagino que debió pensar algo así…

Si tú no puedes atender directamente a tus clientas por que lamentablemente estás luchando por tu vida, ahí estoy YO para despedirte, no tener el detalle de esperar durante lo que dure tu baja laboral (ésta abonada por el régimen de la seguridad social) y sacar unos beneficios económicos máximos

 

De esta manera tan astuta, hábil y nada moral, una empresaria hace dinero:  se ahorra los gastos mínimos que hubiese tenido que soportar durante la baja de Silvia y se embolsa todo el dinerito que sus clientas dejan en la peluquería.

La verdad es que hay que estar hecho de una pasta muy especial para ser capaz de anunciar un despido a alguien, que pocos días después se tendrá que enfrentar a una operación por cáncer de mama. No creo que existan muchas personas capaces de hacer tanto daño a quien de por sí está sufriendo y tiene antes sí tal batalla.

Lo curioso, (y clara evidencia de que hasta la misma protagonista de esta acción tan desconsiderada y cruel era consciente de la gravedad de lo que estaba haciendo) es que de cara a la galería, cuando las clientas preguntaban por Silvia ella decía que estaba de baja y se incorporaría nuevamente cuando estuviese totalmente recuperada.

En ningún caso fue sincera y expuso la realidad de los hechos. En ninguna de las ocasiones fue capaz de decir que en realidad había despedido a Silvia.

Está claro que ella misma sabía que la acción era muy cuestionable, y que posiblemente sus beneficios económicos no hubiesen sido los mismos con la verdad sobre la mesa.

Para mi es bastante triste ver como en el mundo hay personas con tan poca empatía y carentes de sentimientos. Gente que sólo se mueven al ritmo del dinero.

La verdad es que lógicamente a Silvia la arropamos toda la familia. Ella se echó el nuevo problema a la espalda y lo aparcó hasta que llegase el momento…

Pasaron semanas duras. La operación, la estancia en el hospital, la convalecencia en casa, la aceptación de una nueva vida y finalmente las buenas noticias.

¡Batalla ganada!

¡Gran momento de felicidad para todos!

Sin duda, buenísimas noticias saber que no era necesario realizar sesiones de quimioterapia ni radioterapia, un tratamiento hormonal en comprimidos diarios sería suficiente…

¡Gloria para los oídos!

¿Y ahora?

Gracias a lo más sagrado la vida sigue, y llega el momento de retomarla en el punto dónde se había quedado pausada.

Silvia por supuesto que tenía muchas ganas y cierta necesidad imperiosa de volver a tener una vida normal.

¡Cómo la tenemos todos!

Hay que seguir pagando la hipoteca, el recibo del coche, llenar la nevera, pagar las mensualidades de Iberdrola, los impuestos, la gasolina, los seguros etcétera, etcétera….

Y el paro se va consumiendo mes a mes.

¡Toca volver al mundo laboral!

Llega el momento de volver a poner delante de los ojos el problema que se había quedado aparcado.

¡Ya no se puede retrasar más!

Hay que mirar de frente a ese fantasma y decidir que camino tomar a partir de ahora… 

Tengo que ser sincera al decir que unánimemente su marido y toda la familia empujamos a Silvia en una dirección clara y firme:

‘Abrir su propia peluquería y que a partir de ese momento, fuese ella misma la dueña de su destino laboral’

Es evidente que quien te ha dejado tirado en el peor momento de tu vida para sacar un beneficio económico extra, no es una opción a tener en cuenta.

Además las muestras de cariño recibidas de todas y cada una de sus clientas durante toda la batalla contra el cáncer, nos hacían sentir que nuevamente estarían en los sillones del nuevo local dónde Silvia estuviese trabajando.

Tengo que decir que la cartera de clientes de mi hermana está llena de personas con gran corazón, que han sabido estar a la altura de las circunstancias y la han arropado con muchos mensajes de cariño y ánimo.

Puede sentirse orgullosa de tener tanta gente que la quiere.

En fin…

Tomada la decisión de abrir un negocio, montar una peluquería y ser la responsable de su futuro laboral, sólo quedaba prepararse física y mentalmente para ello. Sobre todo en el plano físico.

¿Por qué?

Pues porque una mastectomía con reconstrucción tiene sus secuelas físicas. En el caso concreto de mi hermana, hubo que desplazar un músculo que todos tenemos en la espalda a la zona pectoral para cubrir la prótesis y eso… repercute en la movilidad y la fuerza que se puede ejercer con el brazo correspondiente.

¡No es moco de pavo!

Pero…

¿Os he dicho que mi hermana le ha echado coraje al tema, no?

¡Pues sí!

Le ha echado coraje, un par de huevos, y mucho, mucho, muchísimo esfuerzo para ponerse en forma. Y cómo los mejores deportistas de élite, cuando tanto sobre-esfuerzo manda señales de alerta una gran fisioterapeuta y buena amiga pone su cuerpo nuevamente a tono para seguir trabajando con ilusión y energía.

¡Ole, ole y ole Silvia!

¿Quieres conocer esa peluquería dónde trabaja mi hermana Silvia?

Pues un clic en el logo y vas derecho a su web dónde conocer la gran variedad de servicios que te pueden ofrecer, comprobar cómo de bonito ha quedado el Salón y averiguar un poco más sobre el estilo ‘Matt Peluqueros’.

Allí, te garantizo que te van a recibir con una sonrisa y se van a esmerar en conseguir tu mejor look.

¿He comentado que os ofrecerán un café o té calentito, y si os apetece una rica galletita?

Realmente, a esta peluquería no le faltan detalles: un espacio cómodo, amplio en el que sentirse a gusto, productos de alta calidad para tratar el cabello de la manera más adecuada, una esmerada atención personalizada en cada cliente para ofrecer un servicio lo más a medida posible y experiencia a raudales. Más de veinte años trabajando y manteniendo un nivel de formación acorde con los tiempos y las modas.

En breve, dedicaré una nueva entrada a:

En ella dejaré muchos detalles gráficos de sus trabajos y todos los consejos que Silvia quiera darnos para mantener nuestro estilo de peinado a la última.

Pero, si con éste pequeño adelanto de hoy te ha nacido la curiosidad y además necesitas hacerte un corte de pelo, unas mechas o actualizar tu look, yo te aconsejo que les hagas una visita: 

5/5 (1)

Por favor, valora esta entrada