No sé muy bien por qué, pero desde adolescente siempre tuve una tremenda ilusión por casarme en Bali con una ceremonia tradicional balinesa, incluso mucho antes de tener ni siquiera un novio. Era un impulso de esos que aparece marcado como “un objetivo a cumplir en la vida”.

Es curioso porque “cosa extraña” nunca tuve ilusión por casarme por la iglesia, algo habitual entre las chicas de mi edad y de mi entorno.

La verdad es que tenía muy claro lo que yo quería. Nada de esas bodas en la playa, con el mar de fondo, los invitados descalzos y un vestido de novia blanco vaporoso y etéreo. Eso no…Yo quería algo realmente tradicional, auténtico.

Tuve ocasión para cumplir mi ilusión hace 16 años cuando Antonio y yo decidimos dar el paso del matrimonio…pero no pudo hacerse realidad. Motivos hubo muchos, pero los más determinantes fueron dos: el primero y fundamental que económicamente era inviable y el segundo que Antonio no era hombre para hacer realidad mis sueños (¡¡¡que claro lo veo ahora!!!)

Cuando ya casi había perdido cualquier resquicio de esperanza de ir a Bali…y después de superar una separación un tanto “complicada” apareció en mi vida un gran hombre. Bueno, en realidad cuando nos conocimos Abel estaba a medio camino de la madurez y la adolescencia, jejeje!! (espero que si lee esto no se moleste :s). Para poder hacerse una idea adecuada de lo que quiero transmitir debo dar ciertos detalles.

Entre Abel y yo hay la friolera de 10 años de diferencia.

Por aquellas fechas él era un joven universitario y yo una mujer separada con un hijo (el mejor y más maravilloso hijo del mundo ;)) y muchas responsabilidades (el trabajo, la casa, la hipoteca, el pequeño Adri).

Abel empezó siendo ese gran amigo que nunca pensarías encontrar en alguien de esa edad y esas características (más bien te lo imaginarías pensando en no tomarse la vida nada en serio y disfrutar de la noche, la fiesta y los romances esporádicos). Lo curioso es que sin dejar de ser un chico joven, alegre, divertido, extrovertido y normal…también era (y es) una persona con gran corazón, comprensivo, paciente, maduro y capaz de ilusionarse en empezar una relación con alguien como yo.

Tengo que reconocer que quizás después de ver fracasar mi matrimonio y dejar de confiar en los hombres, yo no lo puse muy fácil y pequé en multitud de ocasiones en desconfiar de sus intenciones (mea culpa), pero con su paciencia e insistencia lo que parecía algo imposible se convirtió en una gran historia de amor (aunque esto suene un poco a novela rosa) que fue avanzando día a día…

Pasado un tiempo empezamos a vivir juntos y de repente, sin ninguna pista que me hiciese sospechar (hay que ver como guarda los secretos Abel), me pidió que me casara con el. Fue un momento precioso que guardaré en mi memoria (no os lo cuento porque fue toda una mañana de acontecimientos inesperados, y es largo de contar :)). Se lo curró muchísimo y me sorprendió tanto, que de repente me vi aceptando con lágrimas en los ojos.

Abel ya conocía mi deseo de conocer Bali y rápidamente me lo propuso como destino de Luna de Miel unido a otro destino: Tailandia, ya que el tenía ilusión en visitar Bangkok. También puso sobre la mesa mi gran sueño “la boda balinesa”, pero me dijo que igual que el me había pedido que me casara con él a lo tradicional (por lo civil, claro!!!), que me correspondía a mí pedirle que se casara conmigo a lo balinés, jejejeje!!!

Es evidente que yo estaba feliz como una perdiz y en unos días y tan silenciosamente como lo hizo él organicé (ya que no podía ser menos) una petición de mano para él en un estilo parecido al suyo. ¡Qué nervios! jajajja!!! (los detalles para otra entrada del blog)

Finalmente y con la misma ilusión que yo dije si, Abel se lanzó a la aventura de la boda balinesa.

Lo que quedaba por hacer era informarse, porque yo quería… pero no tenía ni pajolera idea de cómo hacerlo.

Busqué información por internet, en foros, en hoteles de la zona y demás. Es increíble el universo de posibilidades que allí ofrecen para celebrar bodas a lo grande, pero eso no era lo que yo quería. Recuerdo unos presupuesto elevadísimos en algunos Resorts en los que te planificaban una boda preciosa en la playa, otros te ofrecían casarte en el Zoo montados en los elefantes y finalmente localicé a un guía turístico que me ofrecía lo que yo estaba buscando.

Era increíble, frente a los 2000€ de mínimo que costaban las opciones anteriores, mi boda balinesa completa, legal y oficiada en la Casa del Rey, el Palacio Puri Tegal con todo contratado directamente con el guía local, me suponía un coste de 430€, incluido: el traslado desde el hotel, los trajes, el maquillaje, la peluquería, los adornos de flores tanto personales como del lugar, las ofrendas, la música, la ceremonia, la cena, las danzas balinesas, el certificado del matrimonio y el regreso al hotel. El reportaje fotográfico podías contratarlo con un fotógrafo profesional (150€) o el guía se ofrecía gratuitamente a realizar las fotos con nuestra cámara. Después de revisar su trabajo fotográfico con otras bodas decidimos (y no nos defraudó) que fuese él mismo quien nos hiciese las fotos.

¡Ualá! Mi boda balinesa…todo un hecho, sólo a la espera de que llegase la fecha señalada “23 de agosto de 2011”

Ese día fue maravilloso, muy emocionante desde el principio hasta el final. Aterrizamos en Denpasar por la mañana, nos fueron a buscar los del hotel al aeropuerto y después de comer…empezaba nuestra aventurilla. El guía contratado “Suki”, un buen profesional, nos recogió y trasladó a la Casa del Rey para nuestro acicalamiento. En nuestro enlace estaban involucrados todos los habitantes del lugar: las mujeres prepararon la decoración de todas las zonas donde transcurrían las distintas partes de la ceremonia y el menú, de todos los hombres unos formaban parte de la orquesta y otros encargados de la procesión por el pueblo y respecto a los niñ@s casi todos participaban en las danzas balinesas salvo dos niñas que hacían las veces de madrinas de la boda y nos acompañaban en cada momento cogidas de nuestras manos.

Por mi parte tengo que decir que disfruté de cada momento con una amplia sonrisa en mi cara.

Siempre tuve la premonición de que sería algo muy especial pero…mis expectativas fueron superadas de manera abultada.

Os dejo unas fotos…

Boda balinesa

Nosotros con nuestras madrinas

Los músicos

Los encargados de la música.

Con mi madrina

Con mi madrina.

boda4

***********************

boda5

***********************

boda3

Detalle de un momento de la ceremonia.

boda6

***********************

Ofrendas

Momento de Ofrendas.

BAILE

Una de las diversas danzas balinesas de la ceremonia.

Detalle de otra danza.

Detalle de otra danza.

Durante la cena

Durante la cena.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

*********************

Entrega del certificado

Entrega del certificado.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Ha sido ir poniendo las fotos y me han venido a la mente multitud de recuerdos muy entrañables y bonitos.

¡Qué gran día!

Fue maravilloso, y eso que esta boda fue en la más absoluta intimidad, ya que no tuvimos la presencia de ningún familiar ni amigo…que ya habían asistido a la boda que celebramos unos días antes en El Escorial y en la cual nos agasajaron con todos los abrazos y besos del mundo.

Para esta ocasión sólo necesitaba tener a mi lado a Abel, que desde el primer día, siempre que puede, me ayuda a hacer realidad mis sueños.